Puebla en el Centenario
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El olvido es a nuestra mente
lo que la fibra al intestino:
un vacío gratificante
Juan Villoro
En 1910, para conmemorar el primer centenario del inicio de la Independencia, se efectuaron diversos acontecimientos, que comprendieron desde la construcción de obras públicas, como el mercado La Victoria y el Palacio Municipal, hasta la publicación de libros y revistas, la realización de Conferencias, Certámenes y Conciertos.
Durante el centenario, agonizaba ya el régimen encabezado por el general Porfirio Díaz Mori, que tenía en Puebla a su gobernador Mucio P. Martínez.
Obra en mi poder, un Álbum del Centenario, impreso en los talleres de El Escritorio, ubicado en la calle de Zaragoza, número ocho, de esta capital.
El Álbum fue financiado, como consta por la propaganda contenida en el mismo, por diversas empresas, entre ellas: Fiat Lux, tienda de lámparas, ubicada en la esquina Cholula y Molina, las lámparas de 25 watts valían 90 centavos, las de 40, $1.00; de 60 $1.50; y de 100 watts $1.90. La Gran Sombrerería Francesa, ubicada en Segunda de Mercaderes número 3, con teléfono 92; Grabados y Litografía, ubicada en calle de Cholula número 1; El Gabinete de Alta Cirugía Dental, del Dr. Carlos Cornish H., ubicado en calle de Mercaderes, número 5; Gran Fábrica de Pastas para Sopa “Asunción Prieto”, ubicada en la calle Juan C. Bonilla, número 6, en San Martín Texmelucan; Gran Fábrica de Calzado Excélsior, con una producción diaria de mil quinientos pares de zapatos finos y entrefinos, de Carlos B. Zetina, ubicada en Tacubaya, D.F.; El Gabinete Artístico Fotográfico de Ismael Rodríguez Avalos, situado en la calle de la Independencia, número 12.
El editor y propietario de este Álbum: Rosendo Márquez; el Artista Tipógrafo: Manuel M. Campomanes; el Director Artístico: Ismael Rodríguez Avalos.
El Álbum contiene las fotografías del monumento de la Independencia, que se ubica hoy, en la avenida Juárez; y de los personajes más connotados de esos días: Diputados al Congreso del Estado, Funcionarios del Gobierno. Contiene un apartado que comprende las fotografías de los integrantes del Ayuntamiento de la capital, encabezado por Francisco de Velasco que era el Presidente municipal y el del Lic. Enrique Gómez Haro que era el Secretario del Ayuntamiento; de los regidores, que en ese entonces, eran llamados “Munícipe”, eran 20, ¡imagínese nomás! Entre ellos destaca, haber si usted reconoce algún nombre: Luis Martínez Arrioja, Lic. José Grajales, Juan Traslosheros Soto, Carlos Samaniego, etc. Todos ellos, con traje de la época.
En el Álbum se incluyen también, artistas y literatos, entre ellos Felipe N. Castillo, Eduardo Gómez Haro, Adrián Revilla, Alfonso G. Alarcón, Carlos Fernández de Lara, etc.
Otro apartado, considera a muchos profesionistas: Abogados: Manuel M. Arrioja, Tomás Lozano, Ignacio Pérez Salazar, Francisco Beiztegui, Luis Gómez Daza, Rafael P. Cañete, Daniel Zacaula, Miguel A. Sarmiento, Carlos D. Urdanivia, Alfredo Sandoval, J. Rafael Isunza, Ernesto Solís y muchos más, como Juan C. Bonilla; Notarios Públicos: Severo Sánchez de la Vega, Benjamín del Callejo, Norberto Domínguez Toledano y Jesús Sánchez Muñoz; Médicos, muchísimos: Rafael Serrano, Francisco Bello, Alberto O´Farrill, José M. de Ita, Jesús Alfaro, Ignacio Farquet, Agustín Cruz y Celis y Miguel Cruz y Cano; Ingenieros: Francisco Tamariz Oropeza y José Pacheco.
El Álbum también contiene a personajes prominentes de las colonias extranjeras: la española, la francesa, la italiana y la alemana.
La ultima parte del Álbum, comprende “Capitalistas, Comerciantes e Industriales”, entre los que se contaban Agustín de la Hidalga, Antonio Martínez, Andrés Matienzo, Enrique del Moral, Manuel Rangel, Ramón Romay, Francisco Rivas, Mariano Bello, José A. Veramendi, Rafael San Martín, Luis Arrioja, Bernardo Quintana y Miguel A. Quintana
El Álbum es de papel couche, con fotografías nítidas, la mejor calidad de la época.
Por cierto, la etimología de la palabra Álbum: del latín Album: tabla (frecuentemente blanca) en que se escribían los edictos romanos.
En el Álbum se hace un interesante relato titulado: “Historia de Puebla”, circunscritas en ocho páginas, en las cuales se destacan dos cosas: una, los hechos de guerra que se suscitaron en esta capital y un apología del general Porfirio Díaz.
Aquí, una selección de las páginas que menciono:
“Ninguna otra población mexicana, exceptuando la Capital, han sufrido los horrores y calamidades de la guerra en el grado que Puebla; ninguna ha pasado por las vicisitudes que atravesó esta ciudad durante la guerra de Independencia y las luchas civiles, vicisitudes tales, que nada menos que once veces hicieron retumbar sus calles las huestes del Imperio, los ejércitos revolucionarios, y los soldados de la Patria.
Durante la conquista, sus inmediaciones fueron teatro de muchos combates terminados en horribles carnicerías. En su marcha a través del país, Cortés y sus hombres aprovecharon las ventajas naturales de esas inmediaciones, entre otros modos, utilizando el azufre que se encuentra en el cráter del Popocatepetl para la fabricación de la pólvora que en grandes cantidades hicieron para su fusilería.
La ciudad de Puebla fue fundada en 1531: el 30 de Enero, si se atiende a la licencia de Doña Juana para que se construyese la ciudad; el 16 de Abril, si se toma por fundación el principio de los trabajos materiales de la delineación, etc.; el 28 de Septiembre, fecha en que su Majestad concedió el título de ciudad de la Puebla de los Ángeles, ó el 29 de Septiembre, si hemos de referirnos á la instalación de las primeras familias.
La corona de España encargó de la fundación a la Segunda Real Audiencia de México, presidida por el Obispo D. Sebastián Ramírez de la Fuen Leal, y fué comisionado por ella, para intervenir directamente en la obra, el Oidor y Lic. D. Juan Salmerón.
El verdadero iniciador de la fundación de Puebla fué el Obispo de Tlaxcala D. Fray Julián Garcés, benemérito de los indios, como lo era igualmente Fray Toribio Motolinía, que ayudó tanto a las obras al arquitecto D. Hernando de Saavedra.
En 1550, Pablo III, expidió una bula instituyendo el obispado de Puebla, del cual fué obispo fray Martín Sarmiento Hojacastro.
En el primer Congreso de 1824 quedó constituido el Estado de Puebla, adoptándose el año siguiente sus leyes orgánicas.
El país se había levantado en masa durante éste período de revolución, prologándose la guerra de una manera irregular por espacio de siete años, hasta que el 21 de Febrero de 1821, el Coronel D. Agustín de Iturbide, desertado de los ejércitos realistas, proclamó la causa de la Independencia, jurándola por las “tres garantías”, símbolo de la Independencia de la nación, el establecimiento de la Iglesia Romana con exclusión de las demás, y la unión e igualdad de mexicanos y españoles. Para llevar a cabo esto, atravesó Iturbide el país a la cabeza de un fuerte ejército, sitiando y tomando muchas poblaciones, hasta apoderarse, el 2 de Agosto de 1821, de la ciudad de Puebla. El 19 de Mayo del año siguiente fue proclamado Iturbide Emperador de México con el nombre Agustín I.
Estimado lector tengo dos correos electrónicos a través de los cuales recibiré sus comentarios: alarconpuebla@yahoo.com.mx y alarconpuebla@hotmail.com