El Paseo Bravo y su gallito
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De verdad que desconozco los trabajos que han llevado a cabo los consejos ciudadanos encabezados por Francisco Sánchez Díaz de Rivera, en beneficio de nuestra ciudad, de igual modo siempre quedo sorprendido por el oportunismo de Francisco Vélez Pliego y Verónica Mastretta.
Cabe decir que soy respetuoso de sus actividades sociales, sin embargo no coincido con ellos y tampoco creo en ellos.
Que yo recuerde ni Verónica ni Vélez Pliego, nunca antes se preocuparon por el rescate del Paseo Bravo, mucho menos lo han cuidado, bueno ni siquiera lo habitaron para hacer ejercicio o disfrutarlo un domingo cualquiera.
Es válido que los ciudadanos y los habitantes participemos, aportemos ideas, propuestas y soluciones en beneficio de nuestra hermosa ciudad, en la cual todos la habitamos y por lo tanto debemos cuidarla.
Pero eso de aprovechar cualquier oportunidad para montarse y querer ser protagonista en defensa de la historia, los monumentos y la conservación o el rescate ambiental, son actos circenses que solo buscan los reflectores.
Habito la ciudad como miles de poblanos y me gusta caminar su centro histórico, vivo en uno de sus barrios más viejos –Santiago- muy cerca del Paseo Bravo, del él recuerdo muchas cosas como estas:
El paseo bravo es un parque de miles de historias cotidianas de los poblanos.
Sigue siendo el centro de reunión para las familias poblanas
Es punto de reunión de todos los poblanos
El gallito del paseo bravo es y sigue siendo referencia para encuentros amorosos, citas clandestinas, punto de partida de manifestaciones sobre todo de la izquierda poblana.
Paso obligado hacia el centro de la ciudad.
El Paseo Bravo es uno de los únicos pulmones verdes que quedan en el centro histórico.
En el paseo bravo antes hubo lanchas y patos sobre la 11 sur y la 11 poniente, ahí podíamos pasear los domingos y echar relajo los domingos, las alquilaban, eran de lamina y teníamos que remar por sus aguas verdosas.
En el ex acuario había un serpentario y cuyos, que para verlos nos estirábamos para asomar la cabeza, arriba había un museo con animales disecados.
En el área del kiosco existió un pequeño zoológico con osos, leones y changos
Más después hubo juegos mecánicos de los hermanos Castañeda, eso creo, despuesito pusieron el tren que daba vuelta a todo el paseo bravo.
Al paseo bravo llegaban cientos de enamorados, sobretodo de las jovencitas que trabajaban en las casas de la Paz.
Daban vueltas los domingos, todas ellas cambiadas, esperando al novio o se sentaban a platicar con sus amigas.
El paseo bravo es una parte de la vida e historia de muchos ciudadanos
En el paseo bravo muchos fuimos a hacer ejercicio y a correrlo en medio de sus grandes arboles.
El kiosco y a su alrededor muchos nos sentamos a gozar el ocio.
Del paseo bravo partieron las mejores marchas de la izquierda
Del gallito marchamos cientos de veces hacia el centro para protestar en contra del régimen
El gallito y el paseo bravo son testigos de cuando desplegamos nuestras banderas nuestras banderas rojas en defensa del pueblo.
El paseo bravo guarda miles de recuerdos
En sus últimos años el paseo bravo también se convirtió en un espacio de los jóvenes de las escuelas cercanas a él. Ahí delimitaban sus propios espacios, siempre estuvo vivo.
Hoy efectivamente el paseo bravo esta descuidado y lo dejamos descuidar.
Los que ahora dicen defenderlo nunca han vivido de cerca el paseo bravo.
La presidenta municipal tiene razón hay que rescatarlo y estos consejos ciudadanos deben dejar que haga su trabajo.
Queremos que reviva para disfrutarlo nuevamente.
Por favor Verónica deja que rescaten el paseo bravo.
Al paseo bravo lo queremos de vuelta, vivito y coleando.