Hasta la calvicie es culpa de Marín
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La gente siempre habla de las infamias y abusos que cometen los políticos; no importa si son priístas panistas ó revoltosos amafiados en siglas que disque representan a la izquierda.
En Puebla las cosas no podrían ser diferentes. Los poblanos que se precian de conocedores, cultos y exigentes (¡¡¿¿??!!) mantienen al día todo tipo de chismes, descalificaciones y calumnias respecto al actuar de la clase política local. Y esto no tendría mayor problema de no ser por la tremenda facilidad con la que olvidan como ayer casi cargaban a los integrantes del sexenio marinista y ahora los escupen y tildan de corruptos sin el menor rubor.
Teniendo como tónica la frase histórica de “muerto el rey; viva el rey” los poblanos dan rienda suelta a sus infinitas quejas respecto a las autoridades que están por salir. De esta suerte, Mario Marín ha sido el objeto de todas sus frustraciones e insatisfacciones socio-económico-familiares. A raíz del desgraciado episodio entre Kamel Nacif y la insufrible Lidia Cacho, todo lo malo habido y por haber en cualquier ámbito de la cotidiana vida poblana, es culpa de Mario Marín. Si llovió; si temblo; si subió la gasolina; si se embarazó la hija de un cura; si nevó en la sierra, si un parricida se ahorcó en su celda; si una lectora de noticas tiene chancro, si el jefe de los Zetas bautizó a la nieta de un ex gobernador; si los panistas siguen siendo ignorados; si un reportero chocó por ebrio; si Carlos Salinas es calvo; si la UDLA se quedó sin La Catarina; si Calderón es alcohólico; si Elba Esther no puede pronunciar epidemiológico ¡carajo! Que todo es culpa del gobernador Marín.
Lo que pasó con la WV es una circunstancia que tiene más que ver con la conveniencia político-económica de Calderón, que con una falta de atención de este gobierno. Mientras Marín Torres hizo puso todo lo necesario a disposición de los inversionistas alemanes, estos ya estaban siendo seducidos a su vez por el propio Calderón para asentarse en Silao Guanajuato.
Los sordos detractores de siempre del marinismo, no pusieron atención en las declaraciones contundentes y clarísimas que los representantes legales de WV externaron en la rueda de prensa donde dieron a conocer los motivos de su decisión. Ello sin olvidar que esta decisión ya había sido puesta en conocimiento del gobernador Marín y del propio Moreno Valle. Ambos entendidos de que la armadora no podía seguir costeando los arbitrarios paros sindicales como los que el sindicato WV de Puebla armaba años tras año.
La excusa de que no había una infraestructura adecuada para instalar la planta armadora que finalmente llegará a Silao, no se justifica plenamente. Sin embargo, la empresa está en todo su derecho para determinar a donde se van a constituir; pese a esta situación Puebla seguirá manteniendo la producción ya establecida por décadas aunque con el inminente riesgo de ir socavando poco a poco, su base laboral. Ese es el precio de la voracidad sindical.
Lo intolerable del tema, es que a pesar de esta clarísima explicación de la empresa, haya quienes siguen pegándole al gobernador Marín que ya sale y se encuentra derrotado luego del pasado proceso electoral. Las obras, servicios, apoyos institucionales, colaboraciones extraoficiales, las donaciones, las recomendaciones, las resoluciones favorables, las negociaciones exitosas, los acuerdos empresariales, las consideraciones de toda índole pasaron a la historia y a la desmemoria de sus otrora amigos, colaboradores y beneficiados ¿Es esa la honorable conducta que los políticos deben cultivar? Con razón los ciudadanos se solazan haciendo mofa y chistes de pésimo gusto de nuestra clase política. Como tu ves me vi; como me ves te verás. Así terminan todas las borracheras de poder sexenal. Lo inconcebible es la fragilidad humana; esa que ha llevado a creer que la moral, es un árbol de moras. Y que la hipocresía, es sinónimo de oficio político.