No al aumento del pasaje
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Sexenio tras sexenio y año con año, los permisionarios o dueños de las concesiones del transporte público ponen contra la pared a las autoridades y en consecuencia los usuarios nos convertimos en sus rehenes. La amenaza siempre es la misma, su exigencia y chantaje para que les autoricen un aumento al pasaje.
La única responsabilidad que siempre asumen es la misma, se comprometen a mejorar el servicio de transportación de los usuarios, pero da la casualidad aunque firmen, que nunca cumplen y no hay nada que los obligue.
Los permisionarios en su mayoría son unos vividores, abusivos, corruptos y mentirosos que siguen medrando con un servicio público, que ilegalmente les ha sido entregado.
Nadie niega que sus camiones o combis de cualquier tipo y marca, sufren desgastes mecánicos y de mantenimiento, que algunas refacciones son caras al igual que las llantas, pero no son los dueños quienes se preocupan por mantenerlos en buen estado, son los choferes quienes siempre están pidiendo arreglen las unidades que conducen diariamente.
De verdad no veo por ningún lado una solución en corto o mediano plazo al gran problema del transporte público en nuestra ciudad y el interior del estado. Esta viciado de origen, manoseado, utilizado, se ha convertido en un mal necesario y su funcionamiento llego al límite.
Para quienes usamos diariamente este servicio, podemos afirmar que en su mayoría las unidades son inseguras, sucias, apestosas e incomodas; tenemos que chutarnos una serie de canciones que aturden los oídos, luego el maltrato de estos señores, es decir a muchos de los conductores les importa un bledo el pasaje, en lo único que piensan es como sacar la cuenta lo más pronto posible y asegurar su cuota de ganancia.
Esa es la dinámica en la que los meten los permisionarios, así también les da igual contratar a quien sea, con tal de que sus camiones no queden parados, no hay ninguna regla que norme a los choferes.
El precio del transporte público en Puebla tal vez sea no el mejor en el país, como se ha dicho, pero es uno de los peores, malo y malísimo de la República.
Siempre ha sido un gran problema social y económico que no ha encontrado una solución de fondo, tampoco es privativo solo de Puebla.
Hace unos buenos años, los universitarios protestamos en contra del aumento del pasaje, porque es uno de los sectores al que nos pegaba fuerte en los bolsillos. Salimos a las calles, nos organizamos, tomamos camiones e hicimos pintas para evitar su aumento.
Hoy la gente debe protestar por esta situación injusta y no solo exigir el mejoramiento del transporte, debemos pedir nuestra participación en las mesas de dialogo, puesto que somos la parte mayor afectada.
Cabe decir que el crecimiento desordenado de una ciudad como la nuestra genera las exigencias de diferentes servicios públicos, entre ellos, la transportación y lo único que se les ocurrió a las autoridades es entregar concesiones.
Esto genero una larga cadena de corrupción entre la SCT y los prestadores del servicio, puesto que sin ton ni son, se entregaron permisos a todos los grupos de presión, llámense: organizaciones de permisionarios, sindicatos oficiales, centrales campesinas, agrupaciones, políticos y hasta funcionarios o comandantes de vialidad de la propia secretaria de Comunicaciones y Transportes.
Tuvo que fajarse el secretario de Gobernación, Valentín Meneses Rojas, para poner en orden a estos señores concesionarios, que solo les interesa que les entreguen la cuenta diaria, la mayoría de estos personajes abusivos nunca han tenido interés en los usuarios.
Ahora medio imaginemos los gastos que tiene que hacer una familia con ingresos mensuales de cuatro mil pesos, que tenga tres hijos en edad escolar, diariamente gasta 40 pesos, que multiplicados por cinco días son 200 pesos a la semana, en un mes sumarian 800 pesos, sin tomar en cuenta lo que gasta un padre de familia para poder trasladarse a su trabajo. A lo anterior súmele la compra de alimentos semanales para comida, luego el pago mensual de renta por alquiler de un departamento y otros para enseres o productos diarios, es decir nada les queda mensualmente.
Si el gobierno autoriza tarde o temprano un aumento en el pasaje, la crisis económica explotara en los bolsillos de la gente, puesto que una mayoría de la población hace uso diario de este servicio público.
Tomando en cuenta que la ciudad de Puebla es una de las más caras de la República, además de que los salarios no son los mejores y la oferta de empleo escasea, es obvio que los índices de pobreza y marginación social crecerán aún más en la capital poblana.
No solamente se requiere transparentar los permisos entregados a particulares y organizaciones corporativas del gobierno, se necesita ir a fondo para reglamentar, terminar con la corrupción y modernizar la transportación pública en Puebla.
La cirugía debe ser mayor en este sector cuanto antes, porque el sistema del transporte esta colapsado y no responde ya a las exigencias y crecimiento de nuestra ciudad.
Cualquier aumento en la tarifa del pasaje público, debe estar precedida hoy por estudios serios y análisis concretos, para empezar a sanear con políticas públicas este sector.
De confirmarse lo dicho por Meneses Rojas acerca de que el gobernador electo, Rafael Moreno Valle estuvo de acuerdo en un posible aumento tarifario, creo que es un gran error del gabinete de transición, porque es el momento de revisar a fondo y encontrar soluciones de largo plazo.
Es urgente su modernización, se requiere de un transporte metropolitano, se necesita poner orden, transparentar y meter en la legalidad a los permisionarios abusivos.
De igual modo los gobiernos estatal y municipal tienen la obligación de reordenar rutas y vialidades, así como garantizar los derechos de los usuarios. La SCT debe ser garante para supervisar su funcionamiento y normar el desempeño de los conductores para evitar accidentes fatales como el sucedido recientemente, sin dejar de lado la búsqueda de mecanismos legales que garanticen prestaciones sociales a los choferes.
Claro, los legisladores deben de hacer su tarea sobre las reformas que necesita Ley del Transporte, porque solo hablan y se preocupan cuando las broncas sociales, económicas y políticas estallan, ellos de nada se preocupan puesto que no viajan en combis, andan siempre muy a gusto y presumiendo sus grandes camionetas.
Mientras no exista el compromiso real de las autoridades salientes y entrantes para reordenar, transformar y modernizar el transporte público, no debe haber ningún aumento al pasaje público. Debemos ejercer nuestro derecho de protestar y manifestarnos en contra de cualquier alza a las tarifas del transporte.