John Lennon, su recuerdo en todo el mundo
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El lider de The Beatles hubiese cumplido 70 años este fin de semana
El sitio unafuente.com informa que John Lennon hubiese cumplido 70 años. Perdón… John Lennon cumplió 70 años. Lo mismo da que, hace 30, un desequilibrado mental lo asesinara a tiros a la puerta de su casa en Nueva York. La trascendencia del mito ha revolcado la presencia del cuerpo. Su leyenda está viva.
Yoko Ono, su viuda, lo dice: “Es su 70º aniversario y voy a volcarme en que este año salga todo muy bien”. Si las cábalas existieran engrandecerían las ironías del destino para con John Lennon y los números que acaban en cero. En 2010 no solo se cumplen 30 años de su muerte y lo convierten en un fantasma septuagenario. También se llora otro triste aniversario: los 40 años de la separación de The Beatles, tras la grabación de Let it be.
Para los forjadores de misterios y señales que escapan al raciocinio, seguro que existe una explicación oculta en estas tres casualidades. Pero las recientes declaraciones de Mark David Chapman, el hombre que lo mató, el tipo que le descerrajó cinco tiros por la espalda, nos colocan a ras de suelo. Lennon pecó de falta de precaución y mala suerte: “Era más fácil matarlo a él que a otros”, ha asegurado desde la cárcel de Attica, en Nueva York, donde cumple condena. Había barajado la posibilidad de cargarse a Elizabeth Taylor o al presentador de televisión Johnny Carson. Pero Lennon era mucho más accesible. Lo que estaba en cuestión era algo tan etéreo como sus cinco minutos de gloria.
Algunos estetas y moralistas han criticado la falta de piedad de Yoko Ono con Chapman. Cada vez que se hablaba de perdón, de revisión de condena –se ha rechazado su libertad condicional seis veces; cada vez que se abría la posibilidad de tender una mano, la viuda del autor de Give peace a chance daba la espalda. Hoy no se baja del carro. En el lujoso hotel londinense donde esta mujer nos recibe vestida de negro, con gafas redondas oscuras, un té, pastas, algo de fruta y descalza sobre una moqueta de tonos claros, se muestra bastante reacia a verle en la calle: “No hablo de Mark Chapman. Solo digo que para él es más seguro que siga en la cárcel. Desde luego, Sean, Julian y yo también nos sentimos mejor así, pero él mismo corre peligro fuera. Hay mucha gente que no le perdona lo que hizo”.
Para unos cuantos resulta inquietante que alguien capaz de generar tanta unión, tanta fe en la utopía, tantas buenas vibraciones y esperanzas de profeta también labrara una considerable ración de odio. Poca gente ha estado tan cerca del cielo y la santidad como Lennon en los últimos tiempos. Con sus desiertos lúgubres, sus dobleces, su infancia rota y sus zonas oscuras, es de las figuras que más se han parecido a una especie de Mesías en la era moderna. Ya lo proclamó él cuando The Beatles causaban furor en todo el mundo: “Somos más famosos que Jesucristo”. Pero también, o precisamente por eso, producían un rechazo enfermizo.
Odio es lo que movió a Chapman aquella fría mañana del 8 de diciembre a apretar el gatillo a la puerta del edificio Dakota, donde vivía la pareja, a la vuelta de un paseo por Central Park. Pero, ¿lo hizo solo? Yoko Ono sigue abierta a todo tipo de posibilidades. “Creo que mucha gente influyó en su acción”. ¿Amiga de la teoría de la conspiración a la manera de JFK? ¿Incómodo para el sistema? ¿Enemigo público de los cimientos del orden moral? “Quizás, pero no quiero hablar mucho de eso. Nos metemos en un terreno que no me gusta…”, dice, excusándose esta mujer, ya muy metida en la tercera edad a los 77 años y de vuelta de muchas cosas.