jueves, 16 julio 2026
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Albazo en el Organismo de Mujeres Priístas

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STAFF PUEBLA ON LINE 2009 8 de abril de 2011

La noticia la recibió a primera hora de ayer, casi casi al mismo tiempo del temblor.

La presidenta nacional del Organismo de Mujeres Priistas, Lourdes Quiñónez Canales, fue notificada de cómo en Puebla, de manera ilegal y completamente fuera de las estatutos del partido, se eligió a la nueva presidenta estatal del Organismo de Mujeres.

Sin la presencia del presidente estatal Juan Carlos Lastiri, ni del nuevo delegado del PRI en Puebla, Ranulfo Vázquez Hernández, ni (obviamente) de la líder nacional del organismo Laura Quiñónez, el PRI poblano eligió este miércoles a la nueva dirigente que sustituirá a Blanca Jiménez: se trata de Rocío Toxqui.

Comentan los enterados que Quiñónez Canales, con las mejillas enrojecidas, pidió audiencia con el presidente del CEN, Humberto Moreira, para darle los detalles: se quejó de que Puebla, sin tomar en cuenta su figura como líder nacional, optó por ignorar el consentimiento del CEN para renovar la dirigencia de ese sector.

El propio Moreira, quien por cierto muestra abiertamente sus desavenencias con el PRI poblano, dio luz verde a Quiñónez para que objetara tal elección ante las instancias de Honor y Justicia del CEN y echara abajo la designación de Rocío Toxqui, misma que a todas luces fue ilegal.

Pero el principio de esta historia es el siguiente:

El PRI preparaba el lanzamiento de la convocatoria para renovar a la dirigente del Organismo de Mujeres, y dos eran las priistas más activas para ocupar esa posición: Socorro Figueroa y Laura Zapata, esta última apoyada por Javier López Zavala.

La importancia que vuelven a tomar los sectores del PRI (ya sabe, la CNOP, la CNC, el Movimiento Territorial y el Frente Juvenil) obedece a un principio elemental: los aspirantes a una candidatura (en este caso a una senaduría o a una diputación federal) deben contar con el respaldo de la firma de, por lo menos, dos sectores como requisito indispensable para su inscripción.

De ahí la relevancia de quién llegue a dirigir los destinos de los sectores.

El procedimiento, según los estatutos del PRI, mismos que son avalados por las instancias federales electorales, es que primero se lance la convocatoria y después, ya sea por asamblea de delegados o por consulta a la base, se elige al nuevo presidente de sector.

Sin embargo, este martes sucedió algo atípico.

Rocío García Olmedo programó una cena en un conocido restaurante de La Paz.

La invitación corrió, exclusivamente, para aquellas mujeres priistas que aspiraban a ocupar el Organismo de Mujeres.

Fue hasta que las invitadas llegaron cuando se supo que la cifra de las aspirantes era mucho mayor a la que se esperaba: eran 12.

Socorro Figueroa, Libertad Aguirre Junco, Luz del Carmen Jaimes, identificadas con Alejandro Armenta.

Fabiola Arias, Marisela Ramos, Juanita Moreira y Rocío Toxqui, simpatizantes de Alberto Jiménez Merino.

Vanesa Barahona y Alejandra Paz, esta última apoyada por Enrique Doger.

Finalmente, las dos aspirantes apoyadas por Javier López Zavala: Edith Cid e Isabel Carreón.

Rocío García Olmedo, como anfitriona de la cena y en su calidad de presidenta del Consejo Consultivo del Organismo de Mujeres, aunque aún no rinde protesta de este cargo, habló directo y claro: dijo que había recibido instrucciones precisas de Juan Carlos Lastiri para invitar a las aspirantes a que se pusieran de acuerdo para sacar a una “dirigente de unidad”.

De inmediato, dio instrucciones para que estas 12 mujeres eligieran de entre ellas mismas una terna.

Entre el asombro de unas, principalmente de Socorro Figueroa y Laura Zapata, por ser las únicas que realmente estaban trabajando para ese puesto, y las complicidades prefabricadas del resto de las supuestas aspirantes (gran parte unas perfectas desconocidas o de un bajo perfil), la preselección quedó definida de las siguiente manera: Rocío Toxqui (con mayor numero de votos), Vanesa Barahona y Edith Cid.

Finalmente, entre estas tres mujeres se hizo la última votación y en un santiamén quedó definida la elegida: Rocío Toxqui.

Los aplausos, los abrazos y una que otra lágrima de felicidad cerraron con broche de oro aquella cena, en donde de manera ‘unánime’ se construyó una candidatura de unidad.

Ajá.

La renovación del sector, aunque ilegal, fue un show muy bien armado.

De una manera inteligente se delegó a las dos aspirantes más fuertes, y con el apoyo de otras priistas de bajo perfil, se llevó a una perfecta desconocida a ocupar la dirigencia de mujeres.

La pregunta aquí es: ¿a quién beneficiaría la llegada de un personaje tan mediano y gris como Rocío Toxqui?

¿Por los intereses de quién trabaja esta mujer, que sin pena ni gloria ocupa hoy un codiciado lugar en los puestos de poder del PRI?

¿A favor de quién sería la firma de Rocío Toxqui en el momento de respaldar a los candidatos al Senado y a la diputación federal?

¿Por qué Juan Carlos Lastiri se prestaría a un juego tan arriesgado, a espaldas de los reglamentos que marcan los estatutos del PRI?

Preguntas, y más preguntas que pronto tendrán respuesta.

El CEN ya está investigando.

 

Staff Puebla On Line 2009
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