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Miguel Ángel de la Rosa se niega a rendir cuentas

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STAFF PUEBLA ON LINE 2009 14 de octubre de 2010

Lejos de haberse fortalecido con el triunfo electoral del 4 de julio, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) poblano está de cabeza, sin rumbo, sin planes de trabajo y sin una dirigencia activa. Desde hace varias semanas su presidente Miguel Ángel de la Rosa ya casi no se presenta al partido, mientras que en la sede estatal de dicho instituto político no hay dinero para gastos mínimos, razón por la cual desde hace un mes los teléfonos están cortados y nadie sabe del avance del proceso de reafiliación de militantes.

Lejos de haberse fortalecido con el triunfo electoral del 4 de julio, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) poblano está de cabeza, sin rumbo, sin planes de trabajo y sin una dirigencia activa. Desde hace varias semanas su presidente Miguel Ángel de la Rosa ya casi no se presenta al partido, mientras que en la sede estatal de dicho instituto político no hay dinero para gastos mínimos, razón por la cual desde hace un mes los teléfonos están cortados y nadie sabe del avance del proceso de reafiliación de militantes.

Esa condición de abandono en que se encuentra el PRD se debe en mucho a que al presidente del partido, Miguel Ángel de la Rosa, ya no le interesa lo que pasa en esta fuerza política. En la actualidad su único interés es que no lo dejen fuera del gabinete del próximo gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas, y todo el tiempo lo dedica a buscar cabildear  que sea incorporado a una de las secretarías del Poder Ejecutivo.

Cuando militantes o ciudadanos buscan a Miguel Ángel de la Rosa en el edificio del partido, las secretarias de esta agrupación política responden que no saben cuándo asistirá a la sede perredista, o de plano recomiendan que lo busquen en su despacho privado dedicado a procesos de auditoría.

Preocupados por esta condición, la semana pasada un grupo de integrantes del Secretariado Estatal del PRD poblano convocaron una reunión urgente de ese órgano de gobierno, al cual llegaron ocho integrantes.

Ahí, un grupo de inconformes le exigió a Miguel Ángel de la Rosa que diera un informe del destino del dinero del partido, no solamente en lo concerniente a las partidas para gastos de operación, sino también del presupuesto que se destinó a las campañas electorales, pues hasta ahora se ignora cómo se repartieron esos fondos, cuánto dinero le dieron a los candidatos emanados directamente del PRD –dentro de la Coalición Compromiso por Puebla– y cuánto ejerció directamente la presidencia de esta fuerza política.

También se le demandó que haga en evaluación del proceso de reafiliación de militantes y el punto más delicado, que se suplan las vacantes que existen en el Secretariado, además de que se rinda un informe sustentado del por qué algunos miembros de ese órgano fueron dados de baja.

Y es que en meses anteriores se expulsó de ese órgano al secretario general, Rubén Hernández, así como a los miembros Anastasio Rojas, Socorro Quezada y Georgina Castaño.

Lo grave no es que esos perredistas hayan sido excluidos, sino que no se habría seguido el procedimiento legal de que el Consejo Estatal del partido aprobara su eliminación del Secretariado.

El caso más grave es el de Rubén Hernández, quien simplemente dejó de acudir al PRD, como una muestra de su malestar de que el partido había hecho una alianza con el Partido Acción Nacional (PAN); y sin que se siguiera un procedimiento estatutario, fue suplido por Julián Rendón, a quien incluso en la pasada campaña electoral, en varios actos, fue presentado por Rafael Moreno Valle Rosas como el perredista que ocupaba en segundo cargo en importancia del partido del sol azteca.

Una vez que se plantearon los tres aspectos anteriores, Miguel Ángel de la Rosa, apoyado por Jorge Méndez Spínola y Julián Rendón, lejos de buscar responder a las inquietudes, suspendió abruptamente el encuentro y se retiró, bajo el argumento de que esa era una celada en su contra.

Y es que De la Rosa estaba en desventaja, ya que solamente tenía a tres integrantes del Secretariado que lo apoyan, incluido Jorge Méndez, que antes era su acérrimo enemigo y ahora es su escudero, mientras que del lado contrario había cinco integrantes del Secretariado que le exigían cuentas.

El comportamiento poco responsable de Miguel Ángel de la Rosa prendió más los ánimos en su contra y un grupo de corrientes han empezado a ponerse de acuerdo para intentar impedir, que el presidente del partido, con el aval del mismo, pudiera ocupar un alto cargo en el gobierno de Moreno Valle.

Aunque esa medida parece poco enérgica para frenar la ambición personal del presidente del PRD, de quien se dice que estaría dispuesto a renunciar al partido que dirige con tal de alcanzar un cargo en el gobierno.

Queda claro, que Miguel Ángel de la Rosa cambió sus convicciones políticas por “un hueso” en el gobierno.

Staff Puebla On Line 2009
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