Moreno Valle deberá hacer pago de facturas
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El panista Rafael Moreno Valle ha ganado la gubernatura con un margen que supera en mucho a quienes lo antecedieron en el cargo que próximamente ocupará, ya que tuvo 260 mil y 139 mil votos más que los priistas Melquiades Morales Flores y Mario Marín Torres, respectivamente. Si a eso se suma que la oposición obtuvo la mayoría en el Congreso y las alcaldías más importantes del estado, queda un panorama en el que el próximo jefe del Poder Ejecutivo tendrá mucho poder y control político.
Pero lo anterior no es suficiente para que Moreno Valle conserve la legitimidad y el “bono democrático” con que llegará al poder; por lo menos necesita superar dos retos que le permitirían no desgastar su imagen en los primeros meses y años de su gobierno, tal como ha pasado con otros mandatarios de oposición que al poco tiempo de haber asumido el cargo enfrentan procesos de devaluación de sus gestiones.
Esos retos son:
1. Rafael Moreno Valle consiguió ganar, entre otros factores, por una larga lista de alianzas que hizo con ex priistas y priistas, algunos de ellos, pese a que todavía son parte del gobierno del estado o de ayuntamientos. Además, el impulso de su mentora, de la presidente del SNTE, Elba Esther Gordillo, junto con la estructura del gobierno federal, fueron fundamentales para que pudiera armar una estructura de movilización de votantes superior a la del PRI.
Ante esos elementos, queda en el aire una pregunta fundamental: ¿cómo va a pagar facturas Moreno Valle a quienes lo ayudaron a ganar?
Muchos de quienes contribuyeron a que consiguiera el triunfo del domingo pasado tienen como principal característica ser parte de lo peor que ha habido en el PRI, como son los casos de René Meza Cabrera, Alberto Guerrero, Pedro Ángel Palou, Carlos Arredondo y Antonio Zaraín, por mencionar algunos. Por tanto, sería muy grave que regresaran al poder mediante el sistema de vestirse con piel de oveja o de demócratas.
Aunque la mayor preocupación debe de ubicarse en la pregunta: ¿cómo le va a pagar el virtual gobernador de Puebla los favores a Elba Esther Gordillo?
Los gobernadores que se deben a la profesora, por lo general, siempre le ceden a “la maestra” las posiciones de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y el control de instituciones de seguridad social, además de otorgarle a empresas vinculadas a la dirigente contratos de obras para planteles educativos o casas de interés social, así como de equipamiento de cuerpos de seguridad pública y de nosocomios.
Para el caso de Puebla, queda claro que la SEP podría quedar en manos de dos figuras cercanas a Elba Esther Gordillo Morales y al propio Moreno Valle; ellos son los ex dirigentes del SNTE: la actual senadora Leticia Jasso Valencia y Guillermo Aréchiga Santamaría. Ambos, por su conducta en el pasado, no serían malos secretarios de Educación, pues conocen con profundidad los problemas educativos del estado y nunca han protagonizado escándalos de corrupción.
El problema en el fondo es cómo evitar que Gordillo Morales no convierta al estado en una mina de oro para sus intereses económicos y políticos.
Y sobre todo, que Gordillo Morales no aproveche sus influencias ante el futuro gobernador para perseguir a sus enemigos políticos que tiene en el estado de Puebla, y que son muchos. Ello son los sindicatos independientes, los dirigentes de la disidencia magisterial y varios ex dirigentes del SNTE, como son los casos de Cutberto Cantorán Espinosa y Gonzalo Amador Juárez Uribe. Sin contar que la “maestra” odia a todo lo que huela al ex gobernador Manuel Bartlett Díaz.
A la lista anterior se tendría que agregar que Elba Esther Gordillo Morales ha hecho una alianza para impulsar la posible candidatura presidencial del gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto, y tendría el interés de eliminar a los grupos que dentro o fuera del PRI se opongan a ese proyecto.
En ese sentido, si la líder magisterial consigue tener el control del Poder Ejecutivo del estado en el siguiente sexenio, podría usar esa influencia para atacar a los priistas que no estén alineados con el llamado Golden boy.
Frente a ese panorama, Moreno Valle tendrá que buscar que el pago de facturas a los poderes fácticos que le ayudaron a llegar al poder no signifique licencias para robar, corromper o cometer excesos de poder.
Si el futuro gobernador no logra formar un gobierno con personajes ajenos a los vicios de los regímenes priistas, su eslogan de “abrir los ojos” quedará como una mera frase publicitaria y no una promesa de conseguir un cambio real en el estado.
Será una tarea compleja y difícil, ya que Elba Esther Gordillo no apoya a candidatos a la gubernatura a cambio de que los nuevos mandatarios sean buenos gobernantes, sino que busca que su influencia en los gobiernos estatales le ayude a fortalecer su larga lista de intereses políticos y económicos que ha construido en diferentes partes del país.
2. Otro reto que tiene enfrente Moreno Valle es que realmente consiga construir un gobierno de centro–izquierda en los próximos meses.
Y eso no se reduce a que en su gabinete nombre a miembros del PRD o de Convergencia. No se trata de un asunto de dar “chambas”, sino de que construya políticas públicas que estén sustentadas en los principios ideológicos de la izquierda mexicana, que incluye un replanteamiento de la política de desarrollo social del estado y la necesidad de impulsar una reforma que permita democratizar la vida política en la entidad.
Si no lo hace, entonces se evidenciará que solamente usó al PRD y a Convergencia para ganar la elección, y después los desechó como papel higiénico.
El principal obstáculo que enfrentará, sin duda alguna, es que al mismo tiempo que Moreno Valle pactó alianzas con el Partido de la Revolución Democrática y Convergencia, hizo lo mismo con el sector más duro y conservador de El Yunque, la cual es una organización que seguramente le exigirá alejarse de la izquierda e imponer una agenda de temas relacionados con la visión moral de dicha agrupación de extrema derecha.