lunes, 15 junio 2026
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¿Y la alfombra roja?

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¿Y la alfombra roja?
STAFF PUEBLA ON LINE 2009 7 de septiembre de 2010

Los pasados dos y cinco de septiembre presenciamos dos montajes bien puestos en los que solo faltó la alfombra roja propia de los Oscares. Uno de ellos lo ofreció el Gobierno Federal y el otro el Gobierno del Estado de México. Ambos hechos bajo similar justificación: el cuarto y quinto Informes de Calderón y de Enrique Peña respectivamente.

Pese a que cada uno de estos actos partía de dos personajes emanados de diferentes partidos, lo cierto es que hubo, al menos, 5 importantes similitudes que me gustaría analizar con Usted:

1. El derroche grosero de recursos: ¿quién no se enteró de ambos Informes? Pasamos bombardeados por mensajes televisivos y radiofónicos. Y como Usted sabe todo ese tiempo aire no es regalado.  El PRD, por ejemplo, denunció un dispendio para el caso de Enrique Peña de al menos 100 millones de pesos en televisión, ello sin contar espectaculares, desplegados y spots radiofónicos.  En lo que a Calderón se refiere, la cosa anda más o menos igual.  Él mismo en su informe habla de un gasto de 17 mil millones de pesos en imagen solo para el 2009.

2. Más que un Informe, un Show: como Usted sabe, el formato del Informe Presidencial cambió a partir de ciertas reformas constitucionales que permiten que el Presidente en turno pueda enviar el informe por escrito y no participar más del diálogo de sordos tal como se establecía anteriormente.  Es así que se abrió la puerta para que el Presidente armara un espectáculo a su gusto y conveniencia, evitando la interpelación de la oposición política.  En el caso del Estado de México aún se contempla la asistencia del Ejecutivo local al Congreso de la entidad, sin embargo, como ello no le generaban suficientes reflectores que pudiesen proyectarlo a nivel nacional, el gobernador mexiquense tras cumplir el requisito legal que le costó 11 minutos de su tiempo, participó de su propio espectáculo. Tanto Calderón como Peña tuvieron una exposición mediática brutal.  Las crónicas daban cuenta de quienes y como asistieron, insisto, faltó la alfombra roja a partir de la cual pudiésemos, como en una pasarela, atestiguar el gusto de los invitados en cuanto a vestimenta, joyería y moda se refiere. Sin duda, eso hubiera sido más entretenido.

3. El Blindaje: ambos recintos fueron resguardados de forma impresionante por las Fuerzas Armadas y la Policía, y ¿cómo no hacerlo así?, si justo ahí se encontraba toda la clase política del país. Calculo que en una auténtica guerra, ningún gobernante en su sano juicio decide reunir en un mismo lugar a toda su fuerza. Bueno pues en los últimos siete días, sucedió en dos ocasiones.

4. Un 2012 cercano: Ambos recintos estuvieron repletos de gobernadores en funciones y electos, diputados y senadores, alcaldes, representantes del Poder Judicial, banqueros, empresarios, representantes sociales, académicos, religiosos, sindicales, agrarios y de los medios de comunicación, líderes de otros partidos, Embajadores y cuerpo diplomático.  El hecho de que los mismos personajes acudiesen a los dos eventos muestra no solo la fuerza con la que, tanto Felipe Calderón como Enrique Peña, se enfrentarán en las elecciones del 2012, sino el arranque formal de ese proceso sucesorio. El ingrediente faltante de la elección presidencial en ciernes lo dio Marcelo Ebrard, quien invitado a los dos shows, generó la nota.

5. Un pueblo ajeno: Mientras todo esto sucedía, los ciudadanos no manifestaron mayor interés en el contenido de ambos Informes, y ¿para qué hacerlo? Si ninguno de los dos fue capaz de hablar de lo terrible de la situación que se vive hoy en el país y, por supuesto, mucho menos de generar propuestas inmediatas de solución a los principales problemas de pobreza, seguridad y económicos que no aquejan. Peña habló de sus 503 compromisos cumplidos y Calderón de sus 10 puntos de agenda. Ambos pintaron una entidad y un país fenomenales y mientras Peña Nieto dedicó buena parte de su discurso a cuestionar el papel del Gobierno Federal traducido en  pérdida de competitividad, incremento en los índices de pobreza,  de inseguridad, de corrupción, etc.; el Gobernador mexiquense era acusado de justamente lo mismo por sus correligionarios pertenecientes a otros partidos.

La diferencia sustancial en los discursos de Peña y Calderón radica en que mientras el primero cuestionó las alianzas electorales colocándolas en el mismo rango de riesgo que el crimen organizado; el segundo invitó, por cuatrocientava vez, a la unidad de todos los mexicanos en aras de los difíciles momentos por los que atraviesa el país.

El próximo 17 de septiembre  tocará el turno a Marcelo Ebrard, el elemento faltante de la ecuación 2012, quien presentará su Tercer Informe de Gobierno y veremos, si como en los otros dos, será también un evento de autohalagos y mundos felices o como mínimo dará una visión de Estado propia del cargo que aspira ostentar.

Staff Puebla On Line 2009
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