Los zapatos de Moreno Valle
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¿Ya notó el lector el cambio de estilo y expresión corporal del gobernador electo?
Si lo hizo coincidirá con el columnista en que Rafael Moreno Valle Rosas está más que preocupado, asustado por lo que ha empezado a enfrentar y vivirá durante el trascurso de los próximos seis meses. Vea usted:
México está en plena convulsión.
El crimen organizado pelea contra sus propios integrantes.
Los cárteles se disputan el control del poder económico en algunas regiones del país.
Muchos funcionarios han sido corrompidos con el dinero producto del negocio de las drogas.
Se cuentan por miles las cabezas que han rodado y los cuerpos tirados a cielo abierto o enterrados en espacios clandestinos.
La información cotidiana tiene tonalidades escarlatas y estilos amarillistas.
Por las calles de las principales ciudades corren los rumores acompañados del espectro de la muerte vestida de sicario.
La infidencia y la traición flagelan a la milicia desportillando su imagen y el prestigio construidos durante décadas de servir a la sociedad.
Los cuerpos de niños y mujeres asesinadas acompañan al fiambre que en vida representó la estúpida eficacia homicida.
El país está asustado.
Los gobernantes atemorizados ante la violencia incontrolable.
El presidente de la República pide a Dios que le permita concluir su mandato sexenal y que no haya atentados en su contra, o que si los hay fracasen y no salgan a la luz pública para así poder mantener la equívoca política de reserva.
Los dirigentes de las ONGs gritan pidiendo justicia y respeto a los derechos humanos, en muchos casos adoptando la parafernalia de los grupos de seguridad personal.
Los medios de comunicación tienden a convertirse en bunkers de sus dirigentes y comunicadores.
El helicóptero ha suplido al ostentoso automóvil de los hombres del dinero y del poder político.
La mortalidad de la guerra entre narcos mexicanos ha superado con muchas cifras el número de víctimas de las guerras con el armamento “inteligente”, equipo que Estados Unidos vendió a las naciones asentadas encima de los veneros que escrituró el diablo.
México está catalogado por la ONU como el país más peligroso del mundo, y sus servidores públicos los más proclives a padecer el cáncer de la corrupción.
Rafael Moreno Valle Rosas y dos candidatos más de la Alianza entre el PAN, PRD y otros partidos, saben que su destino político depende de la paz social que parece alterada por alguna de las deidades de la negrura.
Quizá por ello los tres han coincidido en declarar que no habrá cacería de brujas a pesar de los ciudadanos que anhelan cobrarse los agravios del poder.
Con este lastre y en estas circunstancias nunca antes vividas en el país, Moreno Valle pronunciará su primer mensaje a los ciudadanos poblanos (algo que ocurrirá el 1 de febrero del 2011), seguramente rodeado de un impresionante cuerpo de seguridad: cientos de ojos vigilantes recorrerán los rostros y manos de quienes acudan al relevo de gobierno; revisarán cada rincón del recinto y cada expresión de los asistentes a la ceremonia de cambio del poder Ejecutivo.
Después del “¡Sí, protesto!” Puebla iniciará una nueva etapa enmarcada en la incertidumbre que ha propiciado el crimen organizado, escepticismo que incrementarán los grupos de tensión, los conflictos municipales y la oposición al gobierno representada por poco menos de un millón de priistas y una decena de dirigentes dispuestos a vender cara su derrota.
Con su mensaje corporal, insisto, el próximo conductor del destino de Puebla seguramente nos mostrará que está consciente y además preocupado por la responsabilidad republicana que un día, hace dos décadas, cuando México vivía la calma chicha que antecede a la tormenta, soñó ostentar.
¿Qué nos dirá?
Creo que algo distinto a lo que ha venido declarando, depende de cómo Felipe Calderón prepare el terreno a sus tres nuevos gobernadores y a los nueve mandatarios del PRI que habrán de tomar posesión, unos antes que otros. Rafael hablará con la tensión que induce el estado de ánimo de la sociedad cuyo desasosiego ha ido formando una invisible pero densa nube de dudas y temores.
¿Quisiera el lector estar en sus zapatos?
acmanjarrez@hotmail.com