PAN guardará distancia obligada con el gobierno de Moreno Valle
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La tan cacareada distancia que promete el PAN poblano en relación con el gobernador electo Rafael Moreno Valle, no tiene que ver con el hecho de que el partido haya alcanzado un nivel de madurez política tal que privilegie la congruencia de principios antes de darle un cheque en blanco a las acciones que lleve a cabo el próximo gobierno estatal.
La tan cacareada distancia que promete el PAN poblano en relación con el gobernador electo Rafael Moreno Valle, no tiene que ver con el hecho de que el partido haya alcanzado un nivel de madurez política tal que privilegie la congruencia de principios antes de darle un cheque en blanco a las acciones que lleve a cabo el próximo gobierno estatal.
Es más bien un ejercicio de resignación.
Y es que, en aquellas entidades en donde la derecha es gobierno, aquella tan anhelada sana distancia que tanto se maneja en el discurso es prácticamente inexistente.
El gobierno federal, por ejemplo.
Desde su llegada a la presidencia de la República, Felipe Calderón ideó y operó una exitosa estrategia que tenía como objetivo único hacerse del control absoluto de Acción Nacional.
Limpió de personajes incómodos las posiciones estratégicas del partido y se convirtió así en la voz cantante al interior del blanquiazul.
Fue el propio presidente quien, a pesar de la mayoritaria oposición de militantes y simpatizantes, allanó el camino para que el PAN pudiera conformar alianzas electorales en entidades federativas consideradas como bastiones del PRI, aunque esto supusiera negociaciones históricas con los que en su momento fueron considerados como enemigos irreconciliables del régimen.
Quienes a pesar de todo se rebelaron contra la línea presidencial pagaron las consecuencias.
Ahí están los casos del ahora ex Secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, quien renunció al partido ante la inminencia de las alianzas; del recién expulsado gobernador de Aguascalientes, Luis Armando Reynoso Fermat y Manuel Espino, quien fuera líder nacional del partido y que próximamente seguirá la misma suerte del mandatario hidrocálido.
¿Por qué en Puebla tendría que ser diferente?
¿Por qué aquí, panistas y el mandatario estatal emanado de sus filas sí tendrían la capacidad de romper el cordón umbilical?
Muy simple: porque Moreno Valle no le debe su triunfo en las urnas a Acción Nacional.
De ahí la distancia obligada, no sana; mucho menos espontánea, que veremos en el próximo sexenio.
Rafael fue su propio estratega de campaña y utilizó a personajes con los que lleva trabajando muy de cerca como operadores.
Quienes no pertenecían a este grupo y se sumaron para aportar ideas y acciones, no son panistas y fueron integrados por solicitud expresa y directa del entonces candidato.
Sobra decir que el voto del magisterio y la operación electoral de Elba Esther Gordillo, pieza clave en la obtención de la gubernatura, se obtuvo por la relación personal de Moreno valle con “la maestra”.
La estructura que conformó y mantuvo Rafael, paralela a la del partido y que responde únicamente a sus intereses particulares, fungió como movilizadora efectiva de militantes y simpatizantes.
Fueron fundamentales en la estrategia de convencimiento, pero sobre todo, fueron importantísimos en la detonación masiva del antimarinismo que prevaleció en esta elección y que por años había permanecido latente en el ánimo de los poblanos.
¿Qué hubiera sido de Ana Tere en caso de haber amarrado la candidatura?
¿Le hubiera alcanzado, con todo y las alianzas?
¿Hubieran sido suficientes los esfuerzos de la estructura panista para convertirla en gobernadora?
Difícil, muy difícil.
Así pues, tienen razón los panistas cuando prometen que el PAN poblano y Moreno Valle no serán uno mismo en la próxima administración.
Por eso, en las posiciones clave del gabinete estatal veremos apellidos como Aguilar Chedraui, Castañón, Tovilla, Banck Serratos, García Almaguer y en una de esas hasta Manzanilla y ya de media tabla para abajo puede que aparezcan otros como Rodríguez Regordosa, Fraile,
Díaz Caneja, Lagunes o Grajales Espina.
Gracias a la sana distancia.