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Política y violencia

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Política y violencia
STAFF PUEBLA ON LINE 2009 1 de septiembre de 2010

Los hechos violentos recientes muestran la tragedia en toda su magnitud: un Estado incapacitado para combatir a la delincuencia organizada y una sociedad indefensa e inmersa en un dilema de apoyar o no, a las autoridades que reclaman participación a costa del derramamiento de más sangre. A pesar de la espectacularidad con que se presentan las detenciones de narcotraficantes como “la Barbie”.

La semana pasada, se registraban más de 28 mil personas asesinadas y apenas la sumatoria se incrementó en 72 migrantes más acribillados en San Fernando, Tamaulipas. Al respecto tampoco hubo una declaración oficial y sí, por el contrario especulaciones que ofenden, para enmascarar una horrorosa situación como el asegurar que: “las organizaciones  de narcotraficantes están enfrentado una situación adversa para abastecerse de recursos y reclutar voluntarios”. Este tipo de explicaciones exasperan cualquier razonamiento para tratar de justificar una guerra que lacera a sus “contrincantes”, pero tratándose de los trabajadores migratorios de Centroamérica, se nos olvida la Ley Arizona y lo que ocurre en la frontera norte, porque en el sur los policías mexicanos se comportan como “el azote de los pobres” con los indocumentados centro y sudamericanos, a tal grado que algunos autores hablan de que México le hace el trabajo sucio al gobierno de Estados Unidos en la frontera “maldita” (el sur).

El lamentable hecho, ha evidenciado a un Estado ajeno a la seguridad de un sector que va de paso en México y que de ninguna manera son delincuentes, simplemente trabajadores, que al igual que los mexicanos están buscando una oportunidad de sobrevivir en los Estados Unidos. En este sentido, no existe ninguna diferencia con los migrantes indocumentados latinoamericanos que lo mismo arden en el desierto que son baleados por rancheros en Texas o Arizona.

Esta guerra sin fin, lo mismo asesina hombres, mujeres, jóvenes y niños, todos sin deberla y esperanzados por una oportunidad en un país que parece darle más importancia a los “exabruptos y excomuniones”, que a “los ríos de sangre” de decenas de miles de proletarios.

Un Estado que prefiere concentrarse en descalificaciones a sus jóvenes llamándolos “ninis”, resultado de la falta de oportunidades educativas, laborales y sociales; todos ellos incorporados en los 50 millones de pobres, son parte de “una generación sin futuro” y cuya única fuente de subsistencia está en las familias a los que por otro lado se les quita la seguridad y se les niega el trabajo.

En tanto, la opinión pública internacional eleva su denuncia y evidencia a un Estado al que se le complican las cosas y no puede ofrecer resultados ante tanta violencia y xenofobia contra los inmigrantes, factor que ante el oscuro panorama del luto constante, recrudece la triste situación de México.

Seguramente, si se investigara a fondo, se pondrían en claro muchas cuestiones, porque desde hace años, lucrar con el tráfico de personas y de influencias es una de tantas maneras de incrementar las ganancias de personajes vinculados al poder político. Así como mostrar el negocio trágico de la inmigración y por supuesto, “la mano que mece la cuna”, para llenar de miedo a la sociedad y recurrir con urgencia a la llamada iniciativa Mérida, que lo mismo pretende combatir al narcotráfico, que la inmigración ilegal y el terrorismo, lo que que genera el tráfico de armas, y también exhibe el nuevo rostro del fascismo que practican,  el régimen norteamericano  así como sus “aliados” que son las policías del tercer mundo y las bandas del mismo.

Ésta práctica política, policiaca y gansteril destaca el hecho de que para millones de personas, no hay contrato social y a nadie le importan, sólo a las “páginas rojas” de la prensa mundial, porque lo que está ocurriendo supera en mucho lo denunciado por la sociedad civil en los “Diálogos por la Seguridad”.

 

Staff Puebla On Line 2009
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