jueves, 04 junio 2026
Posted inPuebla

“No…por favor, no”

joomla.2009

“No…por favor, no”
STAFF PUEBLA ON LINE 2009 20 de diciembre de 2010

Según algunos medios, las últimas palabras de Marisela Escobedo Ortiz, fueron: no… por favor, no. Tal vez en fracción de segundos, sin saber que la muerte la acechaba, indefensa y cuando protestaba  frente al Palacio de Gobierno del estado de Chihuahua,  un sicario descendió de un vehículo en marcha y a sangre fría con la que mata un asesino profesional, se acerco a ella e impunemente le disparo en la cabeza.

Ahí quedo  muerta, junto a ella también quedaron por momentos sus ideales de justicia, de una honesta y digna mujer que solo exigía y luchaba para que las autoridades judiciales de aquel estado, atraparan al homicida de su hija d apenas 16 años.

Los delincuentes como animales del mal, embrutecidos de odio y venganza, buscaron  con esta muerte, meter miedo a familiares y ciudadanos solidarios que exigen la persecución y sentencia al sujeto que privo de la vida a Rubí Marisol Frayre.

Cuesta demasiado creer en estos hechos, duele dmasiado, es doloroso para todos aquellos que luchan y trabajan por los derechos humanos, es algo que perturba los sentidos de la racionalidad humana. El asesinato de Marisela Escobedo Ruiz, no puede quedar impune, debemos de levantar nuestras voces para que se investigue hasta el final y que estos cobardes no sigan haciendo daño.

No imagino cuanto pudo sufrir esta noble mujer cuando supo de la desaparición y muerte de su hija, es indescriptible el dolor y la desesperación de una madre, nadie en su sano juicio podría soportar haber perdido bajo esas condiciones de brutalidad a un ser querido.

Lo más inexplicable  es saber que las autoridades de justicia de Chihuahua nunca la escucharon y tampoco hicieron algo hasta que fue asesinada. Esto es pan de cada día en varios estados del país, incluyendo Puebla, en donde algunos funcionarios poco les importan la vida de muchas mujeres y jóvenes que son secuestradas, violadas y muertas.

No quieren saber y entender que existen bandas organizadas de criminales y secuestradores, que tienen presuntos puentes de complicidad con algunas policías ministeriales. Hoy la delincuencia utiliza diversos métodos para engañar, seducir e inducir a las jovencitas, después las prostituyen y son traficadas, quienes se nieguen,  simplemente están condenadas a su desaparición.

Algo no funciona en nuestros sistemas de justicia, la corrupción  se pasea todos los días por los juzgados y se ensaña en contra de los que no tienen para pagar un abogado.

Lo mismo sucede con los llamados licenciados, con los especialistas en amparo, con aquellos que tienen buenos conectes e influencias, los que corrompen todo, los que cambian expedientes e inducen sentencias a su favor. Si, los abogados trajeados de conocidos despachos, a quienes les vale madre cualquier principio de justicia, ellos solo tienen interés en cobrar grandes cantidades de dinero para demostrar que su cliente es inocente, les importa un bledo que sea homicida, secuestrador, asesino confeso o violador, huele y hay podredumbre en el ejercicio de la abogacía.

Sino como entender el actuar de los jueces o de los Tribunales de Justicia de los estados del país, quienes  deberían ser los primeros en evitar ese trasiego de complicidades y corrupción que todos los días se dan en los ministerios públicos y juzgados. Ahí esta lo hecho por los tres juzgadores  de Chihuahua que el 29 de abril pusieron en libertad a Rafael Barraza, homicida de la joven Rubí Fraire.

Lo dejaron en libertad por falta de “pruebas” en un juicio oral, salió, huyo, desapareció y regreso para matar con sus cómplices a la señora Escobedo Ortiz.

Solo cuando fue difundido el video de este cobarde asesinato, el recién gobernador César Duarte, por cierto del PRI, solicito al Poder Judicial del estado la separación de su cargo de los tres jueces y por unanimidad el Pleno de Magistrados acordó se les abriera un procedimiento administrativo.

Fueron días y días, semana tras semana, mes con mes de un caminar incansable para exigir la aplicación de la justicia en contra de Barraza, pronto estas demandas hicieron eco en los defensores de los derechos humanos, este batallar de una mujer ejemplar, convirtió su lucha en la defensa de miles de mujeres sin rostro y nombre que todos los días son violentadas o muertas en nuestro país.

A pesar del combate a la delincuencia organizada, valida por cierto, muchas cosas se empiezan a descomponer en México.

Más allá de las protestas de mujeres, pertenecientes a diferentes organizaciones civiles, que exigen justicia para las mujeres asesinadas en el país, que en el último año han sido alrededor de 300 mujeres, en donde la mayoría de los casos, se encuentran en la impunidad.

Lo ocurrido con Marisela Escobedo Ortiz y su hija Rubí Marisol Frayre, nos debe llevar  hacerle frente a los delincuentes organizados,  debemos defender los derechos humanos en cualquier parte del país, para  garantizar la seguridad, la vida y nuestras libertades.

La tristeza, coraje, impotencia, dolor y llanto de muchas Organizaciones Civiles, se debe traducir en cosas concretas, lo de Marisela Escobedo no puede ser una bandera de unos cuantos días, hay que exigir, pero al mismo tiempo aportar para detener la estupidez irracional de los criminales.

La Iglesia Católica, no solo debe alzar su voz los días domingos, su papel es fundamental para evitar la violencia, tiene que dejar su comodidad y silencio para  decirle a la sociedad que debe tomar conciencia de estos hechos para que no se vuelvan a repetir.

Los partidos políticos tienen que hacer las reformas en el Congreso de la Unión para castigar con toda la fuerza de la ley a la delincuencia organizada. Su poca visión política y su interés por el poder para el 2012, los ha extraviado por completo del sentir social.

Dicen sus compañeros de trabajo que están  tristes y consternados, era su compañera, su líder,  era enfermera: nosotros le dimos consejos para que la justicia divina se hiciera cargo, pero dijo que no iba a renunciar y que lucharía hasta el último momento de su vida”.

 “murió a las puertas del Palacio de Gobierno y frente a la cruz de clavos que colocaron la red de mujeres de negro y madres de las jóvenes asesinadas en el Estado de Chihuahua. Marisela fue asesinada por pedir justicia”.

Por supuesto que no queremos que ninguna otra mujer que lucha por la justicia o alguna activista más muera violentamente en México.

El gobernador Cesar Duarte tiene que asumir su responsabilidad en el estado que gobierna, hubo negligencia, poca atención y nadie la escucho.

 Esta realidad se presenta en todos los estados del país, los gobernadores y sus funcionarios se vuelven inalcanzables, se encierran en sus burbujas de cristal, se la pasan hablando por celular, no reciben a nadie, se burlan, no escuchan, no ven  y los ciudadanos nos quedamos indefensos, solo reaccionan cuando hay noticias que los involucran o situaciones graves.

Estas gobernantes, autócratas, soberbios, autoritarios, piensan que nos hacen un gran favor al gobernarnos, se sienten  iluminados, los grandes políticos chingones y que todo lo que han hecho en sus estados se debe a su “gran esfuerzo, dedicación y trabajo”.

Por último cabe decir aquí, que fue lamentable la pérdida de vidas humanas, en los trágicos hechos que sucedieron la madrugada de este domingo en algunos poblados de San Martín Texmelucan, al explotar unos ductos de PEMEX.

Queda claro que se debe de investigar todo y castigar a los responsables de estas dramáticas explosiones, que terminaros con todo.   

 

Staff Puebla On Line 2009
Staff Puebla On Line 2009