miércoles, 03 junio 2026
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Casas altares, el saldo a un año de explosión de Pemex en Texmelucan

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Casas altares, el saldo a un año de explosión de Pemex en Texmelucan
STAFF PUEBLA ON LINE 2009 20 de diciembre de 2011

En la calle 11 de Noviembre, también llamada por muchos La Zona Cero, ya no hay casas. Sólo se mantiene un motel y un par de viviendas a la entrada de la calle, pero no más. Las personas ya no quisieron regresar a habitar este lugar que ardió el 19 de diciembre de 2011

San Martín Texmelucan no volverá a ser el mismo. A un año de que un ducto de Petróleos Mexicanos explotara y convirtiera calles en verdaderos ríos de fuego, las heridas siguen latentes.

Esa mañana del 19 de diciembre de 2010 no sólo marcó la vida de los habitantes del pueblo, sino de todos aquellos que acudieron al lugar a ayudar.

Aquel domingo el sol no salió en San Martín, quedando oculto tras la nube de humo que generó la explosión de litros y litros de gasolina, la cual corrió por las calles y drenajes, quemando todo lo que encontrara a su paso, fueran coches, casas, animales, personas.

Durante la ceremonia luctuosa por el primer año, no sólo los familiares de las 30 personas que murieron a causa de la explosión recuerdan. También los bomberos, policías, vecinos, paramédicos. Todos tienen fresca la memoria de la desesperación y dolor que dejó esta fecha en ellos.

En la calle 11 de Noviembre, también llamada por muchos La Zona Cero, ya no hay casas. Sólo se mantiene un motel y un par de viviendas a la entrada de la calle, pero no más. Las personas ya no quisieron regresar a habitar este lugar lleno de tantos recuerdos.

Es en este lugar donde se colocó una sencilla placa con los nombres de los fallecidos ese 19 de diciembre, con la leyenda “5 minutos alcanzan para soñar una vida, los alcanzaremos pronto”. A un lado, 30 pequeñas cruces blancas y un altar.

Mientras funcionarios municipales y estatales daban sus discursos durante el acto conmemorativo, algunas señoras abrazan fotos de sus familiares. En ellas los ausentes sonríen, recordando los buenos momentos y dejando a un lado la trágica muerte de la que fueron víctimas.

A lo largo de la ceremonia, los familiares mantienen la compostura. Es durante el pase de lista, mientras nombran a cada uno de los fallecidos, cuando empiezan a correr discretas lágrimas por los rostros de las madres, hijas y hermanas. Los hombres sólo bajan la mirada.

Al caminar hacia el inicio de la calle, uno se encuentra con uno de los lugares más dolorosos de esta tragedia: la casa de la familia Medel. Es aquí donde el señor Jaime perdió a 10 integrantes de su familia.

El señor Jaime no acudió a la ceremonia que se realizó a pocos metros de su casa, sin embargo él no necesita un día específico para recordar a sus familiares, como tampoco lo requieren los demás deudos.

Con el dinero que se le entregó como indemnización reconstruyó parte de su casa. En la entrada se puede distinguir un gran altar, en el cual por lo menos de forma simbólica, Jaime puede reencontrarse con aquellos que perdió.

A un año las heridas continúan. Algunos muestran las físicas para exigir sus indemnizaciones, otros llevan las emocionales con resignación, esperando, tal y como dice la placa, a alcanzar a aquellos que se fueron con el fuego.

Staff Puebla On Line 2009
Staff Puebla On Line 2009