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Moreno Valle busca que jueces y magistrados del TSJ no tengan arraigo en Puebla

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STAFF PUEBLA ON LINE 2009 15 de diciembre de 2010
En la Comisión de Gobernación del Congreso local ya se aprobó una iniciativa del PAN que reforma cuatro artículos de la Constitución del estado que elimina los requisitos de ser ciudadano poblano y tener por lo menos dos años de residencia en la entidad para aquellos que aspiren a ser magistrados o jueces en cualquier materia. Ese cambio tan radical, obedece a que el gobernador electo, Rafael Moreno Valle Rosas, quiere que en el corto o el mediano plazo el Poder Judicial sea controlado por alguien ajeno al Tribunal Superior de Justicia (TSJ) y que no tenga arraigo en Puebla.
Y se dice que dicha reforma podría tener dedicatoria a favor de Genaro Góngora Pimentel, quien recientemente dejó de ser ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y ha sido uno de los integrantes del máximo tribunal del país con más prestigio y de pensamiento progresista. Aunque tal vez por su avanzada edad, 73 años, ya no sea su momento para hacerse cargo del  TSJ de Puebla.
También se ha dicho que la reforma en cuestión podría ser para que Arely Gómez, la hermana de Leopoldo Gómez, el vicepresidente de Noticias en Televisa, pudiera llegar a dirigir el Poder Judicial en caso de que no sea electa como nueva consejera del Instituto Federal Electoral.
Frente a este cambio lo de menos es quién llegue a hacerse cargo del TSJ, sino que lo relevante y cuestionable es la reforma que se hizo a los artículos 6, 170, 171 y 172 de la Constitución, que permite la elección de un magistrado que no conoce Puebla y nunca ha vivido en el estado.
Con ese esquema prácticamente se garantiza que en Puebla alguien pueda ser nombrado juez o magistrado sin que nunca haya puesto un pie en territorio poblano.
El cuestionamiento a esa reforma no es caer en actitudes chovinistas, sino que es fundamental que los cargos públicos de mayor responsabilidad, como es impartir la justicia, deben estar en manos de quienes conozcan a profundidad los problemas de la entidad y al mismo tiempo conozcan al estado de Puebla.
Además es un derecho fundamental que los poblanos, de nacimiento o que adquirieron la ciudadanía sean quienes encabecen los gobiernos, instituciones y en general todos los organismos públicos de la entidad. Sobre todo cuando Puebla es uno de los estados del país que tiene más instituciones de educación superior.
A lo anterior se debe agregar que resulta contradictorio que en la pasada campaña electoral muchos seguidores de Rafael Moreno Valle Rosas fustigaron que el candidato priista Javier López Zavala haya nacido en Chiapas y ahora no digan nada frente al esquema que plantea el gobernador electo de traer a dirigir instituciones y al Poder Judicial a personajes ajenos al estado.
Si el pleno del Congreso local acaba aprobando esta reforma, se producirá un grave retroceso en el Poder Judicial.
En el sexenio que está por concluir, el nombramiento de Ricardo Velázquez como magistrado del TSJ parecía ser un exceso mayúsculo, dado que este personaje tenía una nula experiencia en el Poder Judicial.
Pero ahora se estaría posibilitando que el aparato de impartición de justicia no solamente quede en manos de gente inexperta, sino que además no conozca al estado.
Otro aspecto relevante de esta reforma, que podría ser votada este día en el pleno del Congreso, es que parecería ser un revés para que Carlos Alberto Julián y Nacer pudiera llegar a ser el próximo presidente del TSJ, luego de que se manejó su nombre para ese cargo desde la campaña electoral.
Sería lamentable que Julián y Nacer no accediera –por segunda vez– al Poder Judicial. Pese a que en los sexenios de Manuel Bartlett Díaz y de Melquiades Morales Flores se le criticó por la falta de pericia para atender asuntos de orden político, en esos dos periodos demostró ser un hombre profesional, sereno y sobre todo, nunca se le pudo involucrar en algún escándalo de corrupción o abuso de autoridad.
A Julián y Nacer le tocó reformar la Procuraduría General de Justicia y cuando fue nombrado titular de esa dependencia se encontró con una Policía Judicial corrupta, desorganizada, sin equipo, y supo sacar adelante la empresa que hace tres sexenios le encomendó el entonces gobernador Bartlett.
En el siguiente sexenio, luego de dirigir las secretarías de Gobernación y de Educación, Julián y Nácer se destacó por no haber sido de esos funcionarios que luego de pasar por esos puestos cambian radicalmente su situación patrimonial.
Y en los tiempos actuales encontrar a una persona integra, honrada y serena, equivale a encontrar una paja dentro de un granero.
Un tercer asunto que debe ser analizado en torno a esta reforma, es que si el grupo del ex presidente del TSJ, Guillermo Pacheco Pulido, que hasta la fecha sigue controlando los hilos de poder en el Poder Judicial, dejarán pasar a un nuevo magistrado que no tenga ningún antecedente en el estado.
Ojalá que los magistrados del TSJ por una vez en su vida actúen con sensatez y no acepten dicha reforma.
Staff Puebla On Line 2009
Staff Puebla On Line 2009