Con la lógica del periodismo
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Lea usted lo que dice Iñaki Gutiérrez, que por cierto es un profesionista egresado del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), y además ex miembro del grupo de “cerebritos” México-bostonianos que comandaba Rafael Moreno Valle Rosas:
“Los montos asignados para publicidad a distintos medios de comunicación siguen un proceso que desafía cualquier lógica racional. La ilógica ‘costumbre’ nos muestra que mientras algunos medios muy vistos no reciben presupuesto, otros que no los conocen ni en la esquina sean la vía para ‘premiar’ al amigo desviando recursos públicos. La lógica de impacto y relevancia está ausente…”
En parte tiene razón Iñaki ya que piensa con la lógica de la academia. Sin embargo, su interesante análisis excluye la otra lógica, la del poder político, cuyo comportamiento se manifiesta de acuerdo con la llamémosle fórmula pragmática: “Cuánto sabes cuánto vales”. Decía un gobernador de triste memoria (me reservo su nombre para no ulcerar los ojos del lector): “La riqueza monetaria de los periodistas no es producto de lo que cobran por escribir, sino de lo que les pagan para que no escriban aquello que exhiba al político o servidor público”.
Esa es una de las causas que no caben en el razonamiento lógico basado en el conocimiento donde intervienen las premisas científicamente sólidas. Y aunque dichas causas existen y forman parte de las reglas no escritas, nadie que las conozca se atreve a publicarlas como prueba o denuncia contra equis periodista.
Lo curioso es que además de no denunciarlas como lo que son: chantaje, las soslayan e incluso las han llegado a premiar con sendos diplomas que pueden ser cheques o dinero contante y sonante e incluso, por qué no, a través de jugosos convenios de publicidad.
Bueno, también existe otra vertiente de la lógica política de marras. Consiste en pagar por escribir contra tal o cual persona que estorba al ejercicio del poder. No importa que sea periodista y menos aun si se trata de un político incómodo. La “buena voluntad” del periodista carente de ética, se ha llegado a premiar con dinero y uno que otro apapacho o contrato de obra pública.
Volvamos, pues, al ingeniero y maestro en ciencias:
“Los datos duros sobre el gasto en periódicos, revistas y portales en internet del 2008 y 2009 por los gobiernos de Marín y Alcalá –agrega Iñaky– aparecen en el revelador artículo de investigación que hizo Rodolfo Ruíz en días recientes. Ahí podemos constatar que la lógica se viola primero al comparar medios similares (periódico vs periódico, radio vs radio, etc.) entre sí…
“La segunda violación a la lógica no está documentada pero puede calcularse con un sencillo ejercicio y tiene que ver con la costumbre de pagar mucho más a medios tradicionales (periódico, radio) por unidad de impacto que a los nuevos medios (internet y redes sociales). Así tenemos que si el gobierno va a anunciar algo (ej. una nueva carretera) le debería importar el impacto (número de personas) como el principal criterio y con base en ello contratar publicidad.”
Suena bien esa lógica. Empero, la realidad es más cruel. Vea usted:
Si a un periódico con quinientos ejemplares de circulación le pagan tres millones de pesos, el costo por “unidad de impacto” sería de seis mil pesos, dinero que sirve para que se lean los artículos no así la información o propaganda del gobierno. ¿Cuántas lecturas? Menos de las que usted imagina. El lado positivo de esa “inversión oficial”, es que con ella se ha venido subsidiando la fuente de empleo. La parte negativa, reclamaría López Portillo, es que los gobernantes pagaron para que les pegaran.
Es obvio que la filtración de la relación de convenios publicada por e-consulta, tiene un objetivo claro e inmediato: mostrar a la sociedad los argumentos que utilizará el nuevo gobierno para depurar su relación con los medios de comunicación. ¿Por qué no lo hicieron otros gobernantes?, preguntará el lector. Pues porque todos tenían cola que les pisaran, le respondo.
Como ha quedado escrito o sugerido, la riqueza monetaria de algunos periodistas no es producto de lo que cobraron por escribir, sino de lo que les pagaron para no exhibir al político o servidor público cuya vida privada trasgredió la moral pública e incluso la ley, actos en los que varios escribientes pudieron haber sido cómplices.
Esto último me lleva a otra necesaria pregunta: ¿Moreno Valle tiene trapitos que esconder?
No, si partimos de la claridad con que se ha venido manejando para mostrarnos lo que podrían ser los primeros síntomas de la relación entre prensa y gobierno, en la cual, creo, no existirá el chantaje. Ya lo golpearon hasta el hartazgo y no pasó nada. Ahora hay que ver bajo que lógica se firman los nuevos convenios.
Con esa misma lógica habrá que analizar tres problemas que ahí están cual espada de Damocles. Uno: los integrantes del equipo en cuyo closet hay digamos que varios cadáveres. Otro: los periodistas que ahora son más morenovallistas que Moreno Valle, mismos que han decidido alejarse de los lectores, televidentes y escuchas, depende su medio. Y el tercero: el desarraigo de varios de sus colaboradores.
Ojalá que los enunciados, sean algunos de los temas de un periodismo renovado. Urge.
acmanjarrez@hotmail.com
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