Tepeaca es un foco rojo por presencia de narcotraficantes
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La plaza del narcotráfico está en Tepeaca
Le dicen “La Colorada”, no se trata de una mujer, cursó “la universidad delictiva” en el penal de San Miguel, donde cumplió condena por delitos contra la salud, su esposa “cursó” la misma escuela por el mismo delito.
Este hombre, cuya identidad resguardan miembros de corporaciones policíacas por estar dentro de su nomina personal, se ha convertido en un “eslabón” del crimen organizado.
Recibe considerables cantidades de droga —cocaína— y las distribuye en Cuernavaca Morelos y en otras ciudades, además de “narcotiendas” que tiene en municipios como Teziutlán, San Martín Texmelucan y otros, opera en la ciudad de Tepeaca.
Nuestro personaje es propietario de varios negocios, entre estos un bar para “lavar” el dinero de las drogas.
“Don Colorada” ha sido señalado como quien introduce más droga en el Centro de Readaptación Social de San Miguel, a través del interno Alejandro Rivera, quien tiene bajo su resguardo todos los negocios que se realizan en el área de visita íntima del penal, lo que se le conoce como “VI”, desde la renta de las galeras hasta la venta de condones.
“La Colorada” es el verdadero jefe de la plaza de Puebla; está a la vista y mano de todos, pero todos los respetan por su dinero, peligrosidad y habilidad para burlar a las autoridades federales.
Nada más porque estaba triste nuestro personaje, se acaba de comprar de contado un vehículo y una camioneta, los dos Cadillacs.
No me pregunte quién lo protege porque un servidor no sabe, ni tampoco qué hacen agentes de la Policía Ministerial de Tepeaca y de la Metropolitana visitándolo en su casa, mejor que le pregunten a don Martín Ramírez o al señor Del Valle.
¿Y Chucho Huerta?
Hablando de Tepeaca, todos parecen haber olvidado a don Chucho Huerta, un comerciante de autopartes que salió a la luz pública cuando elementos de la desaparecida Policía Judicial del Estado (PJE), lo detuvo en posesión de 21 vehículos reportados como robados.
Don Chucho es todo un comerciante emprendedor, de autopartes por supuesto; tiene negocios en el Seco, Serdán, Tepeaca, Puebla, y denuncias anónimas indican que en esos negocios las autopartes son robadas.
Se trata de toda una “operación quirúrgica”. Cerca del motel San José, ubicado en la 105 Poniente, funciona lo que se considera como “el quirófano”, donde ingresan los vehículos robados que son desmantelados en su totalidad, luego estas autopartes llegan a un negocio que se ubica en el barrio de San Salvador, en Tepeaca, donde se encuentra “la sala de espera” para que sean trasladados a otros negocios para su venta; finalmente, para vigilar todas estas operaciones, se encuentran los “anestesiólogos” que no son otros que elementos de la Policía Ministerial.
Se imagina usted cuánto ganan, considerando que a la semana se desmantelan por lo menos 30 vehículos.