Afilian a panistas desde el Instituto Poblano de las Mujeres
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El Instituto Poblano de las Mujeres, en este sexenio, se ha convertido en una fuente importante de afiliación de beneficiarios de sus programas a las filas del Partido Acción Nacional.
Así como lo lee.
Las mujeres que se acercan a la dependencia para ser incluidas en algunos de los esquemas de apoyo que lleva a cabo el Instituto, son “invitadas” a afiliarse al blanquiazul como “simpatizantes activos”, si es que quieren seguir gozando de las bondades de las políticas públicas diseñadas para atender la problemática de este sector de la población en el estado.
Lo anterior no sólo es tolerado, sino que se fomenta directamente por su directora, la panista, Blanca Jiménez Castillo.
Sí, la misma que hace unos días declaró que iba a llevar a cabo programas para “convencer” con paciencia, cariño y mucha cristiandad a las miles de poblanas que abortan clandestinamente cada año, de que no lo hagan.
“Son órdenes directas del señor gobernador”-asegura a quienes se han atrevido a cuestionar la medida y quienes se encuentran amenazados de perder su empleo si no abonan a este procedimiento de afiliación forzada.
Sin embargo, los verdaderos operadores de esta estrategia en el IPM y otras dependencias de los gobiernos estatal y municipal son Genoveva Huerta Villegas y Alejandro García Soriano, Directora de Operación Regional y Director de la Unidad de Desarrollo Administrativo, Planeación e Informática, UDAPI, respectivamente.
La cuota mínima de afiliación mensual que solicitan desde la dirección de la UDAPI es de por lo menos 50 personas, independientemente de que se trate de trabajadores o beneficiarios.
Más allá de que estos dos funcionarios sean los operadores, tal parece que el verdadero cerebro detrás de las afiliaciones forzadas al PAN en el Instituto Poblano de las Mujeres es ni más ni menos que Genaro Ramírez, quien actualmente se desempeña como Jefe de la Jurisdicción Sanitaria Número 6 de los Servicios de Salud del Estado y quien es esposo de Blanca Jiménez, directora del Instituto.
Ramírez se ha convertido en el principal operador de Jiménez en la búsqueda de una de las candidaturas a la diputación federal por la capital, para el proceso federal del próximo año.
Aprovechando los criterios de cuotas de género que aplican en el reparto de candidaturas en el blanquiazul, y basándose en un supuesto palomeo del gobernador Rafael Moreno Valle, la panista está segura que sus sueños de convertirse en legisladora federal se harán realidad en el corto plazo.
Sin embargo, su potencial candidatura puede causar escozor entre los grupos más duros de la derecha poblana.
El veto que mantiene El Yunque a las actividades políticas de Genaro Ramírez está más vigente que nunca y podría afectar el proyecto político de su cónyuge.
Por muy visto bueno que tenga por parte del gobernador.
Este podría ser un ejemplo de cómo el reparto de posiciones de cara a la elección del 2012 podría significar un nuevo enfrentamiento entre el panismo más ortodoxo y el neopanismo que representa el grupo político del actual gobernador.