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La Corte en el cambio

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La Corte en el cambio
STAFF PUEBLA ON LINE 2009 23 de septiembre de 2010

No se debe menospreciar el papel de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en los últimos 15 años. Desde su reforma a mediados de los 90´s, la Corte ha ido ganando importancia, debido a dos aspectos: su nueva imagen y competencias como tribunal constitucional, y la pérdida del poder Ejecutivo por parte del PRI.

La Corte ha tomado  decisiones con acierto jurídico y político (matrimonios entre personas del mismo sexo y aborto), decisiones intervencionistas (el caso del Presupuesto en el sexenio foxista) o decisiones no activistas y que dejaron demasiado que desear (caso Marín, caso Oaxaca, etcétera)
Ha sido una Corte de sabores agridulces y está llegando a un cambio generacional que comenzó con la salida de Aguinaco, la muerte de Humberto Román, la salida de Juventino Castro, Azuela, Juan Díaz, Góngora y el reciente deceso de Gudiño Pelayo.

Cualquiera podrá coincidir que la Corte después de la Reforma de 94 ha sido una de las mejores. Tuvo una nota característica para ello: su pluralidad y la calidad de sus integrantes. Si bien había progresistas, también reinaban los conservadores y los pragmáticos. Se puede estar de acuerdo o no, pero nadie  pone en duda la calidad como jurista de Góngora, Juventino, Juan Silva, Azuela o Mayagoitia.

El problema de la actual Corte es la falta de esos “pesos pesados”. Claramente el Ejecutivo (sobre todo Calderón y Fox) ha venido cubriendo los espacios con gente conservadora y de bajo perfil. Eso es malo, no por ser conservadores (difiero de ellos, pero no es razón para descalificarlos), sino que su perfil bajo hace que se debilite el reducto que es necesario para evitar la tiranía de la mayoría o las estupideces del Ejecutivo.

Así, la muerte de Gudiño vuelve a poner sobre el papel la necesidad de que se tomen decisiones de Estado. Creo que no se hará. Se debería mirar a la academia. El lugar de Gudiño puede ser llenado desde esa posición, pero por una persona que, de uno u otro color, sea un referente. En los nombramientos que se han hecho para renovar la Corte, sólo Cossío, Franco y Zaldivar parecen superar (aunque por muy poco) el umbral de la decencia para ocupar una silla en la Corte. Me refiero a la decencia política. Sus posiciones como juristas pueden variar, pero se necesita una Corte más dueña de sí, sabedora de sus competencias. Una Corte independiente.

En todo caso, ahora es necesaria una Corte intervencionista, ante la falta de decisiones de Estado por parte del Ejecutivo y Legislativo.  Pero creo que sueño. Calderón enviará un alfil y Beltrones lo “palomeará”. Lo interesante será ver cómo ese alfil recibe órdenes y las ejecuta. Ese será el punto más interesante y el más decepcionante. Ya bastaba un  Aguirre Anguiano (servil con el Ejecutivo); ahora habrá uno más a partir de los próximos días.
 
Apunte
1. Tengo dos lecturas del artículo de Arturo Luna en relación a la posibilidad de que Ricardo Velázquez fuera el nuevo Ministro de la Corte: 1) Creo que alguien le jugó una mala pasada a Arturo Luna con esa información; ó 2) Arturo le dio un beso de Judas a Velázquez: para quien empezó a pensar en candidatearlo (o si el propio Velázquez pensó en ello), la publicación lo destruyó.

Staff Puebla On Line 2009
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