jueves, 04 junio 2026
Posted inPuebla

Ponen obstáculos para las ciudades rurales que propone Moreno Valle

joomla.2009

STAFF PUEBLA ON LINE 2009 22 de octubre de 2010

La mayor parte de los  resultados que ha ofrecido la LVII Legislatura local, que está por concluir sus funciones, raya en lo mediocre e intrascendente, y en nada ayuda al desarrollo del estado de Puebla; sin embargo, en medio del balance negativo, destaca un hecho de suma trascendencia, que fue la reforma indígena, que ayer se aprobó por parte de los diputados locales y que representa un logro sobre la protección a cacicazgos que brinda el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el racismo del Partido Acción Nacional (PAN).

La mayor parte de los  resultados que ha ofrecido la LVII Legislatura local, que está por concluir sus funciones, raya en lo mediocre e intrascendente, y en nada ayuda al desarrollo del estado de Puebla; sin embargo, en medio del balance negativo, destaca un hecho de suma trascendencia, que fue la reforma indígena, que ayer se aprobó por parte de los diputados locales y que representa un logro sobre la protección a cacicazgos que brinda el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el racismo del Partido Acción Nacional (PAN).

Desde hace tres sexenios se ha prometido sacar de la postración a los pueblos indígenas mediante la creación de una legislación específica, y siempre los intereses políticos, los cacicazgos, el racismo, la intolerancia, la discriminación y la indolencia que privan en la clase política frenaron todos los intentos en la materia. Prácticamente luego de 18 años de espera, este jueves por fin se dio un primer paso en dicho tema.

Mediante una iniciativa del diputado del Partido de la Revolución Democrática (PRD) Melitón Lozano Pérez, que fue respaldada por el PRI, no por su interés en los pueblos indígenas, sino porque los priistas saben que es un tema que incomoda al PAN y que ahora lo tendrá que abordar cuando tome el control del Poder Ejecutivo.

Asimismo, se podría estar poniendo un obstáculo a uno de los principales proyectos del próximo gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle Rosas, que es el de acabar con la dispersión geográfica mediante la creación de las llamadas “ciudades rurales”, que consisten básicamente en obligar a los pobladores de comunidades indígenas a irse a vivir a nueva poblaciones en donde priva el diseño urbano de casas y servicios públicos.

De sobra es sabido que la intención de la iniciativa de Melitón Lozano es la de una auténtica defensa de los derechos y la cultura indígena; por eso, su trabajo es lo más rescatable de la LVII Legislatura local. En el caso de los priistas, los mueve más un interés político y de orden electoral; sin embargo, más allá de las verdaderas motivaciones de los legisladores, resulta loables, un paso trascendente, que se pudo reformar el artículo 13 de la Constitución local, mediante un cambio que establece:

“El Estado reconoce a las comunidades indígenas la calidad de sujetos de derecho público, con personalidad jurídica y patrimonios propios”.

Esa reforma constitucional ahora posibilita que se pueda elaborar la primera ley indígena del estado de Puebla, en la cual se podría, entre otros aspectos, conseguir lo siguiente:

Que los pueblos indígenas puedan exigir tener representatividad política en cabildos y el Congreso local; contar con educación pública en su lengua, así como demandar presupuestos específicos para atender sus necesidades de desarrollo, sin que ello sea resultados del asistencialismo, por no decir dádivas, del gobierno del estado, los ayuntamientos o las fuerzas políticas.

Y algo muy importante, que los pueblos indígenas exijan –de manera justa– el derecho a desarrollarse en su comunidad, en sus pueblos o rancherías, en donde conservan una identidad cultural y social; en contra del criterio depredador, de corte neoliberal, de pensar que los indígenas progresan cuando asumen la forma de vida urbana.

Resulta una vergüenza que el estado de Puebla, teniendo 13 por ciento de población indígena, es la fecha que no se reconocen sus derechos básicos, y lo que es más grave, que ni siquiera existe un libro de texto para que la población autóctona pueda estudiar en su propia lengua; en cambio, el Poder Ejecutivo y los gobiernos municipales sí atiende con puntualidad los intereses de empresas trasnacionales –como la armadora alemana Volkswagen– o de grupos de presión –como Coparmex o el Consejo Coordinador Empresarial–, cuyos beneficios llegan a unas cuantas manos.

Una muestra de lo anterior es que en la pasada campaña electoral los dos principales candidatos a la gubernatura, el priista Javier López Zavala y el panista Rafael Moreno Valle Rosas, no pudieron ofrecer el más mínimo proyecto de desarrollo de los pueblos indios del estado.

Las propuestas que ambos ofrecieron al electorado son como buenas acciones de caridad, que consiste en regalar cosas a las familias jodidas del estado, pero no en cambiar las condiciones económicas, sociales y políticas que les garantice un desarrollo integral de vida.

Y de lo que los dos candidatos ofrecieron resulta preocupante el proyecto de Rafael Moreno Valle Rosas, que sin consultar a los pueblos indígenas, sin medir cuál sería su impacto en sus formas de vida e identidad cultural, sin respetar los derechos humanos y, mucho menos, sin medir los posibles daños al equilibrio ecológico, pretende que en Puebla se reproduzca un programa que ya se realiza en Chiapas, que consiste en:

Para eliminar la dispersión de pequeñas comunidades en medio rural e indígena, y poder  ofrecerles servicios públicos, buscaría crear ciudades en donde se llevaría a vivir a las miles de familias que habitan en esos poblados.

Está comprobado que la pobreza urbana es más lacerante que la pobreza rural, y lo que estaría proponiendo Moreno Valle es trasladar a la gente de los pequeños poblados a una forma de vida urbana, con casas de pequeñas dimensión, tipo de interés social, y sin la posibilidad de conservar tradiciones, su convivencia con la naturaleza, sus muertos, sus fiestas patronales, sus platillos, sus lenguas, sus creencias.

En resumen, sería despojar a los pueblos de su identidad y de su calidad de vida; por tanto, si la reforma indígena de este jueves es un obstáculo para ese proyecto, enhorabuena que así haya sido.

Staff Puebla On Line 2009
Staff Puebla On Line 2009