Consuelo Anaya, la verdadera mandamás en la Secretaría de Salud
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En las altas esferas de la Secretaría de Salud (Ssa) hay un creciente ambiente de malestar que podría derivar en graves conflictos laborales y de toma de decisiones, como resultado de que el titular de Ssa, Jorge Aguilar Chedraui, ha hecho algo que no hicieron sus antecesores en el cargo, que es delegar en su secretaria particular, Consuelo Anaya Arce, el control de facto de cinco de las áreas más importantes de la dependencia.
A su vez, esta mujer ha entrado en conflicto con la mayoría de los funcionarios que son los titulares de esas cinco áreas, y ya causó una larga lista de despidos, entre ellos el del coordinador de Comunicación Social, Fortino Morales, quien fue rescindido a principios de esta semana.
Y ese excesivo poder que ha adquirido Consuelo Anaya Arce se debe al carácter de Jorge Aguilar Chedraui, a quien no le gusta tratar con el personal de la Ssa, a tal grado que lo primero que hizo al llegar a la dependencia fue asegurarse de que las instalaciones le permitan entrar y salir del edificio central de la secretaría sin toparse con funcionarios de la misma.
Incluso cuentan que cuando visita hospitales o unidades médicas de la Ssa siempre evita hacer recorridos entre los pacientes y médicos que están laborando.
Anaya tiene un oscuro antecedente, en el sexenio pasado fue la titular de la Unidad de Desarrollo Administrativo, Planeación e Informática (UDAPI) del Instituto Poblano de la Mujer (IPM), en donde bajó el salario a una parte importante del personal e hizo gala de trato prepotente y de acoso laboral, a tal grado que algunas féminas que ahí trabajaban se sentían intimidadas por la funcionaria.
Esa condición metía en una situación contradictoria al IPM, que es una instancia creada para atender a féminas maltratadas y resultaba que la titular de la UDAPI era una funcionaria que creaba violencia contra el personal.
En un principio la entonces directora general del IPM, América Soto, se hizo de la vista gorda de los malos tratos que Consuelo Anaya deba a la mayoría del personal, toda vez que la segunda de ellas accedió al cargo por recomendación de un alto funcionario del gobierno del estado; sin embargo, se llegó al extremo de que varias veces, en público, la titular del instituto le marcó el alto al señalarle: “a mi gente no le gritas ni la maltratas”.
Anaya Arce es egresada de la Universidad de las Américas, y en el sexenio de Melquiades Morales Flores laboró en la Secretaría de Finanzas, en donde se vinculó a Jorge Aguilar Chedraui. Por ese lazo de amistad, a finales de la administración de Mario Marín esta mujer renunció al IPM y ya no participó en el proceso de entrega–recepción del instituto, pues sabía que sería contratada en la Secretaría de Salud.
Desde que Jorge Aguilar fue nombrado titular de la Ssa ha delegado –sin tener facultades para ello– en Consuelo Anaya que sea la encargada de dar órdenes y tomar decisiones en las áreas de Comunicación Social, Médica, de Administración, el Seguro Popular y la Secretaría Técnica, lo que genera un marcado malestar de los responsables de esas oficinas.
Lejos de que Anaya Arce coordine y armonice el trabajo entre esas áreas, su presencia ha significado que exista confusión, discusiones y confrontaciones entre altos funcionarios de la Ssa, y como consecuencia directa de esta funcionaria ya han sido despedidas tres secretarias que estaban bajo su cargo, dos asistentes de Jorge Aguilar Chedraui y una coordinadora de giras, que sólo aguantó una tarde en el cargo al no soportar los malos tratos y excesos que enfrentó en su primer día de labores. El último en caer por esa situación fue Fortino Morales.
Por si fuera poco, esta mujer se ha peleado en varias ocasiones con el personal que labora en el departamento de giras del jefe del Poder Ejecutivo, Rafael Moreno Valle Rosas, pues sin entender que no son trabajadores bajo sus órdenes, los llama a juntas en horarios atípicos y les quiere imponer criterios de cómo deben ser los recorridos del gobernador cuando es acompañado por Jorge Aguilar.
Llegó al extremo de que uno de los conflictos que enfrentó con Fortino Morales es que no le gustaba que el funcionario acudiera dos días a la semana a juntas que son convocadas por Norberto Tapia, el director de Comunicación Social del gobierno del estado, y Marcelo García Almaguer, director de Sicom.
En una ocasión retó a Morales al indicarle: “decide para quién vas a trabajar, para Jorge Aguilar o Norberto Tapia”.
De poco o nada sirvió que el entonces funcionario le explicara que las políticas de comunicación social de todas las dependencias del gobierno se dictan desde las áreas centrales del Poder Ejecutivo.
Aparentemente Consuelo Anaya llegó a poner orden a la Ssa, razón por la cual decidió que los vehículos oficiales no podían ser usados en horarios que no sean de oficina; eso esta bien, pero resulta que la secretaria de Jorge Aguilar ha usado una camioneta de la secretaría para mandar a recoger a unos parientes al aeropuerto del Distrito Federal y en una ocasión puso a su chofer a recolectar cochinillas que necesitaba su hijo para una tarea escolar.
Para Aguilar la actuación de Consuelo Anaya aparentemente le resuelve muchos problemas, ya que le evita tratar con el personal, pero no se percata –por no tener pericia política– de que esa situación lo llevará a muchos problemas, pues hay un creciente malestar laboral en su contra y tal parece que no se percata que la secretaría está llena de trabajadores que forman parte de los grupos de los cuatro últimos secretarios de Salud, que cuando menos se lo espere, le podrían paralizar la Ssa.