Clase Política Tricolor (Puebla)
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El Poder Legislativo del Estado parece que será el centro de atención de los tricolores en el Estado. Ante un Judicial dividido, en el que Moreno Valle terminará imponiendo sus intereses, la arena del Congreso parece propicia para que los grupos priístas se ‘luzcan” y sea en el Congreso donde expresen sus diferencias respecto del nuevo gobierno.
Habrá de todo en la próxima legislatura, excepto improvisados. Víctor Hugo Islas, Enrique Doger y Jesús Morales Flores tienen todo, excepto pocas primaveras políticas.
Puede ser que del Congreso salga el futuro candidato de Puebla a la alcaldía de la capital y un posible pre-candidato al Gobierno del Estado para el año 2016.
Aunque falta mucho, los priístas empiezan a tachar los días del calendario, los que serán lentos, pero que, con el paso del tiempo, augurarán un nuevo mañana para los que hoy empiezan a sentir los estragos de quedarse sin trabajo y, peor aún, de “vivir en el error”.
Sin duda, en el PRI lo que hace falta son cuadros nuevos. Las “juventudes revolucionarias” no han dado tela de donde cortar y eso se nota cuando no hay una clase política que sustituya a la generación anterior. Con Marín se acaba toda una generación (la de Bartlett) que ha encontrado caras nuevas en la casa de enfrente (el PAN) que le han derrotado, entre otras cosas, por esa novedad.
Los partidos políticos, como mecanismos del actual sistema democrático, deben plantearse la renovación generacional, porque, de lo contrario, están destinados al fracaso. Las renovaciones, pues, son necesarias.
El PRD no encontró la suya después del 2006. El PAN sí encontró, tanto a nivel estatal, como a nivel nacional, quien supliera a la generación de Clouthier, Luis H. Álvarez y Castillo Peraza -a nivel nacional-, y a Luis Paredes, Fraile y compañía -a nivel local-.
El PRI no. El PRI sigue siendo el mismo desde hace 30 años. Paredes gobernó Tlaxcala en los ochenta. Manlio era ya hombre fuerte cuando asesinaron a Colosio, Gamboa era Secretario de Miguel de la Madrid, y un etcétera interminable. Alguien dirá que ahí viene Moreira, pero es exactamente lo que confunde: clase política nueva no es igual a juventud, sino a cambio de dinámicas, de forma de hacer política. los objetivos pueden ser los mismos, la forma es la que, se agradece (y más en el PRI) que cambie.
En Puebla esa carencia se replica. No hablo de candidato joven (aunque la lógica así lo indique), sino una persona que simbolice un cambio en el partido. Zavala no lo era, porque, a pesar de su juventud, estaba cortado por la misma tijera que su jefe político. Algunos querrán mencionar que Estefan lo es, pero él parece más alejado del priísmo poblano y más cercano al priísmo nacional, amén que tiene el mismo defecto de Zavala.
Veo una figura, a quienes algunos medios de comunicación y periodistas ya “sombrerean”, cual serviles son: Fernando Morales Martínez. Sin embargo, resulta que el hijo de Melquiades (como en verdad se le conoce) tendrá que dejar de ser eso (hijo de Melquiades) para empezar a hablar en serio de un cambio generacional, porque, de lo contrario, sólo estamos en presencia de una imposición de grupo 20 años después (porque eso quieren: que Fernando Morales sea el candidato a Casa Puebla en 2016).
Al PRI, en esencia, le hace falta mirar un poco a la sociedad civil. Incorporar gente con ideas nuevas y con talento no le costará mucho y sí les redituará enormemente. No ser inclusivos les condenará al la identificación que tanto odian, pero que se asemeja a su realidad: seguirán siendo dinosaurios.