Transición sin coscorrones
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Poniéndonos del lado del pragmatismo político, podríamos decir que el relevo gubernamental empezará a funcionar a partir de mañana cuando Rafael Moreno Valle Rosas dé a conocer al primer grupo de colaboradores que integrarán la Comisión de Transición.
De acuerdo con el estilo del gobernador electo, creo que no habrá pre asignaciones para las secretarías del Gobierno. Y que los perfiles serán los adecuados y con dedicatoria para que los ciudadanos vean que así se inicia lo que será el trayecto terso que conducirá al día del cambio de poderes. Lo que ocurra después, es otro cantar.
No sabemos si la entrega de los “libros” tendrá el color blanco que alguien le endilgó a la revisión que produjo alguno de los reemplazos sexenales del gobierno federal. Sólo Dios lo sabe. Lo que salta a la vista es que un lado estará representado por el grupo de profesionales expertos en su materia, mismos que abordarán los asuntos relativos; y que en la otra parte los titulares del gabinete del actual gobierno, contarán con la asesoría y el tiempo suficiente como para transparentar (que no blanquear) las finanzas públicas.
Basándome, insisto, en el talante de Moreno Valle, resulta obvio que su intención es mantener el equilibrio que produjo el publicitado encuentro entre él y Mario Marín Torres. Una muestra de esa actitud concertadora la acabamos de ver ayer en la prensa que refirió la llamémosle ceremonia de la firma de la “pipa de la paz”, acto protagonizado por el diputado priista Fernando Morales Martínez y Rafael Moreno Valle Rosas, ambos bajo la complaciente y férrea mirada del “gran jefe” Melquiades.
En las próximas horas conoceremos el currículo de los cuatro o cinco nuevos nombres que trabajarán conducidos y orientados por Fernando Manzanilla Prieto. Y tendremos que poco a poco irán apareciendo otros perfiles cuya misión será complementar ese interesante proceso, inédito si nos remitimos al pasado cuando un gobernador le entregaba al otro las llaves de su “reino político” sin más protocolo que las recomendaciones en torno al “ay me cuidas” y “te encargo” a fulano y perengano. Claro que había entrega-recepción pero como un simple trámite burocrático para taparle el ojo al macho.
Es difícil que haya sorpresas en esta transición. Sin embargo, el asombro, si acaso existiere, podría propiciarlo alguno de los nombres que formen parte de la Comisión de marras. Esto siempre y cuando en el pasado reciente de alguno de los protagonistas haya habido una o varias expresiones virulentas o denuncias contra equis funcionario o servidor público –con cargo o sin él– estrechamente vinculado o que forme parte del círculo del gobernador actual. O que esas ponzoñosas referencias involucren a equis personaje del equipo marinista, también de transición.
En fin, estamos ante un ejercicio democrático que seguramente generará confianza y aliento a la sociedad poblana, dependiendo el tono de la comunicación que utilice el equipo morenovallista. Con ello se construirá algo así como el arco de flores que antaño acostumbraban los poblanos para recibir a los personajes de la época. De ahí que tanto Rafael como los miembros de su equipo tengan oportunidad de ingresar al nuevo mandato con el aura de triunfadores. Igual que lo hizo Maximiliano de Habsburgo, o el general Winfield Scott (ambos invasores), o los millonarios que regresaron a su tierra después de haber sido expulsados por la pobreza o por su comportamiento, digamos que heterodoxo.
La diferencia está en que ese nuevo “arco de flores” podría ser “construido” por una comunidad mejor informada, más exigente, convencida de su ejercicio democrático y dispuesta a levantar la voz antes de que el poder la acalle.
Diría el poeta cursi: “mañana empieza a despuntar el sol”. Esperemos que no sea el que le dio su apodo a Luis XIV.
acmanjarrez@hotmail.com