El PRD, en la encrucijada de renovar dirigencia o nombrar un interino
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En el PRD poblano se inició un proceso de afiliación y de reafiliación que deberá concluir la primera semana del próximo mes, y dependiendo del resultado, se decidirá si se elige a una nueva dirigencia del partido o si se nombra a un presidente interino. Bajo cualquiera de estas dos alternativas, hoy en día la única corriente que tiene posibilidades de seguir controlando a dicho instituto político de aquí a la elección federal de 2012 es Nueva Izquierda, que encabeza Luis Miguel Barbosa Huerta.
En el PRD poblano se inició un proceso de afiliación y de reafiliación que deberá concluir la primera semana del próximo mes, y dependiendo del resultado, se decidirá si se elige a una nueva dirigencia del partido o si se nombra a un presidente interino. Bajo cualquiera de estas dos alternativas, hoy en día la única corriente que tiene posibilidades de seguir controlando a dicho instituto político de aquí a la elección federal de 2012 es Nueva Izquierda, que encabeza Luis Miguel Barbosa Huerta.
Dicho de otra manera, Barbosa Huerta ha controlado –de manera directa o indirecta– al PRD poblano en la última década, y todo apunta a que lo seguirá haciendo los siguientes años, para bien o para mal de este partido. Es decir, su presencia en esta fuerza política se ha convertido en una especie de cacicazgo.
La fuerza de Nueva Izquierda recientemente se reflejó de la siguiente manera:
En el pasado proceso electoral, la coalición Compromiso por Puebla ganó 106 alcaldías, y de esas, 25 correspondieron a planillas encabezadas por miembros del PRD, que le dio al partido del sol azteca la mayor presencia alcanzada en una contienda local.
De esos triunfos, nueve corresponden a planillas de la corriente Nueva Izquierda, de Luis Miguel Barbosa; dos, a Izquierda Democrática Nacional, que encabeza Jorge Méndez Spínola; dos, a Izquierda Social, de Miguel Tamayo; cuatro, a Unidad Nacional de Izquierda, de Mario Franco; cuatro, a Nuevo Foro Sol, de Julián Rendón, y uno, a Alianza Democrática Nacional, que tiene como líder a Roxana Luna Porquillo.
Luego de los comicios constitucionales del 4 de julio, en el PRD inició un proceso de afiliación para nuevos militantes y de reafiliación para quienes ya son perredistas.
Los procedimientos que se están siguiendo, al parecer, darán por resultado que el partido por primera vez tenga un padrón de militantes confiable y realista, ya que ahora la inscripción a ese documento se hace de manera individual y no por la presentación de listados por parte de los líderes de las corrientes, tal como antes se hacía.
Se establecido hasta la primera semana de septiembre la fecha para hacer un corte de ese proceso.
Si se alcanza la meta de haber conseguido un proceso de afiliación o reafiliación de por lo menos 25 mil registros, entonces se determinará que hay condiciones para convocar a finales de 2010 o principios de 2011 a la renovación de la presidencia estatal del partido.
Pero si no se llega a esa meta, lo más probable es que se decida, por acuerdo de las corrientes, prorrogar el mandato de la actual dirigencia o nombrar a un presidente interino, cuyo periodo de duración podría ser de un año.
Todo apunta a que si no se reúnen los 50 mil registros se tendrá que optar por el nombramiento de un presidente interino, ya que en unos meses el actual dirigente, Miguel Ángel de la Rosa, renunciará al cargo para integrarse al gabinete de Rafael Moreno Valle Rosas, como parte de la cuota de posiciones que el PRD obtuvo en la Coalición Compromiso por Puebla.
Lo más natural es que ante la ausencia del presidente del partido, por el sistema de prelación, subiera al cargo el secretario general, pero resulta que el PRD en los últimos cinco meses se quedó sin el segundo dirigente en importancia, que era Rubén Hernández.
Desde que arrancó la campaña electoral, Hernández, de manera voluntaria y sin dar una justificación a la militancia que lo eligió, se retiró del cargo. Simplemente se dejó de presentar al PRD, razón por la cual se la abrió un proceso para que perdiera sus derechos como integrante del partido.
Se dice que se fue porque apoyaba las aspiraciones del candidato del PRI a la gubernatura, Javier López Zavala.
Ante ese escenario, el segundo hombre fuerte en la actualidad es Jorge Méndez Spínola, secretario de Organización, que antes era el más acérrimo enemigo político de Miguel Ángel de la Rosa, y ahora ambos llevan una relación de respeto y acuerdo.
Sin embargo, se dice que Méndez no buscaría ser dirigente solamente por un año, sino se esperaría hasta la renovación de la presidencia para buscar estar en ese puesto un periodo completo.
Más allá de cuál sea el camino que tome el PRD, quienes conocen de cerca el proceso de afiliación y reafiliación señalan que hasta ahora la corriente que al parecer ha tenido más anotaciones de sus miembros en el padrón es Nueva Izquierda, que tiene presencia en diferentes partes del estado.
En cambio, la que se ha visto muy débil en sus números de registros, de manera sorpresiva es Izquierda Democrática Nacional, de Jorge Méndez Spínola, que tiene como referente nacional al “señor de las ligas”, a René Bejarano.
Y en general, tal parece que no se alcanzará la meta de los 25 mil registros, pese a que todas las corrientes están buscando a inscribir a sus huestes. Pero como ahora se debe de presentar el interesado para que firme y los fotografíen, ya no se pueden hacer anotaciones masivas, que hace unos años generó un padrón ficticio de más de 100 mil afiliados.
El Consejo Estatal del PRD tendrá que sesionar en la primera quincena de septiembre, y ahí se decidirá si habrá elecciones de dirigentes en el mediano plazo o una dirección interina.
Independientemente del rumbo que se tome, la corriente que parece caminar con la fuerza necesaria para quedar al frente del PRD, en cualquiera de las dos posibilidades, es Nueva Izquierda.
Es decir, habrá “Barbosa para rato” en el control del PRD, pese a que Luis Miguel Barbosa, en su posición de coordinador nacional de Nueva Izquierda, diga que él no interviene en los asuntos de Puebla.