Calderón y Rivera, los jijos de Dios
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Al cumplirse cinco años del mandato constitucional, Felipe Calderón hizo un balance de su administración en Durango ante cuatro gobernadores priistas. Se dijo satisfecho por los niveles de aceptación de su gobierno, pese a que han sido “años muy duros por las plagas de Egipto que le han caído al país en el sexenio”.
Consideró que vivió la peor crisis económica que le haya tocado a una generación (desde luego mundial que no es su culpa). Vino la influenza: “cuándo se había visto que salga un virus nuevo que no se conocía en el mundo, aquí precisamente en México y ahora la peor sequía. Y también la violencia y la ferocidad de los criminales.
Nunca habían sido tan agresivos, tan despiadados, tan ofensivos con la gente como ahora” (eran cabrones, pero no tanto).
Perdónalos Señor que no saben lo que hacen.
“Pero Dios sabe por qué hace las cosas y también Dios sabe por qué nos llama a cada uno a enfrentar determinadas circunstancias, a exigirnos a cada uno que pongamos nuestros talentos” pontificó el Presidente.
Igual que el panista Calderón, nuestro “yunquista” presidente municipal Eduardo Rivera Pérez, empezó en su toma de posesión encomendándose a Dios, para que le diera la posibilidad de hacer bien las cosas. Después se apuntó para conseguir dinero a fin de remodelar la Catedral de Puebla. Acudió a una misa en España por la beatificación de Juan de Palafox y Mendoza: puso su nombre con letras de oro en los muros del salón de Cabildo. Y para terminar formó dentro del Ayuntamiento la Asociación de Servidores Palafoxianos. Todo esto, desde luego, en violación a la Constitución General de la República y la del estado de Puebla, mismas que establecen el carácter laico de nuestro sistema político.
De mediocres, corruptos y timoratos, líbranos Señor
Mediocres, porque en lugar de usar sus talentos –si los tienen– y rodearse de colaboradores de primer nivel –no importa que sean más capaces que los titulares de los ejecutivos, nacionales y municipales–, se han dedicado a efectuar estrategias equivocadas, pusilánimes y, además, se han empecinado en continuar con ellas no obstante las críticas de la sociedad.
Corruptos, porque una forma de serlo es aceptar puestos para los que no se está preparado, ineficiencia que lleva a los gobernados a la pobreza, la inseguridad y la decepción.
Timoratos, porque cuando se dan cuenta de sus errores y fracasos, en lugar de enfrentarlos con valor y dignidad, responsabilizan a Dios, quien les mandó calamidades equiparables a las plagas de Egipto, o a los regímenes del PRI que no actuaron en contra del narcotráfico, o a los diputados que no aprueban las reformas estructurales, o al narcotráfico que no le permitió a su hermanita gobernar Michoacán.
En el caso de Eduardo Rivera, seguramente culpa a Dios de haberle mandado como gobernador a Rafael Moreno Valle, un hombre empeñado en hacerle la vida de cuadritos; que le quita policías y lo desprecia en los actos públicos.
México es el país de Latinoamérica que más incrementó el número de personas en extrema pobreza y de las ciudades del país, Puebla, capital, es una de las que tiene mayor número de pobres (CEPAL). Nuestros gobernantes seguramente trataron de cumplir la máxima religiosa.
Bienaventurados los pobres porque de ellos será el reino de los cielos.
La cantidad de muertos por la guerra contra el narcotráfico, 50 mil aceptados por el gobierno, es el resultado de una estrategia equivocada. En lugar de señalar los lugares en donde actuan los principales carteles de la droga y después de operaciones de inteligencia militar o policiaca, efectuar acciones encaminadas a causarles bajas en sus principales dirigentes y asegurar sus fuentes de lavado de dinero, se envió al Ejército y la Armada a realizar medidas de fuerza en forma indiscriminada. Esto ha propiciado que en cinco años haya aumentado el consumo de drogas y la comercialización de las mismas, además de la violencia y el crimen.
El desconocimiento del respeto a los derechos humanos, por parte de las fuerzas armadas, que están capacitados para defender a la patria del enemigo, hizo que Felipe Calderón fuera acusado de “crímenes de lesa humanidad” ante la Corte Penal de la Haya, señalamiento que, según observamos, lo enfureció al grado de amenazar a los 23 mil demandantes con aplicarles toda la fuerza de la ley.
El mal manejo de la crisis de la “influenza”, sólo logró un descalabro en el turismo y una gran desconfianza de los ciudadanos que se sintieron engañados y utilizados en una errónea campaña, en cual nos arrogamos el calificativo de ser salvadores del mundo.
En fin, cada tropiezo se convierte en un fracaso si no se toman las medidas pertinentes para evitarlo.
Ayúdate que Dios te ayudará.
No es poniendo foquitos en el zócalo, o remozando la Catedral, o bacheando algunas calles, lo que evita el enojo de los ciudadanos. Menos aun inaugurando gimnasios al aire libre o acudiendo a Roma a pedir ayuda del beato Palafox, como se puede hacer un gobierno digno y responsable.
¿Para esto lucharon tanto por llegar al poder los integrantes del Partido Acción Nacional? Hay que usar el talento propio o de los colaboradores, respetar la Constitución que nos rige y trabajar para salir adelante y no echarle la culpa a Dios, que sabe porque nos manda calamidades y que sólo Él nos podrá sacar del hoyo en que nos han metido los funcionarios mediocres, corruptos y pusilánimes.
Calderón no resistió la tentación de hacerse un acto laudatorio a nivel nacional y reunió en el Campo Marte a los funcionarios, políticos, amigos y beneficiarios de Oportunidades. Se pasó una hora presumiendo sus logros; batimos los records mundiales en mejorar la medicina, educación, apoyo al campo, a las mujeres, a los niños, a los indígenas, a las personas de la tercera edad, en política internacional, etcétera, etcétera. Incluso dijo que estamos mejor que los europeos (¿en donde encontrará estas cifras?), y que al presidir el próximo año el grupo G20, lograremos salvar la economía mundial. Sólo faltó que gritara, ¡Voten por el PAN! para que sigan mis triunfos.
Alabanza en boca propia es Vituperio.
alvarezenriquieta@hotmail.com