Declinaciones y candidato único
joomla.2009
La decisión tomada por el senador del PRI Manlio Fabio Beltrones para bajarse de la contienda interna de su partido por la candidatura presidencial, puedo ser muy respetable, aunque es una mala copia de la actitud asumida por el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Casaubón, en favor de AMLO y por la unidad de las izquierdas.
Pueden ser ciertos o falsos los argumentos sobre su declinación en favor de Enrique Peña Nieto, pero la forma como fue acorralando lo dice todo.
La candidatura de Peña Nieto no es una obra del Señor, tampoco un milagro, menos aún el resultado de haber estado picando piedra por años: simple y llanamente es la cabeza de un proyecto político que ha venido trabajando por años, para hacerse del poder político y económico en México.
Poco a poco le crearon una imagen pública atractiva, fresca y con un nuevo perfil, diferente a los viejos rostros priistas. El despliegue publicitario en favor del exgobernante del Estado de México fue impresionante, la televisión comercial lo hizo emerger como una nueva estrella del show político, lo presumieron como uno de los gobernadores “revolucionarios” más jóvenes del país, pronto las encuestadoras lo hicieron crecer, controlaron la estructura y dirección del PRI y hoy es candidato único del priismo nacional.
Con todo lo anterior —más las viejas formas de hacer política en dicho partido y con reglas amañadas e inequitativas— obvio que el senador no tuvo salida alguna y mejor optó por “tirar la toalla”. ¿Cómo no iba a renunciar?
Después del registro oficial de Peña Nieto en su partido, anunciado para este domingo, con la cargada de todos sus sectores, matracas y demás, ya veremos que negocia el senador y su grupo de presión, sobretodo porque no son ningunos suicidas políticos y todos ellos son parte de la nomenclatura del tricolor.
Ahora bien, algunos de nosotros podríamos decir que así no debieran funcionar nuestros partidos políticos, sin embargo para esto fueron construidos: en ellos existe el bien y el mal, sus militantes son de carne y hueso, a su interior se desatan toda clase de disputas, pasiones, ideas e intrigas.
Quienes viven y sobreviven de estos, lo saben. Ayer lo hicieron unos y lo practicaron, hoy lo hacen otros, pareciera ser que el fin justifica los medios, los partidos trabajan por y para llegar al poder, esa es su principal función, más no la única.
Lo que para unos no es justo para otros sí, los aparatos partidarios someten, más no ahorcan, tienen legalidad para imponer. Los órganos del tricolor tomaron una decisión sobre sus alianzas con el Panal y PVEM, negociaron, entregó espacios y no dará marcha atrás, su objetivo es uno solo: la Presidencia de la República.
Los priistas lo saben, son un partido vertical y autoritario, lo dicen en corto, si se rebelan, pierden más afuera. Mejor se disciplinan y aguardan el pago del favor hecho por la unidad de su partidazo.
Terminaran por aceptar la alianza con el Panal y PVEM, quienes hoy dirigen el PRI no permitirán que nadie les descomponga su unidad partidaria, tampoco les causa temor alguna escición.
¿Son democráticos nuestros partidos en México? Por supuesto que no, les hace falta mucho, además una nueva cultura política e ideas frescas.
Que nadie se sorprenda, esto sucede en los demás institutos políticos bajo otras circunstancias y condiciones; es increíble, el poder se convierte en el mejor proveedor de privilegios e impunidad, hace pelear a todos y enloquecen por conquistarlo.
Pero mientras eso sucede, hoy tenemos dos candidatos únicos a la presidencia: López Obrador y Peña Nieto.
Sólo los panistas aún no deciden, manejan sus tiempos y el presidente Felipe Calderón Hinojosa sigue jugando por la sucesión al interior de Acción Nacional.
López Obrador como Peña Nieto lo anunciaron, no tendrán “patiños” y tampoco podrán utilizar los spots de precampaña.
Finalmente, los ánimos y las pasiones políticas apenas empiezan a medio asomarse, los elegidos y la que falta, hacen hasta lo imposible para meternos buen ánimo social.
Sin éste, la gente no se apasiona y vota. El representante de las izquierdas unidas ya nos habló de la “República Amorosa”; quien representa a los revolucionarios institucionales presento su libro México, la gran esperanza, sus propuestas nos harán “felices” y Vázquez Mota pronto empezará a rezar por todos nosotros.