Debate imaginario
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Al parecer las cosas no están saliendo como las esperaba el ex-candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador y es que se acaba de esfumar su más alta posibilidad de pasearse en los medios nacionales con un tema, que más que despertar el interés político despierta el morbo, un debate entre él y el ex-presidente Carlos Salinas de Gortari.
Después de interpretar lo que para López Obrador fue un reto a un debate, los ánimos se calentaron y ya todos empezábamos a imaginar los temas que se tocarían así como las posibles respuestas. Verdaderamente todo un espectáculo político.
Andrés Manuel hubiera comenzado a hablar sobre privatizaciones, Carlos Salinas sobre el Estado paternalista que se creó en el Distrito Federal, entonces hubiera respondido con la crisis del 94, Salinas de Gortari le hubiera recordado la deuda del Distrito Federal, para lo que AMLO le contestaría sobre la venta de Banamex que no causó impuestos. Después hubiera sido el conflicto social, por parte del perredista sobre el movimiento del EZLN a lo que el ex-mandatario hubiera revirado con la toma de la Avenida Reforma en el 2006 por parte del tabasqueño. AMLO se hubiera quejado del fraude del 2006 y de la caída del sistema en 1988.
En fin, un ejercicio que no abona nada a la democracia, pero si al morbo político y sin duda hubiera despertado el interés del sector apartidista o llamado switcher, donde el único beneficiado hubiera sido el Partido Acción Nacional, ya que el debate hubiera terminado en descalificaciones para ambas partes, Peña Nieto hubiera sufrido los embates del Andrés Manuel, ya que si bien los ataques eran contra Carlos Salinas, los daños colaterales los hubiera recibido el mexiquense y mientras la opinión en la ciudadanía que tiene López Obrador no hubiera cambiado mucho, ya que a AMLO la gente lo odia o lo ama. Con este desgaste, lo que se provocaría sería el desprestigio tanto del PRI como del PRD, dejando a los presidenciables panistas ilesos después de este show mediático.
Otro dato que no favorece a AMLO, es la subida en las encuestas de Marcelo Ebrard donde al parecer ya lo superó en intención al voto y el pacto fue de respetar al que estuviera encabezando las encuestas ¿volverá Andrés Manuel a mandar al diablo a las Instituciones –en este caso a las encuestadoras-? ¿volverá a victimizarse como sujeto de un compló? ¿tachará a Marcelo y al PRD de vendidos?
Sin duda, en la sucesión presidencial falta mucho, pero cada vez son menos los posibles suspirantes a las candidaturas de sus respectivos partidos y la esencia de la democracia reside en ello, esperamos ejercicios que sí contribuyan a generar una cultura democrática, dejemos los espectáculos o escándalos políticos y sea una política de altura.