La Revolución no ha terminado
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Acabó el centenario del inicio del movimiento armado de 1910, no así la Revolución. Ésta sigue vigente porque aún falta por concretarse la justicia social, su principal postulado: el número de pobres aumentó, los ricos se hicieron más ricos y la corrupción porfiriana se modernizó para fomentar las prácticas que incrementan la pobreza, disparan el crecimiento de los capitales y cambian el concepto de “gobierno de científicos”, definición que tiene varios sinónimos; a saber: tecnocracia, liberalismo, capitalismo salvaje, nuevo despotismo ilustrado, dictadura burocrática y alternancia lampeduciana. Seguimos igual que antes, pues, pero con cinco veces más de población y el quinientos por ciento de aumento en la inmoralidad política.
Por todo ello la Revolución no ha concluido y, aunque en menor número y sin los riesgos de antaño, los revolucionarios siguen vigentes “gritándole” al poder frases y conceptos que parecen naufragar en el mar de la mediocridad gubernamental.
¿Los priistas gritan? Yo creo que no a menos que lo hagan con las señas que usan los sordomudos. Nadan de muertito y cuando lanzan proclamas son para decirle a los panistas que serán sus aliados siempre y cuando gobiernen como ellos.
Los perredistas se desgañitan para confundir a sus compañeros inconformes con lo que hace la otra facción de la románticamente llamada izquierda mexicana.
Y el panismo sufre las consecuencias de gobernar y errar o moverse dentro de los márgenes del disparate que hoy tiene un nuevo nombre: “alianza”. Su agenda de gobierno les ha sido impuesta por el crimen organizado y la necesidad de conservarse en el poder. Por eso de repente revolucionan y enseguida reculan; son democráticos y al mismo tiempo linajudos; imponen y tratan de justificar su “tiranía burocrática”.
Entre estas inconsistencias y desvaríos, se dejó escuchar una de las voces azulinas cuyo discurso sorprendió a propios y extraños. A sus conceptos y palabras debo los razonamientos que acaba usted de leer. Me refiero al senador Humberto Aguilar Coronado, a quien el pasado día 18 le correspondió pronunciar el posicionamiento del PAN. Vea usted lo que dijo después de su breve recorrido histórico:
“Desde luego, los problemas son distintos o por decirlo mejor, tienen distintos matices, pero no hay duda de que en nuestro campo todavía hay pobreza; de que conseguir o mantener un trabajo es de los primeros asuntos que pasan por la mente de otros tantos; de que una democracia y un Estado efectivo son el reclamo de todos aquellos que anhelan una vida segura, productiva y participativa…
“Por eso, estoy convencido que la Revolución no ha terminado, de que en estos primeros 100 años del México revolucionario, más allá de las soluciones que se han propuesto en cada momento histórico, lo fundamental es que entendamos que la agenda de causas y anhelos sigue vigente y que la responsabilidad de los nuevos actores políticos es la de diseñar nuevas soluciones, la de repensar los problemas sin atavismos ni falsas deferencias al pasado para ser capaces de proyectar a México hacia el futuro…
“Ya no hay temas tabú ni temas intocables. Una Revolución viva y actuante no puede permitirse el lujo de convertirse en reaccionaria y mucho menos en conservadora, pues ello sería convertirla en su propia asesina…
“Con esa mirada debemos enfrentar, desde los valores nacionalistas de la Revolución, los retos modernos, como los efectos del calentamiento global, la mundialización de la delincuencia, los nuevos problemas de salud y los nuevos equilibrios entre las naciones.
“La Revolución no terminó con la muerte de sus héroes, no terminó con la construcción de sus primeras instituciones…
“La Revolución termina y muere, pierde la vida y deja de actuar si los responsables de la conducción política del país pierden de vista las causas, pierden de vista a los ciudadanos y pierden de vista el futuro.
“La Revolución no ha terminado.”
acmanjarrez@hotmail.com