Secretaría de Educación
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Creo que en la administración de Moreno Valle habrá que poner atención, más que en cualquier otra ocasión, al papel que desempeñe el Secretario de Educación del Estado.
No es secreto que la influencia (perversa) que Elba Esther Gordillo tiene sobre el Gobernador Electo determinará quién sea el próximo encargado de la política educativa del gobierno poblano.
La cuestión tiene enorme importancia: el Estado de Puebla está sumido, como la mayoría de otros Estados, en la mediocridad y el conformismo en materia educativa.
Basta ver los resultados de las pruebas Enlace para darse cuenta que, aun con estándares de calidad muy discutibles, la educación poblana está por los suelos.
En este sexenio por comenzar no habrá excusas: sindicato y gobierno, Elba Esther y Moreno Valle, van en la misma dirección: la que diga la maestra.
El contrapunto crítico que puede encontrar el nuevo gobernador se llama universidad pública y es en el réctor de la máxima casa de estudios en el Estado en quien buena parte de la posición crítica recaerá. La BUAP tiene que ser el referente principal para medir los avances de este nuevo gobierno.
Alguien preguntará ¿por qué la BUAP?, la razón es doble: por una parte la Universidad cuenta con preparatorias que pueden ser un punto de referencia respecto del resto de preparatorias públicas del Estado -que el gobierno entrante manejará- y porque la Universidad pública es el punto donde confluyen estudiantes formados desde niveles básicos en escuelas privadas y estudiantes formados en escuelas públicas. En la BUAP no hay distinción. Al confluir ambos tipos de estudiantes, se puede evaluar la calidad de la educación en escuelas públicas y en escuelas privadas (al inicio de su etapa universitaria).
¿Por qué dejarle a la BUAP ese papel? Porque de las cifras del gobierno y sindicatos de maestros hay que dudar. Se fusionarán en uno solo y eso es peligroso para la calidad educativa. No habrá contrapeso que exija. Habrá solo demandas magisteriales que saciar.
Mi pronóstico es que en este sexenio la educación poblana decrecerá en calidad. No hay incentivos, ni en el magisterio, ni en el gobierno, para desterrar la corrupción que permea al sindicato de maestros, encubierto por el Gobierno, y que muchísimos organismos han identificado como el mayor lastre educativo del país.
Mientras no se cambie la lógica de corrupción, incapacidad, ineficiencia y falta de honradez en que está sumido el magisterio poblano (y nacional), nada bueno se puede prever. Nos esperan 6 años de mediocridad. Solo en la BUAP se puede confiar. Veremos ahora si Enrique Agüera tiene la misma idea o prefiere (como Stalin y Hitler) firmar un pacto de no agresión, que tarde o temprano algún bando desconocerá.
mecinasmontiel.blogspot.com