Agüera dejará la BUAP; sí será candidato al Senado
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De la misma manera que lo hizo Enrique Doger en 2004, Enrique Agüera dejará la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla antes de concluir el segundo periodo de su rectorado para buscar un cargo de elección popular.
Como se ha venido comentando desde hace meses, el rector se irá de la Universidad para ser candidato al Senado de la República en la coalición que formarán los partidos PRI, Nueva Alianza y Verde Ecologista de México.
Fuera de todos los demás aspirantes, Agüera es el único que ha reunido los consensos dentro de esas tres fuerzas políticas para ser postulado al Senado.
Al margen de quien sea su acompañante en esa aventura, lo cual, créame, no ha sido definido aún, el todavía rector de la BUAP ocupará la primera de las dos fórmulas con las que contenderá esa coalición en las elecciones de julio.
Aquel “Que nadie se equivoque, voy a ejercer hasta el último de los días de mi gestión”, lanzado a finales de junio por el rector, será guardado en el archivo muerto para dar paso a un nuevo capítulo en la vida personal y política de quien ha gobernado la máxima casa de estudios en los últimos siete años y medio.
Enrique Agüera será candidato.
Y para serlo tendrá que renunciar a la Universidad, o pedir licencia, antes del 5 de enero, dentro de poco menos de dos meses.
El calendario electoral del tricolor marca el 18 de diciembre como fecha de publicación de la convocatoria para los aspirantes al Senado y a las diputaciones federales.
Establece el periodo del 29 de diciembre al 4 de enero para el registro de precandidatos y define el 5 como día del arranque de las precampañas.
Resulta improbable que Agüera considere mantenerse como rector y precandidato al mismo tiempo, por lo que habrá que esperar que su salida se concrete en los últimos días de diciembre o los primeros de enero, justo en el contexto de las fiestas decembrinas y el asueto escolar.
Antes de marcharse, eso sí, Agüera pretende encabezar el último gran acontecimiento de su rectorado con la inauguración de la Biblioteca Central de Ciudad Universitaria y el Estadio de Futbol, y el arranque de los trabajos para el Parque Tecnológico de Azumiatla.
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Con Enrique Agüera fuera, ¿quién llegará a la BUAP?
Los estatutos de la institución marcan dos caminos para suplir la ausencia de rector.
Uno expone que en caso de ocurrir una ausencia considerada como definitiva durante los primeros dos años del periodo en vigencia, el Consejo Universitario tendrá que nombrar a un interino e inmediatamente después convocar a un proceso de elecciones para definir al rector que concluirá el periodo.
El otro establece que en caso de que la ausencia se registre durante los dos últimos años del mismo periodo, el Consejo Universitario se verá obligado a nombrar un rector sustituto que terminará ese lapso, sin elecciones de por medio.
Dado que Agüera abandonará el cargo durante los dos últimos años del periodo, en este caso aplicará la segunda de las dos opciones, lo que llevará a definir un sustituto por la vía del Consejo Universitario.
Esto quiere decir que habrá rector sustituto por designación directa, igual que en 2004, cuando Enrique Doger le pasó la estafeta, precisamente, a Enrique Agüera.
Aquella vez, el rector saliente se impuso por encima de los deseos del gobernador en turno, Melquiades Morales, y del candidato a gobernador, Mario Marín, que veían en Armando Valerdi al relevo para la Rectoría.
Hoy será diferente.
Si bien Agüera ha tejido el escenario ideal para dejar en su silla al tesorero Alfonso Esparza Ortiz, el precandidato mejor perfilado para asumir el control de la BUAP a la salida de éste, ninguna decisión de esta naturaleza sería concretada sin el visto bueno de Rafael Moreno Valle.
Agüera buscó el consenso con el gobernador y lo consiguió, a favor de él mismo y de su relevo.
De él mismo porque no tendrá que agregar al estrés natural de las campañas un eventual enfrentamiento con el mandatario, y de su relevo porque contará con el respaldo de ese mismo mandatario para arrancar su gestión sin sobresaltos externos.
Anote a Esparza.
Sólo un imprevisto de magnitudes considerables lo descarrilaría.
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Y con Agüera en una de las dos fórmulas al Senado, ¿quién en la otra?
Eso no lo sé.
Lo que sí puedo informarle es que todavía sigue valorándose la capacidad electoral y el potencial de voto de cinco aspirantes más.
¿Nombres?
Ahí le van:
Blanca Alcalá Ruiz,
Javier López Zavala,
Enrique Doger Guerrero,
Fernando Morales Martínez y
Jorge Juraidini Rumilla.
De 14 que eran hace tres semanas ahora quedan seis.
Uno es seguro, Agüera; el otro aún no.
La ex presidenta municipal es quien posee las más altas posibilidades gracias a su buen posicionamiento entre el electorado, pero aun así, tampoco tiene la candidatura en la bolsa.
El proceso sigue en marcha.
Continúan los cruces de información y las presiones de los “padrinos” para elegir al priista que irá en dupla con el rector.
De Guillermo Aréchiga, el ‘profe’, le confirmo lo que adelantó el columnista Rodolfo Ruiz el viernes en e-consulta, que ha sido descartado para contender por una senaduría.
En su horizonte se asoma una candidatura para pelear por la diputación federal de Zacatlán, si bien le va.
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Ayer rodó la cabeza del subdirector administrativo del Centro de Reinserción Social de San Miguel, Santiago Mendoza Prado.
El ahora ex funcionario, que llegó a ese penal con el cambio de gobierno en la administración estatal, fue blanco de acusaciones por corrupción y malos tratos por parte de los internos y trabajadores que a diario convivieron con él.
Mendoza fue cesado por instrucciones directas de la Secretaría de Seguridad Pública.