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El código marinista

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El código marinista
STAFF PUEBLA ON LINE 2009 25 de octubre de 2010

¿Qué hacer ante tantas presiones de amigos y enemigos?, debe ser el dilema que ocupa el tiempo libre de Mario Marín quien, como sabemos, está en la etapa más importante de su vida pública y privada; vive momentos de reflexión cada día más largos y peliagudos: “Dejo a Zavala en el PRI aun en contra de la dirigencia nacional, o me sacrifico y le cedo la oportunidad de llegar al Senado de la República”.

Esta es sin duda la crisis existencial del gobernador, misma que tendrá que ser resuelta en cuanto se publique la convocatoria para cambiar la dirigencia del PRI poblano. Si en ella se establece que quien sea electo no podrá aspirar a ningún cargo de elección popular hasta dentro de cuatro años, Javier López Zavala dejará de insistir en llegar a la presidencia del Comité Directivo Estatal, declinación que no llevaría adosado el derecho de veto o palomeo que le corresponde al mandatario Marín hasta el último día de su ya breve poder.

El escenario apuntado nos lleva a la siguiente pregunta: ¿y entonces quién será el político que tenga los atributos para presidir al PRI y que garantice al mandatario la lealtad hacia su persona y de paso la unidad de los priistas?

Dándole vueltas y más vueltas al código cifrado en que se ha convertido esta decisión de Marín Torres, y tomando en cuenta la obvia preocupación de Beatriz Paredes, encontré lo que parece ser una providencia salomónica: llegará a Revolucionario una persona cuyas características convenzan a Marín y a Beatriz. Aunque parece un tema para los criptógrafos, no lo es tan compliado, razón por la cual hoy me arrogo esa, digamos que especialidad para compartir con usted lo que me parece tan obvio como la obligación personal de Marín consistente en cubrir su retirada, algo que podría llevarle dos o tres años:

Hago de lado las minucias y “traduzco” el código marinista, o sea el mensaje escrito en “mandarín”. Y concluyo:

Alberto Jiménez Merino cumple las exigencias de los dos personajes citados. Mario Marín le tiene confianza (por eso lo hizo secretario y diputado) y no creo que dude de su lealtad y compromiso con la confraternidad y los principios de su partido. También Beatriz lo conoce bien dado que es uno de los activos de su sector –el agrario– y además su compañero diputado y líder precisamente de los ochenta legisladores de esa fracción del PRI. Así que, según se mira, Alberto ya debe estar en la mente de quienes habrán de tomar la decisión (si es que aún no la han tomado), fallo que dejaría satisfechos a las cabezas cuyo compromiso es uno: sacar el buey de la barranca.

Para recordar quién es Jiménez Merino cito algunos fragmentos de la entrevista que le hice para la revista Réplica:

Nació en la Mixteca poblana. Siendo niño, su madre lo mandó a estudiar a un internado con la ilusión de que él pudiera rebasar el estatus de pobreza y marginación cultural que agobiaba a su familia. La suerte combinada con su responsabilidad académica, lo llevó a ocupar la rectoría de la Universidad de Chapingo. Viajó al extranjero para participar en diversos seminarios y congresos que le permitieron proponer lo que él considera la solución para el campo mexicano partiendo de la Mixteca, su región. Diseñó un programa de desarrollo acuícula, pecuario y agrícola, mismo que adoptó el entonces gobernador Manuel Bartlett. En el régimen melquiadista fue secretario de Desarrollo Rural y diputado federal, ubicaciones que replicó con el gobierno actual. Su norma de trabajo se basa en la verdad, la lealtad, el respeto a los principios de su partido, la unidad como base del progreso y la honestidad pública y personal. Ha publicado varios libros en cuyas páginas propone la solución a los problemas del agro, empezando por el agua, la esencia.

Esta es, supongo, la carta bajo la manga de Mario Marín, así como el “caballo negro” de Beatriz Paredes Rangel. Ya veremos…

acmanjarrez@hotmail.com

Staff Puebla On Line 2009
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