Coordinación, palabra clave
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Muchos han sido los exhortos, llamados y anuncios que el Presidente Felipe Calderón Hinojosa (FCH) ha hecho a los jóvenes universitarios para incorporarse a la Policía Federal, muchos han sido los esfuerzos que ha realizado por querer corresponsabilizar a la ciudadanía para pelear una guerra que no es nuestra, pocos han sido los resultados a favor que hemos visto.
Lo que se necesita es una verdadera corresponsabilidad institucional entre los diferentes niveles de gobierno para coordinar trabajos y estrategias encaminadas a proteger, salvaguardar y defender a la ciudadanía y no estrategias de confrontación y choque contra los cárteles delictivos.
Mucha razón tuvo el Presidente Calderón al reconocer la grave crisis que en materia de seguridad vive el país, en la que además de los múltiples actos delictivos, como robo, vandalismo y secuestro, son los propios integrantes de la policía quienes forman parte de este círculo vicioso mediante abuso de autoridad, actos de corrupción y criminalidad.
Por un lado aceptó que “se ha deteriorado la imagen de la policía en el país, se ha abierto una brecha de desconfianza entre la ciudadanía y los cuerpos policiales. México vive un momento delicado en materia de seguridad y es urgente cerrar ese hueco, lograr formar cuerpos de seguridad que gocen del respeto y aprecio de la sociedad”.
Pero, ¿qué hay de las múltiples convocatorias que el Presidente Calderón ha hecho para que los jóvenes se unan a la Policía Federal?, ¿han existido avances palpables en la seguridad de los estado?, ¿qué hay de nuestro sistema de impartición de justicia?, ¿realmente los cuerpos de seguridad son confiables para la ciudadanía?, y luego, ¿a qué grado es aplicado el peso de la ley sobre cada caso?
Acaso la integración de los jóvenes universitarios al sistema de seguridad nacional –como lo planteó el presidente Calderón- aunado a las partidas presupuestarias destinadas a este rubro, así como el aumento salarial a sus elementos son garantía de la disminución de los índices de violencia y delincuencia organizada.
Considero que este problema va más allá de querer apagar un incendio de un bosque con un vaso de agua. Creo firmemente en que es necesario exhortar a los diferentes niveles de gobierno del país para analizar los escenarios locales de cada entidad y aplicar estrategias efectivas que en coordinación con el gobierno federal den resultados tangibles en este rubro.
La palabra clave es la coordinación, sin ella poco o nada se avanzará en revertir los rezagos de seguridad y empleo que tanto nos aquejan, por ello pienso que el ser servidor público significa anteponer los intereses personales, partidistas y de grupo por el interés superior que a todos los políticos debe interesarnos, la ciudadanía.
Otro aspecto a tomar en cuenta es llevar a cabo auditorías internas de manera permanente, en donde cada uno de los cuerpos policiacos de altos y bajos mandos sean interrogados e investigados a fondo, a fin de tener un amplio panorama de su expediente criminalístico y evaluar así su desempeño en el servicio de seguridad.
Asimismo el sistema de impartición de justicia en el país requiere una minuciosa revisión de sus procesos, auditoría permanente a los magistrados que conforman los tribunales y revisión constante de los casos, a fin de que de una forma ágil y apegada a lo que marca la ley se logre recuperar la confianza de los ciudadanos al respecto.
Por último, insisto la urgencia de enfocar esfuerzos en el mejoramiento de las condiciones económicas para proyectar al mundo un México estable y en vías de desarrollo, en donde los inversionistas puedan establecer sus negocios y con ello, favorecer la creación de nuevos empleos, como fuente principal de la derrama de capitales.
Los gobiernos estatales y municipales no pueden ni deben ser ajenos a la lucha del gobierno federal contra la delincuencia organizada, pero para lograr resultados en la materia es necesario traducir el sentir de la ciudadanía y reflejarlo con acciones efectivas que a lo sumo sirvan para lo que fueron concebidas, para que la gente de a pie viva seguro y en paz.