Eduardo Rivera atacará a Blanca Alcalá para justificar su falta de resultados
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Aunque la expresidenta municipal de Puebla, Blanca Alcalá Ruiz, signó un pacto de no agresión con el alcalde, Eduardo Rivera Pérez, lo cierto es que éste —como todo acuerdo— tiene fecha de caducidad y más ante la falta de resultados de la nueva gestión.
Como parte del proceso de revisión de la entrega-recepción, se han detectado varias situaciones que el propio cuerpo de regidores y el alcalde no están dispuestos a dejar pasar, sobre todo —insisto— ante la falta de resultados por parte de la actual administración.
Tres son las situaciones que de inicio detonará la gestión de Rivera Pérez y en donde se centrarán las investigaciones: la construcción de la laguna de Chapulco, obra cumbre de la administración de Alcalá, la cual está hecha un verdadero asco. El software que se utiliza para la administración municipal, el cual se dice fue diseñado por José Luis Flores Hernández y vendido por la empresa Spersa, lo cual señalan redundó un muy buen negocio para el exsecretario de Finanzas y para la secretaria de Administración, Gabriela García Maldonado, a este sistema lo culpan los panistas de no servir para nada y de complicarles la vida en materia administrativa.
Y una tercera vertiente enfilada a los trabajos desarrollados en lo que se conocen como las Sendas en pleno Centro Histórico de Puebla, así como en la zona del Paseo Bravo, los cuales se realizaron con muy mala calidad.
En esta entrega nos limitaremos a hablar sobre algo de lo que se detectó en torno a los trabajos desarrollados para el rescate de la laguna de Chapulco, la llamada obra cumbre del trienio de Blanca Alcalá y que en tan sólo unos meses está en el total abandono, deteriorada y ya constituye —una vez más— un peligro para las colonias asentadas en la zona.
Dos detalles llamaron la atención de los integrantes de la Comisión de entrega-recepción, uno, el alto costo que la propia —en ese entonces— alcaldesa anunció en su último informe por 120 millones de pesos.
De acuerdo a lo observado por la regidora Verónica Mastretta, la obra desarrollada, “por muy cara, por muy cara” habría tenido un costo de 60 millones de pesos, incluyendo sobrecostos, por lo que se infiere que se inflaron los precios.
Otro aspecto que llamó poderosamente la atención de esta obra, es que los estudios de mecánica de suelos los realizó la administración de Blanca Alcalá hasta que se concluyó la obra, algo que no se puede creer, ya que esos estudios debieron ser primordiales para desarrollar el proyecto.
No se descarta la posibilidad de que se llame a comparecer a varios personajes que trabajaron dentro de la administración de la entonces presidenta municipal de Puebla, la cual pese a estar convaleciente, tendrá muchas, pero muchas cosas que aclarar, durante los próximos días.