Violan los sellos de control en el OFS para alterar auditorias
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Las razones para que en la siguiente Legislatura le “corten la cabeza” al actual auditor general del Órgano de Fiscalización Superior (OFS), Víctor Manuel Hernández Quintana, siguen aumentando, no solamente por la supuesta sociedad que este funcionario mantiene con 10 despachos privados que atienden a 20 sujetos públicos de revisión.
Las razones para que en la siguiente Legislatura le “corten la cabeza” al actual auditor general del Órgano de Fiscalización Superior (OFS), Víctor Manuel Hernández Quintana, siguen aumentando, no solamente por la supuesta sociedad que este funcionario mantiene con 10 despachos privados que atienden a 20 sujetos públicos de revisión, sino también porque se ha descubierto que en la actual gestión del OFS se violaron las claves de control de los auditores, con lo que se puede alterar con toda facilidad los pliegos de observación y de cargos que se emiten a ayuntamientos u organismos públicos, sin que intervengan quienes los elaboran y de acuerdo a intereses políticos o económicos de altos funcionarios del OFS.
Y no sólo eso, se creó en el presente periodo del OFS un sistema de rotación de auditores con el único propósito de que éstos, en términos reales, no puedan dar seguimiento a las observaciones que ellos mismos hacen a los sujetos de revisión. De esta forma, dichos funcionarios únicamente estarían firmando las actas de escrutinio, pero no tienen la certeza de que a quienes auditan realmente solventan o no los requerimientos que les hacen.
Es decir, los alrededor de 120 auditores del OFS trabajan a ciegas.
Tal parece que debido a esa anomalía en algunos pliegos de observación y de cargos, en los que privan criterios de orden político, se han cometido algunos absurdos, como los siguientes:
Hace un par de años, cuando existía un acoso político contra el ex alcalde de Puebla, Enrique Doger Corte, recibió un pliego de cargos del OFS por más de 9 mil millones de pesos, que supuestamente debía solventar su aplicación y destino, ya que en anteriores auditorías no se había podido demostrar la aplicación correcta de esos fondos.
El absurdo de ese documento radicaba en que el ex edil en cada año de su gestión había recibido en promedio unos 2 mil 500 millones de pesos de presupuesto, es decir, en su trienio no tuvo fondos por más de 8 mil millones de pesos. Dicho de otra manera, aunque el anterior presidente municipal no hubiera comprobado nada o se hubiera robado todos los fondos del erario, no podía llegar a la cifra de 9 mil millones de pesos.
Y por si fuera poco, cuando esto ocurrió a Doger ya le habían aprobado la primera de sus tres cuentas públicas.
Cuando Doger le enseñó el pliego de cargos al entonces secretario de Gobernación, Mario Montero Serrano, y luego de amenazar con que haría público el exceso y el absurdo del documento emitido por Víctor Manuel Hernández Quintana, al encargado de la política interna del estado no le quedó otra que mover la cabeza en signo de fastidio por el dislate del auditor mayor del OFS y ofrecerle al ex alcalde que dicho requerimiento sería desechado.
No hace mucho ocurrió algo similar. Al rector de la Universidad Tecnológica de Oriental (UTT), José Roberto Fidel Fuentes Morales, le llegó un pliego de cargo por la cuenta pública de 2009 por un monto de 46 millones 887 mil 385 pesos, cuando en ese año dicha institución apenas había tenido un presupuesto de 8 millones de pesos y un año antes, ese centro educativo no existía.
Hace unas semanas súbitamente le redujeron al rector de la UTT las observaciones a una cifra que ronda los 2 millones de pesos, sin que nadie le pudiera aclarar de parte del OFS cómo se puede emitir el resultado de una auditoría por un monto cinco veces más grande del presupuesto real revisado.
Cuando se creó el OFS, se estableció un sistema de cómputo en el cual cada auditor tiene una clave de control y no puede ser compartida ni conocida por nadie más.
Con ello se buscó evitar la manipulación de la información, ya que cada uno de estos servidores públicos elabora en ese sistema de cómputo los pliegos de observación y de cargos que hace a los sujetos de revisión, además de reportar si hacen o no las solventaciones solicitadas. Ahí se concentra la información contable y de revisión física de obras públicas.
Se sabe que en el primer periodo de vida del OFS, en que estuvo al frente el ex rector de la Universidad Autónoma de Puebla, José Doger Corte, se respetó el uso de esas claves de control, y cada auditor era el único responsable de los resultados de las revisiones que se hacían.
Al llegar Víctor Manuel Hernández Quintana a la titularidad del OFS, se sabe que las claves de control dejaron de ser confidenciales, y ahora la información que los auditores vacían al sistema puede ser corregida o manipulada, ya sea para proteger a algún alcalde o para hundirlo, de acuerdo con las circunstancias políticas o económicas que se presenten.
De hecho se sabe que los auditores que se niegan a plasmar sus firmas en esos documentos son sujetos de sanciones o despidos, sin importar que los resultados no sean del todo de su autoría. Es decir, que la información haya sido manipulada por quienes controlan el sistema.
Ahí no termina todo. Al llegar Hernández Quintana al OFS creó un Comité de Auditoría al Desempeño, que dirige María Luis Zandra Juárez Cordero, que bajo diferentes argumentos cambia a los auditores que hacen revisiones físicas de obras públicas, de tal manera que quien inició una auditoría no la finaliza.
Mediante esas rotaciones, los auditores revisan obras sin tener siempre claros los antecedentes de lo que pasó con esos trabajos. Y con ello se pueden hacer cambios, sobre todo cuando se quieren tapar anomalías.
En resumen, a los auditores les alteran sus pliegos y reportes de solventación, y además no dictaminan las obras que empezaron a revisar.
La anterior información ya está en manos de algunos de los diputados electos de la Coalición Compromiso por Puebla, y seguramente será el arma para buscar “cortarle la cabeza” a Hernández Quintana.
Una de las fuentes informativas con que cuentan los próximos legisladores, es el testimonio de José Christian Burguette Manzola, quien fue uno de los auditores que no se ciñó a algunas de las anomalías descritas y quedó fuera del OFS