Valentín Gómez Farías
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¡Valentín Gómez Farías, fue un gobernante en permanente conflicto, pero siempre, por el bien de la República y para el bienestar de las mayorías!
Valentín, el gran masón, es recordado por su abierto desafío al poder del alto clero, por su férrea defensa a la autoridad civil y por su lucha por la igualdad entre todos los mexicanos. Hoy lo recordamos, por su legado democrático y liberal, y porque se cumplen ciento cincuenta y dos años de su deceso.
Valentín nació el 14 de febrero de 1781, en la ciudad de Guadalajara. Fue hijo del comerciante español José Lugardo Gómez de la Vara y de María Josefa Martínez y Farías.
En 1800, a los 19 años, ingresó al Seminario de Guadalajara. Posteriormente, estudió medicina en la Universidad de Guadalajara graduándose en 1807, teniendo la oportunidad de fungir como profesor. Después se trasladó a Aguascalientes para ejercer su profesión.
En 1812, fue electo diputado a las Cortes de Cádiz, para deliberar sobre el texto de la Constitución Política de la Monarquía Española.
Al concluir la independencia, se adhirió al Plan de Iguala, siendo diputado de Zacatecas en el Primer Congreso Constituyente, aprobando junto con otros cuarenta y seis legisladores, la coronación de Agustín de Iturbide como Primer Emperador, empero al disolver el Emperador el Congreso y desviar su programa de gobierno, Valentín se sumó a la insurrección de Antonio López de Santa Anna apoyando el Plan de Casa Mata, que dio cauce a la instauración de la República.
Fue senador de Jalisco de 1825 a 1830, posteriormente, durante el gobierno de Manuel Gómez Pedraza fue nombrado Secretario de Relaciones Exteriores, del 2 de febrero al 31 de marzo de 1833. Fue vicepresidente de Antonio López de Santa Anna, a quien sustituyó en el cargo en dos ocasiones: la primera entre 1833-1834 y la última de 1846 a 1847.
Durante estos interinatos, el principal y añejo problema con el que siempre se enfrentaría sería el conflicto con el clero y los centralistas.
Durante su primer breve periodo presidencial, Gómez Farías promovió las primeras Leyes de Reforma. La expedición de estas leyes, cubrió casi un año, de abril de 1833 a abril de 1834. En este lapso se dieron nuevos levantamientos en contra de la obra reformista, pero fracasaron.
En el orden económico se dispuso que el gobierno se hiciera cargo de los bienes del duque Monteleone, descendiente de Cortés, destinando sus rentas para el sostenimiento de la educación pública; ordenó la secularización de las misiones de California, desde entonces sus productos pasaban a la renta nacional; y los bienes y capitales de las misiones de Filipinas pasaran a la Federación
Las reformas prohibían al clero regular y secular tratar asuntos políticos; suprimió la coacción civil para el pago del diezmo; los edificios jesuitas fueron cedidos a los estados de la Federación y establecía la secularización de todas las misiones de la República.
En cuestiones del ejército, decretó la destitución de los jefes militares que se pronunciaran en contra de las instituciones federales; estableció la reducción del ejército, con el fin de mantener sólo a las tropas indispensables para proteger el orden interno.
En el aspecto educativo, creó la Dirección General de Instrucción Pública para el Distrito Federal y Territorios de la Federación, la cual quedaba encargada de regir la educación y administrar las rentas destinadas a este objeto, así como custodiar los monumentos históricos y antigüedades, abrir nuevas escuelas públicas, impulsar el sistema lancasteriano de enseñanza y vigilar el funcionamiento de los colegios a cargo de particulares; cerró el Colegio de Santa María de Todos los Santos y la Real y Pontificia Universidad de México, se decretó el establecimiento de la Biblioteca Nacional y la apertura de seis centros especializados de educación superior
Los anteriores cambios durante su presidencia interina provocaron una oleada de indignación entre los conservadores que exigieron a Santa Anna su regreso y éste mediante una asonada, provocó la disolución del Congreso y exilió a Gómez Farías.
Habiendo regresado cuatro años después, en 1838, se unió al levantamiento del general José de Urrea que al ser derrotado se obliga a viajar a Estados Unidos.
Regresó en 1845 y unos años después con la soldadesca estadounidense en territorio mexicano, el Congreso le vuelve a designar como vicepresidente, siendo nuevamente presidente el general Santa Anna. El congreso se instaló formalmente el 6 de diciembre de 1846.
De nueva cuenta asume el cargo de presidente debido a que Santa Anna dejó la presidencia para asumir el control directo de las tropas en la guerra contra el ejército invasor. Gómez Farías pretendió financiar la guerra con los bienes de la iglesia lo que provocó en la Ciudad de México un motín conocido como “Rebelión de los Polkos”. Santa Anna que combatía en el norte regresó precipitadamente y destituyó a Gómez Farías.
En 1855, es elegido presidente de la Junta de Representantes del Plan de Ayutla, mediante la cual se pudo derrocar al régimen santannista. En 1856, fue electo diputado por Jalisco al Congreso de la Unión y poco más tarde es elegido presidente del mismo.
El 5 de febrero de 1857, Valentín Gómez Farías, en el sitio de honor como Presidente de la Cámara, vio con gran satisfacción, que su trabajo, sus exilios y fatigas, no habían sido en vano: ese día se firmó la Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos de 1857.
Valentín murió en la ciudad de México el 5 de julio de 1858, a los 77 años de edad. Al fallecer, la iglesia le negó cristiana sepultura y su cuerpo tuvo que ser sepultado en la huerta de la casa de su hija.
En 1933, sus restos fueron trasladados a la Rotonda de los Hombres Ilustres del panteón civil de Dolores.
Valentín Gómez Farías consumó muchas reformas para el bien de la república, pero también cometió injusticias que perjudicaron a los pobres, a los que servía a la iglesia.
Como se advierte, la república durante la mayor parte del siglo XIX, vivió en zozobra y en conflicto, para terminarlo con la “paz porfiriana”, la que gestó la revolución mexicana.
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