Lanzaron a Zavala a buscar la dirigencia del PRI para hallar a los traidores
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Tarde o temprano todo sale a la luz. Y con ello, todas las aristas de una decisión que desconcertó a todos: que el candidato perdedor a Casa Puebla, aún sin reponerse política y anímicamente de la derrota, fuera el primero en alzar la mano para ocupar la dirigencia estatal del PRI.
Tarde o temprano todo sale a la luz.
Y con ello, todas las aristas de una decisión que desconcertó a todos: que el candidato perdedor a Casa Puebla, aún sin reponerse política y anímicamente de la derrota, fuera el primero en alzar la mano para ocupar la dirigencia estatal del PRI.
La información de dominio público es que la orden salió directamente de Casa Puebla para que Javier López Zavala reconociera públicamente su deseo de suceder a Alejandro Armenta.
Pero la versión completa de esta información es que todo esto forma parte de una complicada estrategia: Zavala y su búsqueda por la dirigencia es un garlito, una trampa.
En otras palabras, Zavala es convertido en chivo expiatorio.
¿Con qué finalidad?
Para que los traidores salieran de su guarida.
Para que las máscaras cayeran.
Así, quien se opusiera a la candidatura de Zavala como futuro dirigente del PRI, obviamente, se oponía a los designios de quien todavía ejerce el control político en el estado.
Esta información es de vital importancia (ubicar a los enemigos) para construir el escenario futuro posible del marinismo en un brevísimo tiempo de 6 meses.
Pero ya con las aguas bien claras, y los enemigos, alejados o puestos en la picota, según sea el caso.
Sin escándalos, sin exhibicionismo: el golpe será sutil.
Pero contundente.
Por que es ahora o nunca, para el escenario de los marinistas, por supuesto.
Según ésta estrategia, efectivamente, Zavala no será presidente del PRI.
Queda claro que lo que ahora persigue el excandidato con fervor es asegurar su notaría, promesa que seguramente le cumplirá Mario Marín, así como a una seleccionada lista de marinistas que buscan en una notaría su concesión vitalicia para asegurar el patrimonio económico, tanto de ellos como de sus familias en los próximos años, cuando lo único seguro será la temporada de vacas flacas para el grupo marinista y para gran parte de la masa burocrática priísta.
El desgaste de Zavala es lógico y natural.
Exigirle que se convierta en el abanderado de un movimiento de reacomodo y hasta de renacimiento, por tanto, sería ilógico y antinatural.
La etiqueta de perdedor resulta poco atractiva para una militancia local ansiosa y preocupada, pero sobre todo, Zavala se convierte en un personaje deslucido ante un CEN (principalmente para una Beatriz Paredes), que siempre mostró y demostró su duda sobre sus potencialidades para ganarle a Rafael Moreno Valle.
Así las cosas, ¿entonces quién sería el verdadero candidato del gobernador para la presidencia estatal del PRI?
¿Quién podría convertirse en un eficaz interlocutor entre el gobernador saliente, el PRI y el nuevo gobernador Rafael Moreno Valle?
¿Quién tiene el perfil para encabezar al PRI una vez extinta la línea dictada desde Casa Puebla?
¿Quién cuenta con los alcances nacionales para interactuar en un escenario nacional, con la seguridad de que Beatriz Paredes lo escuchará con deferencia?
¿Qué perfil rompe con el prototipo aldeano y de ‘grilla estatal’ y se mueve con libertad tanto a nivel federal, como local y aún con líderes de partidos políticos adversos al PRI?
¿Quién podría asegurarle una negociación favorable para, en caso de ser necesario, defender los intereses del gobernador saliente ante una nueva administración estatal totalmente adversa?
Debería ser alguien cuya capacidad ya ha sido probada.
Alguien que podría hablar el mismo idioma que Rafael Moreno Valle, con su visión nacional, de mundo, de negocios.
Alguien que ya se sentó desde la semana pasada con Fernando Manzanilla para iniciar una transición de gobierno, con la palabra empeñada del gobernador que la intención es que sea transparente, rápida, eficaz y sin escándalos.
Sin rencores.
Sin mirar atrás.
Alguien que, si las cosas marchan tan bien como hasta ahora, podría convertirse el próximo mes de octubre en el dirigente estatal del PRI.
Una figura como Jorge Estefan Chidiac: cercana, muy cercana al gobernador, pero sin tener el sello marinista, lo que lo convierte en un interlocutor ‘aceptable’ para Moreno Valle.
Pero eso será cuando Zavala termine su trabajo.
Correo: losconjurados76@hotmail.com