Joven Sicario de los Beltrán Leyva es abandonado en el penal de menores de Puebla
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Sin abogado ni familiar que lo visite, Alejandro Arauzo Martínez, originario de Culiacán, Sinaloa, permanece recluido en el Centro de Internamiento Especializado para Adolescentes, quien fue detenido como presunto sicario de los Beltrán Leyva en la balacera que tuvieron contra elementos de seguridad pública y el Ejército en diciembre de 2009
Sin abogado ni familiar que lo visite, Alejandro Arauzo Martínez, originario de Culiacán, Sinaloa, permanece recluido en el Centro de Internamiento Especializado para Adolescentes, quien fue detenido como presunto sicario de los Beltrán Leyva en la balacera que tuvieron contra elementos de seguridad pública y el Ejército en diciembre de 2009.
De acuerdo al director del lugar, Marco Antonio Hernández Virgen, este joven convive sin alguna restricción con el resto de los muchachos que en total son 125, de los cuales tres son mujeres, acusados por diversos delitos, entre robo, asesinato y violación equiparada.
Señaló que Alejandro sólo una vez fue visitado por su madre hace ocho meses, debido a que no cuenta con los recursos económicos para viajar a Puebla, pues su trabajo como recamarera en un motel de Culiacán, le genera poco dinero para costearse un pasaje.
Arauzo Martínez fue detenido junto con otras cuatro personas en la refriega que tuvieron contra policías y militares, cuando evitaban que su jefe el narcotraficante Arturo Beltrán Leyva, quien se encontraba en Puebla fuera capturado, aunque semanas después este capo fue muerto por la Marina Armada de México en Cuernavaca, Morelos.
Desde entonces el joven, quien cumplió la mayoría edad mientras está en el centro de internamiento espera de ser juzgado, aunque inicialmente se decía que por ser menor de edad sólo iba a purgar una pena de 6 meses por la posesión de armas de fuego de uso exclusivo del Ejército.
A 11 meses de la captura, Hernández Virgen ignoró el futuro del muchacho, quien en repetidas ocasiones ha solicitado se le traslade a otro centro penitenciario de su estado natal, pues quiere enfrentar su proceso cerca de su familia, misma que por la falta de recursos no pueden estar con él.
El propio Alejandro mantiene su versión de que nada tiene que ver con el crimen organizado, pues fue contratado como “choco milk”, es decir, como cargador de instrumentos musicales y por ende se dice inocente de cualquier cargo en su contra.