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Obras del Arco Oriente del periférico ecológico encierra a 3 mil habitantes

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STAFF PUEBLA ON LINE 2009 9 de agosto de 2010

Más de 3 mil habitantes de cinco colonias del oriente del municipio de Puebla, en los límites territoriales con Amozoc, quedaron literalmente encerrados con la construcción del Arco Oriente del Periférico de la capital del estado.

Desde hace cuatro años les prometieron que recibirían ciertos beneficios para sus demarcaciones por permitir el paso de vehículos pesados, que transportaron los materiales para la edificación, por sus caminos vecinales.

Hoy esos caminos están borrados en su mayoría, y los que quedaron se convirtieron en las alcantarillas del Periférico, y es por ahí donde mujeres, niños y hombres tienen que cruzar si quieren tener contacto con el resto de la ciudad, aunque también existe otra opción mientras el Periférico no sea inaugurado: caminar un kilómetro sobre la vía rápida, cruzar un puente vehicular y esperar el transporte público.

Los beneficios prometidos nunca llegaron, por lo que los colonos preparan una protesta masiva frente a las oficinas de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Obra Pública del gobierno estatal, para recordarle a la administración que antes de que concluya la gestión tiene un compromiso pendiente con ellos.

Durante un recorrido que realizó este diario ayer por las colonias Ampliación Casa Blanca, Casa Blanca secciones 3 y 4, El Encinar, Chapultepec, Flor del Bosque y Veracruz, se pudo observar cómo los pasos viales debajo del Periférico están cubiertos de tierra, lodo y basura, además de que lucen totalmente graffiteados, al igual que un puente peatonal y el puente que cruza la carretera federal a Tehuacán.

Esos lugares se han convertido en los ideales para asaltar a los peatones y acosar a las mujeres, “pero sobre todo para drogarse: a los jóvenes les gusta mucho estar debajo de los puentes para meterse cuanta cosa”, relató Virginia López, vecina de El Encinar.

Además, las lluvias han hecho su parte, y no sólo han destrozado el pavimento de la carretera federal –ahora llamado bulevar Puebla–Tepeaca, sino que estas colonias que comparten los municipios de Puebla y Amozoc tienen calles que están convertidas en unos lodazales.

En contraste, a un kilómetro más adelante los colonos del fraccionamiento Haras La Calera cuentan con un acceso amplio, bien pavimentado y con un camellón empastado; en este lugar, familias pudientes de la capital tienen sus residencias y pueden disfrutar de actividades recreativas a las que muy pocos pueden acceder, como la equitación.
 
Encerrados por el Periférico
 
Quizá el caso más dramático de todas esas colonias es el de Ampliación Casa Blanca: tiene más de 60 familias y unos 300 habitantes, y fue a estos vecinos a los primeros a quienes les ofreció mejorar las condiciones del lugar, a cambio de permitir el paso de los camiones con grava, arena, cemento y asfalto por su único camino.

La oferta parecía positiva: a 20 años de que llegaron los primeros colonos, ahora tendrían un acceso pavimentado, transporte público, agua potable y seguridad jurídica, relató Andrea Jiménez, una de las vecinas que accedió a platicar con La Jornada de Oriente.

“Hay quien dice que el Periférico lo benefició porque ahora puede salir a la carretera más rápido, pero ese no es nuestro caso. Por el contrario, nos perjudicó más de lo que ya estábamos, porque no tenemos un solo acceso. Cuando inauguren esto van a cerrar las entradas que hizo la gente con tierra y nos obligarán a dar la vuelta hasta por la primera sección de Casa Blanca. Como ya vio, pasar debajo del Periférico es un auténtico peligro… ni siquiera los camiones del transporte público quieren venir aquí”, comentó.

Gerardo Vallejo, otro de los vecinos, aseguró que han tratado de hacer saber de esta situación al gobierno del estado, pero no han tenido una sola respuesta a las cartas que han hecho llegar al titular de Obras Públicas, Javier García Ramírez.

“Y ni qué decir del presidente municipal: Alfredo Bretón sólo vino a pararse aquí cuando hizo campaña política, señaló que iba a pavimentar las calles, pero ganó y no volvió a regresar. Ahora ni nos habla. Así son todos los políticos”, comentó el hombre.
 
En la zona no hay escuelas
 
Los niños de primaria tienen que caminar casi dos kilómetros para ir a alguna institución en la colonia Bugambilias, y además tomar un transporte si quieren ir a Chachapa. Una secundaria técnica está a la misma distancia, en Flor del Bosque, y las preparatorias hasta Chachapa, Amozoc o en la ciudad de Puebla.

Para ir a la capital, además de la caminata, los colonos de esta zona tienen que soportar el humor –o el estado de embriaguez, si es un fin de semana– de los conductores de las rutas Amozoc, JBS, 18, Azteca y otras que cruzan por ahí. En ocasiones, sólo para llegar al mercado Xonaca el tiempo es de una hora y media.

“Eso no es nada, los verdaderos problemas comenzarán cuando abran la circulación. ¿Cómo es posible que le hayan puesto letreros al Periférico de que por ahí puedes llegar a Valsequillo y a Áfricam cuando está cerrado? ¡No se puede pasar! En menos de un mes he visto más de 10 accidentes, porque los camiones tiran piedras y los autos que chocan con ellas van a toda velocidad. Las canaletas son otro peligro, el agua baja con mucha fuerza y son insuficientes, están mal hechas”, agregó otra mujer.
 
Obra interminable
 
El Arco Oriente del Periférico comenzó a construirse a mediados de 2006, y la conclusión de sus 11 kilómetros, con un costo de 150 millones de pesos, estaba prevista para un año después. Después de cuatro años, aún no hay una fecha prevista para su entrega.

Se desconoce a cuánto se incrementó el costo original de la obra; la vialidad luce a medias, aunque es común ver circular a autos particulares, repartidores de productos y camiones del transporte público para llegar a otras demarcaciones aledañas al cerro de Toltepec.

Algunas organizaciones ambientalistas señalaron que la obra carece de un plan de impacto ambiental y que le causó un daño severo a la reserva ecológica de Toltepec–La Calera, para beneficiar la construcción de nuevos asentamientos habitacionales, como ocurrió con los conjuntos Galaxia La Calera y Jardines de La Montaña: el periférico pasará justo en medio, y ya se preparan los accesos para estos lugares, y para otros a pesar de que no hay ninguna casa construida.

Los ambientalistas también denunciaron que de los cerros por donde cruza el Periférico se extrajo mármol de alta calidad, que habría sido comercializado, además de que cientos de árboles de encino blanco fueron derribados y se desconoce el destino final de esa madera.

La Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente (Profepa) no investigó estos casos, pero sí clausuró los trabajos del Arco Oriente debido a que violó la normatividad federal al realizarse una carretera sin el uso de suelo correspondiente.

Las obras fueron reanudadas una semana después; sin embargo, el diferendo con la dependencia de García Ramírez terminó costándole el puesto al entonces titular de la Profepa, Rubén Pedro Rodríguez Torres.

El pasado 6 de agosto el gobierno del estado difundió en su información oficial que el mandatario Mario Marín y García Ramírez hicieron una inspección “a puerta cerrada” de esta obra, pero no se ofreció ningún detalle.

Staff Puebla On Line 2009
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