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Seguridad, con negociación o legalización

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Seguridad,  con negociación o legalización
STAFF PUEBLA ON LINE 2009 11 de octubre de 2010

Escuché con consternación y sorpresa, las declaraciones de la madre de la joven universitaria asesinada como “daño colateral” en la balacera sostenida en el centro de la ciudad de Monterrey. Ocurrió cuando se perseguía a quien sabe quién y quien sabe  por qué.

Dijo en medio de sollozos (lo repito de memoria): si las autoridades de este país no saben cómo contener a los integrantes del crimen organizado, pues que negocien, antes de que nuestros hijos sigan muriendo. Si hay que legalizar las drogas, pues que lo hagan. Los que se quieran drogar, pues es su decisión y si se mueren ellos se lo buscaron. Si no lo hacen (la legalización) es porque se acabaría el negocio que ha hecho millonarios a muchos dentro del gobierno.

Este angustioso reclamo me hizo reflexionar sobre la viabilidad de su propuesta. A la sociedad, realmente no nos importa si se atrapa “al grande”, a ”La Barby”, “Al Gordo”, “Al Chacal” o a cualquier otro ejemplar de la fauna de los malos. Seguramente habrá varios listos para ocupar su lugar. Lo que sí es importante es que para esas acciones se utilizan una gran cantidad de recursos, dinero que se deja de invertir en educación, salud y generación de empleos con el único fin de lograr el “éxito” del gobierno y su guerra mediática electoral.

Se ha minimizado el número de inocentes asesinados dentro de los operativos del ejército o de las policías. Pero ha trascendido     que han sido muchos más de los que se aceptan, ya que de la mayoría de los 30 mil fallecidos no existen averiguaciones previas, ni siquiera identificaciones fidedignas.

Ante esta situación, las madres de los fallecidos y de cualquiera que pudiera estar en peligro de encontrarse en el lugar equivocado en el momento no indicado, exigen a las autoridades que cambie la estrategia  más que fallida.

El dinero que ahora se destina a comprar armas, pagar recompensas y sostener a los uniformados que combaten a los narcotraficantes, podría destinarse a campañas efectivas para disminuir el consumo de drogas, haciendo del conocimiento de los jóvenes las consecuencias que éstas les producirán; aumentar los presupuestos para educación, ya que los ciudadanos que tienen la posibilidad de estudiar mejoran su autoestima y al hacerlo se cuidan para no adquirir vicios que los destruyan. También es determinante la creación de empleos dignos que alejen a los jóvenes de la tentación de obtener dinero fácil no obstante que éste los lleve a la cárcel o la muerte.

Muchos jóvenes que frecuentan antros en donde se vende droga con la complacencia de las autoridades, y que asisten a escuelas o universidades en donde circula abiertamente, no caen en la adicción. Analizando e investigando a qué se debe esta diferencia, encontré que la autoestima que se tenga es definitiva. Quien se valora trata de no hacerse daño, de cuidarse. Y esto se logra también por  el cuidado y apoyo de los padres.

Para que se pueda estar pendiente de las actividades y amistades de los hijos, se necesita la tranquilidad que da el contar con un empleo; que las madres sólo trabajen cuando así lo deseen y no por la apremiante necesidad que las obliga a descuidar  las actividades de sus vástagos.

Si se legaliza la comercialización de las drogas podría fiscalizarse a quien se dedique a su venta. Establecer impuestos altísimos que hagan que el negocio no sea redituable. Y junto con las campañas de reducción del consumo podría dar mejores resultados que la actual estrategia de enfrentamiento directo cuya finalidad pareciera que es matar a algunos capos pero nada más. Para ello debe existir la mística de priorizar el beneficio de la sociedad ante los beneficios económicos, porque con el alcohol y el cigarro, a pesar de saber el daño que producen, se ha impuesto el dinero que generan.

Rafael Moreno Valle se encontrará ante el reto de lograr que Puebla siga siendo un estado seguro, en donde se puede invertir con tranquilidad; que los padres no tengan que buscar a sus hijos en los hospitales víctimas de un enfrentamiento entre narcotraficantes. ¿Cómo hacerlo? Ése es su problema y también la obligación que adquirió al ser electo gobernador. ¿Acuerdos, o pactos? Pues que le pregunte a Mario Marín.

Lo último en los Estados Unidos es el programa en las redes donde se ofrece música que hace sentir a quienes la escuchan los efectos de fumar mariguana, o ingerir cocaína, heroína u otras drogas. Cada pieza musical cuesta 20 dólares y está haciendo furor entre los adolecentes norteamericanos.

Los médicos  aseguran que no es posible que esto suceda científicamente, pero que sí puede actuar por sugestión y que como no viola las leyes no se puede actuar contra la persona que tuvo esta audaz idea, que seguramente lo hará millonario.

El asunto es que quienes quieran evadirse lo hagan sin ninguna consecuencia en su salud, aunque si en el bolsillo de ellos o de sus padres. Y si se causan daño pues ese es un problema que la sociedad no tiene porque pagar.

Staff Puebla On Line 2009
Staff Puebla On Line 2009