Los enemigos de Zavala
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La derrota del PRI ha desatado a los “perros” que hasta el pasado 4 de julio le movían la cola a su “amo” Javier López Zavala. Ahora le ladran y hasta lo quieren morder. Lo desconocen a pesar de que antes lo alababan y le rendían pleitesía. Lo tachan de ser el culpable de la derrota del priismo poblano. Además critican al gobernador Mario Marín Torres, porque él lo impuso como candidato.
En esa llamémosle “autocrítica”, los “canes” se olvidan de que el número de votos a favor de Zavala, rebasó con mucho a los obtenidos por Marín.
Asimismo menosprecian el hecho de que Rafael Moreno Valle Rosas haya trabajado su elección como gobernador desde hace diez años, cuando el entonces mandatario Melquiades Morales Flores le autorizó para conformar una estructura alterna al PRI.
Lo curioso es que ninguno de esos emancipadores de la democracia partidista, haya explicado el porqué ellos y sus socios no tomaron en cuenta que el padrón de electores aumentó para alterar los parámetros tradicionales. Tampoco han dicho las razones por las que la Alianza morenovallista alcanzó una votación histórica para superar con mucho a la cantidad de votos que obtuvo el PRI poblano, número que también es histórico. Varios parecen decididos a impedir, al costo que sea, que Javier López Zavala llegue a la dirigencia estatal de su partido.
Si consideramos que esos censores buscan un chivo expiatorio a sus propios excesos, entre ellos el de confianza y el de la deslealtad, entonces tendríamos que aceptar que Zavala cuenta con el perfil perfecto para ser él quien cumpla el ritual que supuestamente lavaría las culpas de quienes temen a su propio examen de conciencia. Pero si su intención es hacerse de la dirigencia estatal del PRI basándose en desprestigiar al candidato perdedor, o sea a Javier, es obvio que han equivocado el camino.
Vamos a suponer que hay dos que tres que ambicionan hacerse del liderazgo de su partido, para lo cual se han dado a la tarea de eliminar a Zavala valiéndose de todas las rudezas que forman parte de la lucha política. Si así fuere tendríamos que preguntarles a estos camaradas, antes aduladores de Marín: ¿cuántos priistas los conocen? Y de ese número, ¿quiénes confiarían en ellos? ¿Acaso tienen el carisma y la influencia social como para ganarse la confianza y simpatía de los ochocientos noventa mil priistas que votaron por Zavala?
Estoy seguro que ninguna de las respuestas a esas preguntas tendría la contundencia como para quitar a López Zavala del lugar que, coincidentemente, se ganó al seguir el mismo esquema que detonó la popularidad y presencia política de su adversario Moreno Valle: el espaldarazo del gobernador con el que colaboraron, en el caso de Zavala, Mario Marín, y en el caso de Rafael, Morales Flores.
Claro que hubo traidores que bien podrían ser el avatar-caricatura de Bruto o de Judas, el apóstol que traicionó a Jesús de Nazaret. ¿Cuántos? Muchos. Para que el lector pueda ubicar a una buena parte de esos ingratos, infieles, hipócritas, desleales o pérfidos (como usted quiera designarlos), tendrá que esperar al mes de marzo próximo, cuando un buen número de ellos tengan o conserven la chamba que hoy disfrutan.
Por eso la preocupación de los detractores de Zavala. Temen que el ex candidato llegue a dirigir el PRI y que, conociéndolos como son, les dedique algunas líneas de su discurso opositor. Saben, pues, que a partir de febrero de 2011, Puebla tendrá un ejercicio democrático que, paradójicamente, impulsará la oposición al próximo gobierno, rivalidad política representada por los votos en contra de Moreno Valle. E igual están enterados de que la decisión final le corresponderá a quien necesita aliados en vez de enemigos. Y no deben soslayar que en el Congreso local pesará la presencia de los diputados que llegaron a serlo gracias al apoyo zavalista-marinista.
Si quiere saber quiénes son los enemigos de Zavala, sólo observe a los protagonistas de la lucha por la presidencia que pronto dejará Alejandro Armenta Mier.
acmanjarrez@hotmail.com