La historia, uso y abuso
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La historia representa las raíces y la identidad de un pueblo y debe tenerse presente para entender el pasado y proyectar a un futuro exitoso y coherente. O por el contrario: puede ser un lastre que pesa sobre las naciones, que quita tiempo a las discusiones y proyectos donde se utiliza la tecnología de avanzada.
La celebración del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución, han sido el marco adecuado para plantearnos esta disyuntiva sobre el significado de la historia.
En el primer concepto nos encontramos la mayor parte de los pueblos latinoamericanos. Los que estamos orgullosos de las culturas prehispánicas y que, después de una sangrienta conquista, formamos nuestra identidad con los diversos mestizajes que propició la unión de conquistadores y nativos de América. En el caso de México, en su inicio, la Independencia se dio para separarse del dominio de Napoleón que había invadido a España y nombrado rey a José Bonaparte. Por eso aquello de “Viva Fernando VII y muera el mal gobierno”. Fue hasta que José María Morelos manifestó sus ideas en los Sentimientos de la Nación, cuando se pensó en un país independiente y soberano.
Andrés Oppenheimer cuestionó la conveniencia de que México haya gastado en una fiesta de los festejos del Bicentenario 200 millones de dólares, en vez de que se hubieran efectuado obras de educación o salud que quedaran para la posteridad y ayudaran al país a salir del subdesarrollo. Invitó a su programa televisivo al secretario de educación Alonso Lujambio para que éste expusiera su justificación. Lujambio se comprometió a estar presente pero no lo hizo. La UNAM, por su parte, manifestó que utilizó un presupuesto de 5 millones para esta celebración, utilizándolo casi en su totalidad en la edición de libros alusivos al tema. Ahora falta que los políticos los lean y utilicen sus enseñanzas para beneficio del país y no, como hacen muchos, para colgarse de algún héroe y justificar sus errores.
Ejemplo del primer caso sería Cuauhtémoc Cárdenas, quien en el aniversario luctuoso de su padre, desde el Monumento a la Revolución, llamó a la creación de un frente progresista en el que definitivamente el PAN no tiene cabida, ya que considera que la conducción actual del país es incierta y sin rumbo. Esto significa congruencia con las ideas de su padre, de la Revolución y de la Constitución, y va en contra de la simulación, de la falta de principios y del oportunismo de los actuales dirigentes del partido que fundó.
Felipe Calderón, de quien me había propuesto no volver a comentar para evitar el nerviosismo de los lectores y escuchas que están en la nómina del Cisen, pero que su verborrea proporciona gran cantidad de motivos para hablar de ello, en el 196 aniversario de la Constitución de Apatzingán y después de ser conminado a renunciar a su “Estado de Excepción” y a no manifestarse como “enemigo del pueblo”, rodeado de los funcionarios víctimas del “michoacanazo”, se montó en la figura de José María Morelos y dijo que nunca pactó con los enemigos de los mexicanos, y que enfrentó a riesgo de su vida, la seguridad del Congreso. Desde luego poniéndose al nivel del generalísimo con su guerra fallida contra el narcotráfico, y solicitando el reconocimiento para su valiente actuación. Así o más patético.
Por su parte, Blanca Alcalá creó tres sendas: “Las Mujeres Pisamos Fuerte en Puebla capital”, reconociendo a las mujeres valiosas de Puebla , sin embargo cometió el error de equiparar a Carmen Serdán, una verdadera heroína de la patria que tuvo el valor de salir al balcón a arengar a los poblanos para que apoyaran a la naciente Revolución aun cuando ya estaban descubiertos por las fuerzas reaccionarias ( actitud que muchas mujeres la hubiéramos querido ver en la primera presidenta municipal de nuestra ciudad) con la señora Ángeles Espinoza Yglesias (a quien por cierto se le erigió un monumento), la rica heredera de una familia de banqueros de derecha cuyo mérito fue, hacer una fundación de ayuda, misma que le permitía deducir sus donativos del fisco e impulsar a sus propias empresas.
Como vemos, la historia se puede recordar o utilizar para promociones personales. Y los tecnócratas que la rechazan y recurren al pragmatismo para gobernar, han dejado, dejan y seguirán dejando una muy triste experiencia y una lamentable imagen pública, no importa que sean hombres o mujeres.
alvarezenriqueta@hotmail.com