La “Ley Juárez”
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Este 18 de julio se celebró el aniversario número 138 de la muerte de Benito Juárez García, motivo por el cual resulta fundamental recordar el origen en México de las funciones del Estado moderno, sobre todo porque muchos de quienes han pasado por la Administración Pública desconocen que en 1855, siendo ministro de justicia e instrucción pública, Don Benito Juárez expidió la Ley sobre Administración de Justicia y Orgánica de los tribunales de la Nación, del Distrito y territorios conocida como la “Ley Juárez”; mediante la cual, fueron abolidos los fueros y privilegios que tenían los militares y el clero por encima de otras personas, con esta disposición se aplica al principio de igualdad jurídica a fin de establecer una sociedad con equidad y elevar al rango de ciudadanos a todos por igual.
Este criterio se aplica con varios cientos de años de retaso en México, pues las ideas liberalistas y de separación del Estado y la Iglesia viene desde Aristóteles, Bodino y Maquiavelo. Sin embargo, en nuestro país en esa época hablar del principio de igualdad, implicaba un sacrilegio debido al carácter que tenía la asociación del “poder divino”. Este mecanismo de control, permitió desde la caída de Tenochtitlan (1521) el manejo de los camposantos, los matrimonios y los diversos actos que el actual Registro Civil realiza. Por este motivo se crearon disposiciones para que el Estado mexicano regulara la vida pública y civil, dejando al libre albedrio, la libertad de creencias y cultos. Obviamente, el descontento entre los conservadores ocasionó encendidos debates dentro del Congreso, instalado en 1856, e integrado en su mayoría por liberales que estaban convencidos de que el registro civil sería una institución para dotar de recursos al Estado, lo que le quitaba dichos ingresos a la iglesia, pues durante 300 años había mantenido el control espiritual y económico a través de esta fuente de recursos.
La aplicación de la llamada “Ley Juárez”, fue el inicio de la separación de poderes y con ello la división de las grandes propiedades en pequeños propietarios.
Esta trascendental medida formalizó las bases para el fraccionamiento de las tierras y el inicio del capitalismo en el campo, al generar propietarios al margen de las formas feudales de producción, sin embargo, el conflicto también sentó los argumentos para el inicio de la guerra civil conocida como la “guerra de reforma” que se desarrolló de 1857 a 1860.
En febrero de 1857, se promulga la nueva constitución y con ello, se sientan las bases del estado mexicano, y con esto la república federal, formaliza la separación de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) y además declaraba; la libertad de imprenta, de pensamiento, enseñanza y comercio, trabajo y de asociación.
La ley suprema, establecía la igualdad de los ciudadanos ante la ley, terminando con los fueros que por cierto se relaciona con la iniciativa que el poder ejecutivo federal, envió al Congreso de la Unión a través del proyecto llamado “fuero de guerra”, que busca darle al ejército mexicano, amplias prerrogativas en esta peculiar “guerra contra el narcotráfico”, con lo cual volveríamos a los privilegios que finalmente permitirían mayor impunidad, lo que desde el gobierno de Juárez se combatió, con el propósito de establecer un gobierno sujeto a las leyes.
A 138 años de la muerte de Benito Juárez García, es importante recordar sus principios y los de su brillante generación que aportaron; el gobierno civil, el sistema democrático, la separación de poderes, la tan demandada honradez que deben tener los gobernantes, la prensa independiente, la tolerancia, la libertad de creencias, el respeto entre las naciones y la solución pacífica de las controversias, para lo cual desarrolló el poder judicial y un instrumento jurídico importante como lo es el juicio de amparo.
Juárez nunca se separó del pueblo, ya que tuvo la humildad para saberlo escuchar, dejando de lado los intereses de los grupos de poder y exaltar los valores democráticos que tanta falta hacen en estos momentos.