El oportuno antizavalismo
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Por si el lector no se ha preguntado lo que inspira a la “clase política” priista para rechazar a Javier López Zavala como presidente del PRI, en seguida le comparto algunos nombres, opiniones y actitudes escuchadas y observadas por el que esto escribe. Empiezo de menos a más:
Jorge Morales Alducin aprovechó la corriente en contra de Javier para reinsertarse en la política local. Supuso que ser uno de sus detractores le redituaría algún beneficio personal que lo pondría entre los “activos” del PRI. Total, nada se pierde cuando se tiene todo perdido y lo que aparezca es ganancia.
Ésa fue la razón para que Morales Alducin se lanzara como el borras tratando de ubicarse en la palestra. Y mire usted lo que son las cosas: le resultó la estrategia ya que Zavala hizo con él algún tipo de trato. Así que quien otrora fue considerado como el primo incómodo, salió del ostracismo al que lo habían mandado precisamente Jesús y Melquiades Morales Flores, sus poderosos primos.
Guillermo Deloya Cobián debe haber hecho su propia prospectiva para “descubrir” que la etiqueta marinista podría ser un lastre político. Por eso su “conveniente” deslinde. Y de ahí el cambio de talante. Esto a pesar de haber recibido de su jefe, el gobernador Marín, todo tipo de consideraciones, incluido el patrocinio a su propuesta millonaria del show que se llama “La ciudad de las ideas”. Como buen político que empieza a serlo, ponderó las consecuencias de su disciplina y lealtad y decidió lo que usted ya sabe, con el agregado que deberíamos definir como un necesario y conveniente oportunismo: declararse en contra de la designación de Zavala. Y de paso apuntarse para ser él el nuevo dirigente partidista a pesar de su falta de oficio en esos menesteres.
¿Qué le depara el destino al exsecretario particular del gobernador Marín? Quizá un llamado del próximo mandatario, a quien por cierto le gustan las iniciativas como “La ciudad de las ideas”.
Enrique Doger Guerrero, el único político antizavalista congruente, siguió con su estilo de sacar provecho a su incontrovertible inteligencia. Ya le había medido el agua a los camotes del poder y sabía que para fortalecer su posicionamiento de priista peligroso, tendría que seguir siendo el hijo rebelde y desobediente de la política estatal conducida por el gobernador Marín. Además de que semejante actitud lo pondría en los cuernos de la luna que pronto habrá de iluminar la “luz” de su amigo Rafael Moreno Valle Rosas. Su ubicación en el Congreso local, por ejemplo, más los antecedentes que le preceden, lo hacen un factor de “negociación” para el próximo gobierno. Algo parecido a la inclusión que hizo Moreno Valle de Ardelio Vargas Fosado. Aumente el lector lo que parece un plus para algunos panistas-aliancistas: su antiagüerismo.
Estos personajes se han unido con otros de menor presencia con el fin de satanizar las costumbres que antes les dieron oportunidad de crecer y/o figurar en la política estatal. La derrota del PRI pudo haberlos inspirado y animando a buscar nuevos horizontes partiendo de las dificultades que tendrá su partido para recuperar el gobierno. Si este digamos que milagro ocurre dentro de seis años, por su edad, dos de ellos serían marginados del poder y el otro visto con los ojos de la desconfianza.
Por todo ello, si se anima, el lector puede apostar a que uno o dos de los mencionados formará parte del próximo gobierno cuyo espíritu incluyente tiene un distintivo: el potencial académico. Claro que hay sus asegunes, como ayer lo apuntó Arturo Rueda, dudas que parten del dicho aquel que reza: lo que natura non da, Salamanca non presta.