Corruptelas en la Secretaría del Transporte
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El sector transportista en el estado amenaza con generarle más dolores de cabeza a las autoridades estatales –los mototaxis no son los únicos que trabajan fuera de la ley- y es que la vieja estructura insiste en mantener sus privilegios y prebendas a pesar de que hay órdenes de erradicar la corrupción.
Los comandantes, delegados, inspectores y no pocos de los nuevos funcionario siguen recibiendo los beneficios de las cuotas ilegales a que están acostumbrados a aportar religiosamente los concesionarios.
Con nombre y apellidos, los afectados aseguran que “la corrupción en la Secretaria de Transportes no ha quedo en el pasado, en la actualidad se practica con mayor intensidad a través del jefe de grupo de supervisores, Pedro Ortega García, quien con este tipo de acciones ilícitas, se ha encargado de desprestigiar a la dependencia”.
Estiman los mismos concesionarios que las promesas del secretario Bernardo Huerta de actuar con transparencia no se han cumplido por los excesos de sus funcionario como el señalado y es que a pesar de las denuncias que se han presentado en contra del comandante Ortega García, hay un poder superior que lo protege y señalan concretamente a su jefe, Jesús Duque, como quien lo manda a retirar las bases o sitios de taxis en diversos rumbos de la ciudad o bien a recibir las cuotas, por lo visto son cómplices.
Un ejemplo son los transportistas del sur de la capital representados por Guillermo Martínez quienes denunciaron que el pasado sábado 23 de julio, sin motivo alguno le ordenaron elementos de Supervisión a bordo de la unidad 125, en la cual viajaba el comandante Ortega a uno de sus compañeros que se detuviera a la altura de la 11 sur y el Club de Golf donde le pidieron los documentos de la unidad, aunque en realidad querían dinero o de lo contrario lo amenazaron con encerrar el vehículo en el corralón. Tuvo que ceder.
El comandante Ortega y su acompañante se retiraron con su mochada y metros adelante detuvieran a Enrique Pérez, taxista que pertenece a la misma agrupación, y le pidieron su documentación, por llevar copias certificadas también fue estafado.
Lo peor es que los dos fueron a la secretaria del Transportes para presentar sus quejas, “sin embargo, se encontraron con el burocratismo y la exigencia de documentos para que fueran escuchados, por lo que optaron en acudir posteriormente a presentar una denuncia ante el Ministerio Publico”.
Pero Pedro Ortega desde el sexenio marinista fungió como jefe de grupo de Supervisores y fue responsable de las delegaciones en el interior del estado donde es conocido por sus prácticas ilícitas. La revisión de rutas es aún la mejor forma de extorsionar a los choferes y dueños de las concesiones y en consecuencia sigue rodando la chatarra y el servicio no mejora.
“¿Cómo es posible que personas corruptas como es el comandante Pedro Ortega, quien es identificado con el marinismo siga fungiendo como jefe de grupo de Supervisores, acaso no conocen el negro historial que viene cargando?” se preguntan sus víctimas que parece que tendrán que soportar sus abusos y es que su jefe, el panista Chucho Duque lo avala y protege. La complicidad es más fuerte que la lealtad, ¿lo duda?