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Un Estado sin futuro

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Un Estado sin futuro
STAFF PUEBLA ON LINE 2009 18 de agosto de 2010

El pasado 12 de agosto se conmemoró el Día Internacional de la Juventud, sin embargo, la condición de nuestros jóvenes en México dista mucho de una celebración.

Cuando se habla del neoliberalismo como una acertada alternativa para resolver los problemas socioeconómicos de México, poco se piensa en el Estado mexicano, más bien, es el sistema económico el que habla y actúa, a tal grado que las cifras oficiales reconocen un 46% de la población nacional sumida en la pobreza, debido a que la política fiscal de los gobiernos neoliberales (los últimos 30 años), no privilegió a la población y elevó al sistema financiero y al libre mercado por encima de las necesidades sociales.

Los gobiernos emanados del “bienestar familiar” han propiciado que 7.5 millones de jóvenes no tengan empleo, ni acceso a la educación, como bien señaló recientemente el Dr. José Narro, rector de la UNAM. Este dato en cualquier país civilizado habría generado una movilización nacional, pero en México se percibe como una de tantas tragedias que diariamente ocurren.

Sin embargo, es una vergüenza que los jóvenes no tengan empleo y carezcan de oportunidades para estudiar, paradójicamente se habla de la “democracia” como si fuera un logro alcanzado en nuestra peculiar civilización.

Los datos son aterradores, en Chiapas 75.8%, en Guerrero 61.7%, en Oaxaca 61.2% de los jóvenes son pobres (La Jornada, p.14, 15 de agosto de 2010)

En nuestra entidad donde se presume la existencia de más de cien universidades e institutos de educación superior, ocurre el drama de que seis jóvenes de cada diez son pobres y no han podido estudiar.

Aún escucharemos muchas arengas y fogosos discursos, pero el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) dio a conocer que 14 millones de jóvenes con edades entre 12 y 29 años están en la pobreza y consecuentemente vivan en la desesperanza. No es extraño ver deambular a nuestros jóvenes en busca de oportunidades, los más desafortunados lavando parabrisas, tragando fuego y emigrando.

Si bien algunos logran colocarse en el sector informal de la economía, empieza a ser común encontrar profesionistas manejando taxis, con la esperanza de que algún día puedan encontrar un trabajo formal.

En otro contexto la burocracia se recicla a través de sus propios hijos, ya que en algunos casos es una prestación laboral el derecho a heredar el empleo.

Hemos llegado a los festejos del bicentenario y del centenario, las campanas se echan al vuelo, en tanto nuestros jóvenes están más solos que nunca, no es fortuito que de los 28 mil ejecutados en esta paranoica “guerra contra el narcotráfico” la inmensa mayoría hayan sido jóvenes y aún dice el Secretario de la Defensa, “Aquí nadie se rinde”.

Con esa visión nos acercamos a la tragedia ya que un gobierno ciego se empeña en desbarrancar a una nación.

En tanto el Estado o lo que queda de él, debería instituir una política social que atienda la tragedia que ha llevado a crear 50 millones de pobres, entre ellos el elevado porcentaje de jóvenes a fin de que dejen de ser el elemento consentido de los discursos en esta parafernalia que es el “infantilismo democrático” porque la exclusión de nuestros jóvenes habrá de ser la base de una marginación permanente, sólo basta saber si están dispuestos a seguir siendo espectadores de su tragedia en un Estado sin futuro.

Staff Puebla On Line 2009
Staff Puebla On Line 2009