La medalla Gilberto Bosques Saldivar
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En estos días en que parece que se ha iniciado el puente Guadalupe-Reyes. Cuando a los funcionarios actuales ya no les importa hacer nada, sino únicamente dejar arreglados sus expedientes, para evitar que se les acuse de corrupción y peculado, y las nuevas autoridades aun no pueden tomar decisiones, tuvo lugar una sesión solemne del Congreso del Estado de Puebla, para entregar la presea Gilberto Bosques, a dos investigadores destacados.
Fue una bocanada de aire fresco en la contaminada política poblana. La Diputada Rocío García Olmedo, presidenta de la Comisión del Congreso para los festejos del Bicentenario de la iniciación de la Independencia y el Centenario de la Iniciación de la Revolución, logró un homenaje muy digno al revolucionario, periodista, político, diplomático y humanista poblano-chiauteco.
Se inició con la presentación de una redición del libro de Bosques, “Conferencias, artículos y discursos”, prologado en forma excelente por Jorge Arrazola, en donde detalla su participación en la política poblana, junto a su cuñado Froylán C. Manjarrez, y cómo por la animadversión de Maximino Ávila Camacho, que incluso trató de asesinarlo. También que el presidente Lázaro Cárdenas le pidió que se retirara del país; lo envió a Francia como Cónsul general. La política del estado pudo haber sido diferente si se hubiera respetado el triunfo electoral de Bosques, pero 45 mil perseguidos por los regímenes fascistas no hubieran podido salvar la vida.
En la presentación del libro referido, su hija Laura manifestó que su padre decidió su vida y en congruencia también lo hizo con su muerte cuando, a los 103 años de edad y después de haber sufrido la rotura del fémur, consideró que era el momento de morir por lo que dio indicaciones a los médicos para que así ocurriera.
En la tarde de ese día 9 de noviembre, se presentó en el Complejo Cultural Universitario la película de la Cineasta Lillian Liberman, titulada “Visa al paraíso”, como los perseguidos llamaron a la que otorgaba Gilberto Bosques, documento que significaba el cambio entre la muerte segura y la esperanza de vida en México, el nuevo país de los refugiados o asilados. En los testimonios que forman la película presentados todos en primer plano, se pueden observar las emociones de esos testigos, impresiones que conmueven hasta las lágrimas.
Al finalizar la exhibición Rocío y Lillian tomaron la palabra y esta última señaló que entrevistó a Don Gilberto a los 100 años de edad; lo hizo durante varias sesiones en las cueles obtuvo el material de la película además de otro que algún día publicará , cuando obtenga los recursos necesarios.
Entre ese material están la información de don Gilberto sobre su esposa María Luisa C. Manjarrez, de quien se expresa con gran admiración por su labor como educadora al frente de los asilos para niñas durante el gobierno de Cárdenas.
Una labor por cierto destacadísima, ya que aplicó técnicas europeas modernas en la formación de las niñas mexicanas, por ejemplo: se construyeron edificios muy dignos rodeados de hermosos jardines y con aulas con las mayores comodidades; a las niñas se les permitió no usar uniforme si así lo decidían; se aplicaba disciplina pero con respeto y dignidad; había vehículos que las recogían y las llevaban a estudiar a diversos centros educativos, según sus personales vocaciones. En fin, María Luisa fue la madrina de graduación y boda de todas ellas. Alguna, la que se encontraba presente en el homenaje a Gilberto Bosques, dijo que la recordaba con tanto cariño que no podía evitar el llanto. Cabe hacer notar que dentro de sus hermanos, todos talentosos, había una gran pluralidad: Froylan C.Manjarrez, Diputado Constituyente de 1917, perteneciente al grupo jacobino, gobernador del estado de Puebla, revolucionario y periodista; Pelagio, compositor y músico; David, agrarista y el primer mártir que produjo el reparto de tierras; y Teresa, la madre superiora y fundadora del Colegio Esparza.
También se montó una exposición en el patio del Congreso, integrada con fotografías proporcionadas por el Museo del Holocausto y la familia Bosques, en donde se destaca la actividad diplomática del poblano.
En la ceremonia solemne Rocío García Olmedo, tuvo una brillante participación al señalar el por qué decidió proponer que se creara la medalla Gilberto Bosques y cómo fue aceptada por unanimidad por los legisladores. En esta ocasión sí asistió el gobernador Mario Marín y la alcaldesa Blanca Alcalá. Por cierto que esta última le manifestó a Laura Bosques, hija del diplomático, que estaba en estudio el que se pusiera el nombre de su padre a alguna calle o plaza de la ciudad, como sabía que existía en varias ciudades de Europa. Esperamos que sea una avenida importante y no un rincón escondido de alguna plazuela, para eso mejor que lo deje como está.
La enseñanza que nos deja este homenaje, es que existen familias poblanas dignas de ser tomadas como ejemplo de inteligencia, valor y honestidad; que los mexicanos somos algo más que crimen, narcotráfico y corrupción; que cuando un político se propone reconocer a alguien digno de pasar a la historia, lo encuentra. Felicidades, pues, a Rocío y al Congreso del estado de Puebla; es la única Comisión de festejos que ha logrado hacer algo valioso, trascendente.
alvarezenriqueta@hotmail.com