Las patas del PRI poblano
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Mientras que el país se desangra con las matanzas de jóvenes, Transparencia Internacional nos ubica en los primeros lugares de corrupción con una calificación de 3.3 y un considerable aumento en los últimos diez años, así como una baja en la democracia. Ocurre, que conste, en estos años de la tan mentada transición en la que han gobernado dos presidentes panistas enarbolando la bandera de la honestidad, democracia y seguridad nacional. ¡Pamplinas!
El PRI poblano, en vez de hacer señalamientos al Presidente de la República, exigiéndole que cambie sus estrategias de gobierno, parece empeñado en mostrarse ineficaz. Su dirigencia no dice nada. Soslaya los siguientes hechos: que quien acepta un cargo sin estar capacitado para desempeñarlo es tan corrupto como el que usufructúa el dinero público para su provecho personal. Que por el bien del país Calderón renuncie a la presidencia, como lo hizo Pascual Ortiz Rubio. Que la sociedad no le está pidiendo que “se eche para atrás”, como constantemente lo manifiesta, sino que use una estrategia global, como aumentar el presupuesto para lograr una mejor educación, crear empleos para dar una esperanza a los jóvenes y que éstos no sean presa del vicio y la violencia.
Pero no, en el Partido Revolucionario Institucional de Puebla se dedican a sacarse la lengua, darse rasguños y acatar sin protestar las indicaciones de Casa Puebla. Salvo contadas excepciones (Carlos Meza Viveros y Enrique Doger), los priistas poblanos no han manifestado su inconformidad por la manipulación que desde el gobierno se quiere hacer de ese instituto político.
En el momento en que se va a convertir en un Partido de oposición, es cuando mayor fortaleza requiere para recobrar el poder en las próximas elecciones. Ya no estará el actual gobernador para apoyarlo económica y políticamente. Así que el próximo presidente debería de ser alguien con una trayectoria intachable, con un gran apoyo de los militantes, que sea conocido y respetado por su capacidad y no por su condición de buen interlocutor entre el próximo gobernador y los priistas. Tendría que ser alguien que lo increpe cuando falle o mienta y le exija que cumpla con la Constitución y las leyes que de ella emanan; alguien que entienda lo que es ser oposición y representante de los priistas que no votaron por el PAN.
Pero en lugar de soltar la elección del próximo dirigente y convertir al PRI poblano en un verdadero partido político respetado y, por qué no, temido por los gobernantes, se conminó a los militantes distinguidos y los aspirantes a ocupar la presidencia a olvidarse de los errores del poder y unirse en torno al delfín del “delfín” improvisado, o sea el último error. ¿Inconformarse? ¿Qué es eso, con qué se come? Mejor se disciplinaron para ver si pueden recoger las migajas del suelo. Vaya, hasta Alberto Jiménez Merino declinó dizque por la unidad del partido, medida que causó una gran decepción entre sus seguidores que lo creyeron auténtico. Ja.
Mario Marín no pudo imponer a su hijo político Javier López Zavala. Del CEN del PRI se lo impidieron por considerar que ya era demasiado desgaste para el partido. Sin embargo, deja a Juan Carlos Lastiri, alter ego de Zavala. Sucederá a Armenta, el comodín que con su mudez ante los acontecimientos políticos ha empezado a fabricar su propio lastre.
Lastiri no parece líder. El partido necesita de uno que convenza no así de alguien que sólo sea conocido en la íntima intimidad o aplaudido cuando reparte el dinero de la Secretaría de Desarrollo Social, beneficios que en dos meses serán repartidos por otra persona, quizá un panista o tal vez un militante anodino. Por todo ello su capacidad de dirigente es y será muy cuestionable.
Regreso a Calderón: ya no le echa la culpa al PRI del crecimiento del crimen organizado. Ahora en una patética entrevista con la BBC de Londres culpó a Vicente Fox por omisión. ¿Y los priistas? Calladitos. No aprovechan ésta y otras coyunturas para fortalecerse. Se muestran sumisos y obedientes. Parecen resignados a no regresar a Casa Puebla. E igual que el Vicente Fox de Calderón, también son omisos. Ojalá que los fantasmas de Calles, de Cárdenas y de Colosio les jalen las patas, que es con lo que actúan…
alvarezenriqueta@hotmail.com