¿Quién protege al tabla dance 40 grados?
joomla.2009
A quienes conocen de la materia de seguridad pública les ha llamado la atención que en fechas recientes un exitoso negocio de Puebla, llamado “40 Grados”, dedicado al table dance, abrió una sucursal en Cuernavaca en momentos en que en esa ciudad, llamada de la “eterna primavera”, no se puede poner a funcionar un establecimiento de giros negros sin el consentimiento de alguno de los dos cárteles que se disputan el control de la capital de Morelos.
A quienes conocen de la materia de seguridad pública les ha llamado la atención que en fechas recientes un exitoso negocio de Puebla, llamado “40 Grados”, dedicado al table dance, abrió una sucursal en Cuernavaca en momentos en que en esa ciudad, llamada de la “eterna primavera”, no se puede poner a funcionar un establecimiento de giros negros sin el consentimiento de alguno de los dos cárteles que se disputan el control de la capital de Morelos.
Y en general no se necesita ser experto en seguridad pública para adivinar que algo raro pasa con ese establecimiento en Puebla, ya que el ayuntamiento tiene como norma que los llamados antros deben cerrar a las 3 de la mañana, y resulta que ese negocio cierra hasta las 6 de la mañana, cuando ya mucha gente transita hacia escuelas o sus trabajos por la avenida 11 Sur, en pleno Centro Histórico de la ciudad.
Además, se supone que para que un negocio pueda obtener la licencia de funcionamiento debe tener cajones de estacionamiento, y “40 Grados” no cumple con esa norma, ya que utiliza un sistema de valet parking que coloca a los automóviles en las calles aledañas, y cuando hay muchos clientes se ocupan banquetas para colocar los vehículos.
¿Por qué no hay un operativo de Vialidad Municipal para recoger a los vehículos mal estacionados de ese negocio? Es una simple pregunta que se podría hacer cualquier ciudadano, sin especular que eso delata una actitud cómplice de agentes de Tránsito.
También llama la atención que el gerente del antro –tal como ahora los jóvenes llaman a los lugares en donde se vende bebidas embriagantes– hace algunos años estuvo en la cárcel, y se supone que la norma prohíbe que se den licencias para venta de alcohol a personas con antecedentes penales.
Quienes han acudido a ese lugar dicen que es un negocio redondo, ya que todos los servicios ahí brindados son en excesivo costosos. Un refresco en botella chica cuesta entre 30 y 40 pesos, y para acudir a la zona VIP se tienen que desembolsar cantidades de dinero que rebasan los cuatro ceros, y resulta que esa área siempre tiene muchos clientes. No se entiende por qué si los encargados tienen altos ingresos no buscan cumplir con las reglas mínimas que marcan las autoridades.
Frente a las características que presenta este negocio, vale la pena preguntarse: ¿qué político está dando protección a “40 Grados” para que pueda violar normas municipales con absoluta impunidad?
¿Tal protección se podrá mantener hasta el próximo sexenio?
¿Es verdad que la suerte de ese establecimiento declinó con el resultado adverso que sufrió el PRI el pasado 4 de julio?
¿Será verdad que uno de los accionistas de ese table dance es hijo de uno de los principales candidatos del tricolor que perdió en las urnas? ¿Que era un importante candidato del capital?
Son sólo preguntas de las que, estoy seguro, las respuestas se mantendrán siempre en la clandestinidad