Gobierno abandona al líder del SETEPID por traicionar al PRI
joomla.2009
Más allá de los conflictos políticos que se enfrentan dentro del Ejecutivo del Sindicato Estatal de Trabajadores de la Educación en Puebla, Independiente y Democrático (SETEPID), tal parece que en el gobierno del estado se ha decidido abandonar a su suerte al dirigente de esa organización, José Uver Romero Ronquillo, luego de que éste en el pasado proceso electoral demostró que tenía más afinidad hacia la oposición y poca lealtad al PRI.
Más allá de los conflictos políticos que se enfrentan dentro del Ejecutivo del Sindicato Estatal de Trabajadores de la Educación en Puebla, Independiente y Democrático (SETEPID), tal parece que en el gobierno del estado se ha decidido abandonar a su suerte al dirigente de esa organización, José Uver Romero Ronquillo, luego de que éste en el pasado proceso electoral demostró que tenía más afinidad hacia la oposición y poca lealtad al PRI.
Uver Romero Ronquillo enfrenta una situación difícil por tener en su contra unas 50 denuncias penales de sus representados, las cuales van desde presuntas amenazas hasta intento de homicidio; además de que los grupos antagónicos le tienen tomada la sede sindical y están reuniendo los elementos para destituirlo en un periodo máximo de 30 días.
Hasta un mes antes de las elecciones, la Secretaría de Gobernación intentó conciliar un arreglo entre José Uver Romero y sus opositores. De hecho se había conseguido que durante tres días seguidos ambas partes se sentaran a negociar, pero después el dirigente abandonó las pláticas. Pese a ese comportamiento, todavía lo intentaron ayudar.
El talón de Aquiles se manifestó en el último tramo de las campañas electorales. Resulta que el SETEPID nunca pudo demostrar poder de convocatoria para reunir a docentes en los actos de Javier López Zavala, el entonces candidato del PRI a la gubernatura.
Y en cambio, fueron detectados importantes grupos de docentes de esta organización en actividades del entonces aspirante opositor, Rafael Moreno Valle Rosas.
Aunque estatutariamente el SETEPID no se define como una organización priista, es una agrupación que siempre se autodefinido de militancia tricolor y es un sindicato que obtuvo la tolerancia, el financiamiento y el registro como organización gremial siembre bajo la sombra del gobierno del estado.
El SETEPID formaba parte de un proyecto político, fomentado desde el gobierno del estado, de crear un contrapeso frente al SNTE, sobre todo después de que el sindicato oficial de mentores se apartó del Partido Revolucionario Institucional hace varios años.
La actitud que ha tomado la Secretaría de Gobernación es que los maestros del SETEPID deben de resolver sus conflictos y que no va a intervenir, ni a favor ni en contra de ninguno de los dos grupos en pugna. Dicha definición, en términos reales, significa algo así como: “No vamos a ayudar más a Uver Romero Ronquillo”.
Y es que al Partido Revolucionario Institucional no le conviene perder la estabilidad de este sindicato, que en los últimos años captó a más de 5 mil mentores inconformes con el SNTE 51 y que ahora que serpa oposición, puede ser una de las últimas organizaciones que le ayuden a tener una presencia política entre las filas del magisterio.