miércoles, 03 junio 2026
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Eduardo Rivera da la espalda a cristianos que lo apoyaron

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STAFF PUEBLA ON LINE 2009 19 de octubre de 2010

En los comicios del 4 de julio los miembros de las  comunidades cristianas de Puebla aportaron entre 50 y 60 mil votos al ahora alcalde electo de la capital, el panista Eduardo Rivera Pérez. Fueron una parte fundamental para el triunfo opositor. Sin embargo, el próximo edil se ha olvidado de los grupos que lo apoyaron y la semana pasada llegó al extremo de reunirse con la agrupación Alianza de Pastores, que en la reciente contienda electoral tuvo una peculiaridad: fue una organización que abiertamente apoyó al ex candidato del PRI a la gubernatura, Javier López Zavala.

En los comicios del 4 de julio los miembros de las  comunidades cristianas de Puebla aportaron entre 50 y 60 mil votos al ahora alcalde electo de la capital, el panista Eduardo Rivera Pérez. Fueron una parte fundamental para el triunfo opositor. Sin embargo, el próximo edil se ha olvidado de los grupos que lo apoyaron y la semana pasada llegó al extremo de reunirse con la agrupación Alianza de Pastores, que en la reciente contienda electoral tuvo una peculiaridad: fue una organización que abiertamente apoyó al ex candidato del PRI a la gubernatura, Javier López Zavala.

Este yerro de Rivera se debe a que luego de las elecciones, el edil electo se ha rodeado únicamente de colaboradores emanados del PAN, que tienen como principal característica cerrar el acceso al próximo alcalde a los grupos políticos, sociales y religiosos que en la pasada contienda por la presidencia municipal, sin ser panistas, se sumaron al proyecto de la coalición Compromiso por Puebla.

Eduardo Rivera ha cometido el error de nombrar al ex diputado federal panista Antonio Vasconcelos Rueda como su contacto con las congregaciones cristianas, ya que este personaje, quien pertenece a la iglesia Fuente para el Mundo, se ostenta como un líder de las agrupaciones no católicas de Puebla, la cual es una falsa condición.

Y eso quedó probado la semana pasada con el siguiente hecho:

Hace un par de semanas un grupo de integrantes de la Alianza de Pastores, cuyos dirigentes han inclinado sus preferencias electorales hacia el PRI, pidieron una audiencia con Eduardo Rivera. Sin importar que apenas hace tres meses estaban sumados a la campaña de Javier López Zavala, exigieron un acercamiento con el nuevo edil.

Para atender esa petición se comisionó a Antonio Vasconcelos, quien le vendió la idea a Eduardo Rivera de que se organizaría “una reunión de altura” no solamente para que los miembros de la Alianza de Pastores sostuvieran un encuentro con el siguiente alcalde de la capital, sino para que también acudieran los dirigentes de las agrupaciones religiosas que se integraron a la campaña de la alianza PAN–PRD–Convergencia–Panal.

Y estableció que eso sería posible gracias al liderazgo que él ejerce entre muchas de las iglesias cristianas de Puebla.

En realidad Vasconcelos es un personaje sin presencia y mucho menos sin liderazgo entre las comunidades cristianas de la capital y el estado, por lo que su poder de convocatoria se reflejó de esta manera:

A las 19 horas del jueves de la semana pasada, en las oficinas de Eduardo Rivera, ubicadas en el bulevar Aarón Merino Fernández y la Prolongación de la avenida Reforma, solamente llegaron unas 20 personas, siendo casi todas integrantes de la Alianza de Pastores.

Y en el encuentro, el principal orador fue Ricardo Salas, quien ocupa el tercer cargo en importancia de la Alianza de Pastores, quien haciendo a un lado de simpatía hacia el tricolor, se atrevió a decir lo siguiente:

Que en la Alianza de Pastores se había profetizado –antes del 4 de julio– que Eduardo Rivera sería el próximo alcalde de Puebla.

Nadie de los asistentes al encuentro cuestionó: ¿por qué si habían “profetizado” que Rivera Pérez sería el siguiente alcalde, entonces apoyaron al bando contrario, es decir al PRI?

Luego de los elogios al edil electo, vinieron otras peticiones, todas de orden material, como es arreglar el techo de una iglesia que está en malas condiciones.

Algunos testigos del encuentro, dicen que no solamente la reunión no tuvo las características de ser de “alto nivel”, tal como lo prometió Antonio Vasconcelos, sino que se veía el desconcierto de Rivera al estar dialogando con un grupo poco representativo.

Y es que los ausentes fueron los grupos que si apoyaron a Rivera en la campaña, como son los dirigentes de las llamadas iglesias carismáticas, entre los que se encuentran Enrique Borja y Fernando Rojas Cristerna, a quienes sí se les considera líderes de las comunidades cristianas de Puebla.

Lo grave no es su ausencia en el encuentro del jueves, sino que todas las agrupaciones religiosas que estuvieron con la coalición de Compromiso por Puebla, en general, se sienten ignoradas por los integrantes del próximo ayuntamiento de la capital.

Tal parece que Eduardo Rivera está cometiendo el mismo error que en su momento tuvo Javier López Zavala en su trato con las influyentes comunidades cristianas, el cual consistió en creerse el cuento de que la actual secretaria general del PRI, Claudia Hernández Medina, era una líder que controlaba y dialogaba con las más de 100 denominaciones religiosas de Puebla.

Al final, quedó al descubierto que Hernández Medina no ejercía ningún liderazgo y que alejaba a López Zavala de los grupos cristianos.

Y las agrupaciones cristianas que si estuvieron del lado de López Zavala, como la Alianza de Pastores, aportaron una cantidad pobre de votos.

Ahora Eduardo Rivera hace lo mismo, al confiar en Antonio Vasconcelos, un panista que no tiene liderzazo entre los cristianos.

Situación que si Rivera no compone en el corto plazo, le podría costar iniciar su gobierno sin el apoyo de un sector de la población que fue fundamental para su triunfo electoral.

¿O qué acaso el poder ya lo cegó para no darse cuenta de esa situación?

Staff Puebla On Line 2009
Staff Puebla On Line 2009